• Vigilancia, censura y datos a la venta: el mapa de las amenazas digitales en América Latina

La IA y las filtraciones de datos ponen en riesgo la privacidad en la región, según un informe que expone las consecuencias para la seguridad digital.

Angela Molina
Ciudad de México /
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M+ Estudios médicos a la venta, plataformas bloqueadas e imágenes sexuales fabricadas con inteligencia artificial (IA), son algunas de las amenazas digitales en América Latina que afectan la privacidad, la libertad de expresión y la participación política. Detrás de ellas aparecen delincuentes, pero también gobiernos y empresas, advierte la organización Derechos Digitales.

El informe En la mira 2 reúne más de 100 casos y analiza patrones regionales de vigilancia, censura, filtraciones y violencia digital. Su periodo principal de estudio comprende de junio de 2024 a mayo de 2025.

En entrevista con MILENIO, Ximena Cuzcano, analista de Seguridad y Resiliencia Digital de Derechos Digitales y una de las autoras, explica que la investigación busca mostrar las consecuencias de estos incidentes para los derechos humanos.

El trabajo combina monitoreo semanal de fuentes abiertas con investigaciones y acompañamiento de las 14 organizaciones del Observatorio Latinoamericano de Amenazas Digitales. No es un ranking pues la censura, el subregistro y las diferencias para documentar casos impiden comparar directamente la seguridad de los países.

Datos sensibles en el mercado ilegal

Las filtraciones fueron identificadas en 12 países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela), además de incidentes de alcance regional. En Argentina se pusieron a la venta más de 665 mil estudios médicos, entre ellos radiografías, tomografías y pruebas de laboratorio. En Uruguay quedaron expuestas casi 15 mil solicitudes de visa, correspondientes principalmente a personas migrantes y refugiadas.

El reporte señala fallas básicas, como bases de datos accesibles sin autenticación, recolección excesiva de información y servicios tecnológicos contratados sin controles suficientes.

“No es que hay un hacker experto y esté hackeando a todos los organismos, sino son vulnerabilidades que las mismas instituciones no están parchando. Entonces, de alguna manera están estos datos en el mercado ilegal y son los ciberdelincuentes quienes cometen fraude: con un nombre, un DNI y una fecha de emisión podrían sacar un préstamo”, señala Cuzcano.

La información expuesta puede alimentar fraudes, extorsiones o vigilancia. La analista advierte una contradicción: mientras los gobiernos anuncian la adopción de IA para modernizar sus procesos, mantienen infraestructuras débiles para proteger los datos que ya recaban.

En las filtraciones fueron identificadas en 12 países, entre ellos, México. | Foto: Especial

Amenazas digitales en América Latina

Una diferencia frente a la edición anterior es la presencia de inteligencia artificial en múltiples amenazas. Se utiliza para fabricar imágenes sexuales sin consentimiento, producir desinformación electoral y ampliar capacidades de vigilancia.

En Venezuela circularon audios falsos atribuidos a la opositora María Corina Machado y elaborados con IA. En Brasil se documentaron al menos cinco ataques con imágenes sexuales manipuladas contra candidatas, una forma de intimidación que cruza la desinformación con la violencia de género.

Cuzcano explica que estas herramientas dificultan reconocer los engaños ya que pueden generar textos convincentes e imágenes que imitan elementos de fuentes oficiales.

“Antes, si te das cuenta que está mal escrito, probablemente sea una fake news, pero ahora con la IA tú le puedes decir al chatbot que genere un texto súper bueno y lo va a hacer, igualmente a nivel de imágenes, vimos que había noticias que replicaban logos institucionales, entonces como que se veía más real”.

El informe también retoma un estudio que identificó 105 aplicaciones de deepfake disponibles en Google Play a diciembre de 2024; 89.5 por ciento representaban un peligro potencial para las mujeres. Estas herramientas permiten manipular rostros e imágenes y pueden facilitar agresiones sexuales digitales.

Para la investigadora, las plataformas tienen responsabilidad por permitir la distribución de esas aplicaciones y por sus mecanismos insuficientes de supervisión. Entre los efectos de la violencia advierte el retiro de mujeres de espacios de expresión y participación.

“Como mujeres estamos expuestas lamentablemente a mucha violencia [...] Entonces se está normalizando el censurarse para escapar de ese tipo de violencia”.

El reporte señala fallas básicas, como bases de datos accesibles sin autenticación. | Foto: Especial

Seguridad como argumento para vigilar

El estudio identifica una expansión de las facultades estatales de monitoreo, frecuentemente justificada por la seguridad nacional o el orden público, sin controles equivalentes de transparencia y rendición de cuentas.

En Venezuela, tras las elecciones de 2024, se bloquearon plataformas como Signal, X, TikTok y Telegram. También se restringieron sitios de proveedores de VPN, herramientas utilizadas para intentar eludir la censura. En Nicaragua fueron bloqueados dominios de medios independientes.

La investigación aborda además la captación de datos biométricos mediante World, antes Worldcoin, que ofrecía incentivos económicos por escanear el iris. Cuestiona las condiciones del consentimiento en contextos de precariedad: a diferencia de una contraseña, el iris o el rostro no pueden sustituirse si quedan comprometidos.

Para Cuzcano, otro riesgo es asumir las filtraciones como inevitables y conformarse con respuestas tardías de las entidades responsables. Esa resignación, advierte, puede reducir la exigencia de protección mientras la información continúa circulando.

“Otra cosa que se está normalizando mucho son las filtraciones de datos. He escuchado a muchas personas que dicen ‘mis datos se filtraron, bueno’ y aceptan esos comunicados tardíos que sacan las empresas y entidades estatales, que es lo único que he visto en términos de reacción, diciendo que van a aplicar sus medidas, otros diciendo que no, que es mentira”.

La investigación, disponible: aquí, advierte que las capacidades de vigilancia y control avanzan más rápido que los mecanismos para exigir transparencia y proteger a las personas. Las consecuencias también alcanzan la vida fuera de internet: inhiben la participación política, debilitan redes de apoyo y limitan la libertad de expresión. Frenarlas exige que gobiernos y empresas rindan cuentas por las tecnologías que utilizan y por los datos que tienen bajo su resguardo.

Gobierno mantienen infraestructuras débiles para proteger los datos que ya recaban, afirma. | Foto: Especial

MRA

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