Con un proyecto que busca generar energía eléctrica a partir de las pisadas de las personas y aprovechar un material que normalmente es considerado desecho, tres estudiantes de la Escuela Secundaria General Número 16, Ejército Mexicano en Saltillo, Coahuila representaron a México en ExpoCiencias Nacional en Costa Rica, donde obtuvieron el segundo lugar.
El proyecto, denominado Energía verde a cada paso, consiste en el desarrollo de un generador piezoeléctrico que combina biocerámica elaborada a partir de hueso de pescado con un sistema electromagnético.
César Daniel Bustos Martínez, maestro de Ciencias de la institución, explicó que el dispositivo funciona de manera similar a una baldosa. "Al caminar sobre ella se genera presión, la cual es aprovechada para producir energía eléctrica".
Menciona que la propuesta surgió a partir de la investigación realizada por las alumnas, quienes descubrieron que el hueso de pescado posee propiedades piezoeléctricas. "A partir de ese hallazgo decidieron incorporar este material, que regularmente es desperdiciado, a una tecnología de generación de energía".
Las estudiantes comenzaron a trabajar en el proyecto cuando cursaban el segundo grado de secundaria, como parte de las actividades dentro de la planeación de la materia. El trabajo se prolongó durante aproximadamente dos años, hasta que lograron avanzar a competencias de mayor nivel.
Las alumnas Yolanda Ruiz, Luciana Salinas y Jimena Solís, quienes actualmente ya cursan el bachillerato, participaron primero en la etapa nacional que se llevó a cabo en Tampico, Tamaulipas, del 2 al 5 de diciembre, donde obtuvieron la acreditación para representar a México en la competencia internacional.
Posteriormente, del 18 al 22 de agosto de 2026, viajaron a Costa Rica para participar en la Expociencias Nacional Costa Rica 2026, donde consiguieron el segundo lugar.
Experiencias para el futuro
Para el profesor Bustos Martínez, el resultado representa mucho más que un reconocimiento académico, ya que permitió a las jóvenes vivir una experiencia que puede influir en su futuro profesional.
"Yo les decía a las chicas que no es cualquier cosa. Pueden preguntarle a todos los compañeros que tienen, quién ha vivido una experiencia de este tipo, de representar a tu país en una feria internacional", señaló.
Destacó que el reconocimiento es resultado de la constancia, la discusión de ideas y el trabajo desarrollado por las estudiantes durante dos años. El proyecto también ha tenido impacto en las decisiones académicas de las jóvenes, ya que una de ellas ya tiene definido que estudiará una ingeniería, mientras que las otras dos continúan interesadas en el área de ciencias y analizan qué carrera profesional elegir.
Bustos Martínez consideró que acercar a los estudiantes desde temprana edad a la ciencia y a la investigación permite desarrollar herramientas que pueden ser útiles no solamente en el ámbito académico, sino también en la vida cotidiana.
"El método científico experimental se utiliza de manera constante para enfrentar problemas, plantear alternativas y buscar soluciones. Cuando los estudiantes aprenden a aplicarlo formalmente, adquieren una visión diferente ante las dificultades. Se tiene que enseñar desde niños para que de adultos sean más funcionales, concluyó.