Aunque las vacaciones continúan, es importante que padres de familia y adultos responsables de la crianza de infancias y adolescencias busquen prepararse para ayudar a los chicos en el regreso al ciclo escolar, pues puede llegar a ser retador para ellos, especialmente si atravesaron temas como el acoso escolar.
Jessica Esther Gajón Lugo, psicóloga humanista, comenta que, al momento de encontrarse cerca del regresa a clases, los niños pueden encontrarse con expectativas con respecto a factores como la nueva maestra o, en el caso de un cambio de institución o residencia, de los nuevos compañeros y la nueva escuela, algunos nueva ciudad y nueva cultura, estas pueden ser tanto positivas como negativas.
“Que los menores se enfrenten a algo que no conocen, en muchas veces puede provocar insomnio, falta de apetito y aislamiento, que en cierto punto puede ser normal por la experiencia que está por ocurrir”, declara.
¿Cómo ayudarlos en el regreso?
Para Gajón Lugo es esencial que en estos momentos se deba permanecer alerta de que estas reacciones no sucedan durante mucho tiempo, ya que si el niño pasa por situaciones como no dormir por periodos prolongados puede tener otras complicaciones como la dificultad de retener información nueva.
Indica además que el sistema educativo es consciente de estas situaciones, por lo que este tema ya se contempla y en los primeros días se dedica el tiempo a adaptarse, conocerse, repasar temas del ciclo anterior y dejar que la ansiedad del regreso a clases vaya bajando.
Para Jessica Esther, lo esencial es observar a los niños y darles tiempo de adaptarse, ya que en vacaciones se relajan y volver al ritmo acelerado puede ser estresante para ellos. No obstante, situaciones como el acoso escolar, en caso de detectarse, puede volver este regreso uno más complicado para los pequeños.
¿Cómo ayudarlos a confiar?
En estos casos, sugiere a los padres de familia que se considere el cambio de institución, el apoyo de profesionales y la evaluación psicológica para medir el impacto que haya tenido esta situación y mantener comunicación constante con la institución.
“Con los menores, debemos abrirnos a escucharlos y darles la confianza de decir lo que sea que les esté pasando, muchas veces, y más en el caso de adolescentes, la comunicación constante de los papás se puede pausar, por ello es recomendable tener redes de apoyo con tíos, primos, amigos con quienes los chicos se comuniquen y tener control de redes sociales para cuidar su integridad”.
Concluye indicando que siempre se debe observar y escuchar el cuerpo, tanto el propio como de los menores, pues observar las reacciones ayudarán en el conocimiento de las emociones que atraviesen, al igual que si desea platicar con el adulto, que este lo escuche y trate de orientarlo de la mejor manera para llevar un regreso a clases pacífico.