Una capacidad importante para mejorar el desempeño educativo en los niños es la neuroplasticidad, pues entre mejor sea su reacción ante momentos críticos o de estrés para ellos, más capacidad para resolverlos. Por ello es que es importante que se busque que los niños aprendan cosas nuevas y se entrenen su cerebro con esta finalidad.
Silvia Gabriela Navarro Valdez, coordinadora de la Licenciatura en Psicología de la Ibero Torreón comenta que la neuroplasticidad es, a grandes rasgos, es la capacidad del cerebro para reorganizarse y establecer nuevas conexiones neuronales o modificarlas a partir de la experiencia y entorno.
“Aunque es algo que ocurre a lo largo de toda nuestra vida, la infancia y adolescencia son etapas sumamente formativas en este aspecto, ya que se viven las experiencias más significativas en esos años y los primeros aprendizajes resultarán claves”, declara.
Por otro lado, Cecilia Ibarra Compian, psicoterapeuta infantil y adolescente, indica que esta capacidad hace que el cerebro a las neuronas espejo para que aprendan nuevos contenido y nuevas formas de relacionarse con el medio ambiente.
“Entre más dificultades atravesemos y más situaciones complejas nuestro cerebro se pone en marcha y nos permite resolver de mejor manera y adaptarnos a las situaciones que estamos viviendo”, indica.
Agrega además Ibarra Copian que, al ser parte del funcionamiento del ser humano, la neuroplasticidad no es algo que se mejore, sino que se pone en práctica. Es decir, se entrena esta herramienta para cuando sea necesario.
Indica Silvia Gabriela que en las primeras etapas del desarrollo tiene un gran efecto este aspecto del ser humano, por lo que, cuando se trabaja en ello, tendrá un impacto positivo a nivel académico, social y emocional, lo cual tiene consecuencias como mejora en habilidades cognitivas básicas y complejas, como la atención, memoria, resolución de problemas, convivencia, etcétera.
¿Qué actividades la mejoran?
Para un niño o adolescente, señala Ibarra Compian, lo que se puede hacer para ejercitar esta habilidad es ponerlos en situaciones o actividades que representen un reto y sean difíciles para ellos, a modo que aprendan a tolerar la frustración y a encontrar formas de solución.
Ambas especialstas aconsejan algunas de las actividades que sugieren el uso de bloques de construcción, o juegos como memoramas o serpientes y escaleras pueden ser de gran utilidad, pues son retos intelectuales que generan actividad cerebral.
Navarro Valdez indica además es de suma importancia no desestimar aspectos como un descanso reparador, alimentación balanceada y relaciones afectivas sólidas y favorables, pues estas son la base para tener una respuesta favorable a las situaciones que se les presenten en la vida.
“No se requieren actividades complejas, el juego y la socialización ayudan bastante. La lectura es esencial, por lo que dedicar un tiempo a esta actividad es altamente recomendable. También se puede aprender un nuevo idioma o mejorar el vocabulario. El desarrollo de habilidades siempre van a potencializar la neuroplasticidad”.
En el caso del aula, que los maestros impulsen en mayor medida el trabajo colaborativo, a modo que puedan trabajar la negociación, construcción conjunta, acuerdos, la toma de decisiones y la responsabilidad es de las mejores opciones para practicar la neuroplasticidad.
Aconsejan a los padres que no busquen darles una vida resuelta a los hijos, sin sufrimiento y dificultades, pues las habilidades más importantes para la vida y la estimulación de la neuroplasticidad es algo que se da cuando se les permite tener retos complejos, entre menos retos tengan, menor capacidad tendrán de ensayar sus propias habilidades.