Una mala conducta en adolescentes y bajo rendimiento académico puede ser una señal de que algo no funciona en casa. Por ello es que es importante tener una mentalidad abierta y cooperativa cuando algún maestro o psicólogo escolar sugiere la terapia familiar, pues esta no solo ayuda a que mejore el adolescente, sino todo el ambiente que rodea al joven.
Maribel Borrego, psicóloga infantil y adolescente, comenta que la terapia familiar es un enfoque psicoterapéutico que no se centra únicamente en el niño o adolescente como “problema”, sino en las dinámicas del sistema familiar completo, pues parte de la idea de que lo que le pasa a un menor ocurre dentro de relaciones, estilo de crianza, comunicación y contextos específicos.
“En sesión se trabajan patrones como por ejemplo, comunicación agresiva, sobreprotección o ausencia emocional, se identifican roles familiares, y se construyen nuevas formas de vincularse más sanas”, indica.
Por su parte, la psicoterapeuta Jessica Gajón Lugo, indica que este tipo de terapia se basa de la teoría de que la familia funciona como un sistema en el cual cada uno de sus integrantes actúa en función de el equipo o la comunidad, de manera que cada uno cumple un rol y este tiene conductas, responsabilidades, expectativas y características específicas.
“Académicamente, tanto los adolescentes como los niños, muestran mayor dificultad en el aprendizaje y la adaptación escolar cuando atraviesan situaciones emocionales difíciles, ya que cuando están bajo estrés no les permite concentrarse en el estudio, retener la información aprendida y el enfoque que se necesita en el aprendizaje”, señala.
Maribel indica que la terapia familiar puede impactar en lo académico porque reduce ansiedad, estrés y conflictos en casa, enemigos directos de la concentración, mejora hábitos y estructura, al igual que disminuye conductas oposicionistas o desmotivación, fortalece la autoestima, lo cual influye directamente en la percepción de capacidad y ayuda a los padres a dejar de usar la escuela como castigo, amenaza o presión.
¿Cómo llevar a cabo la terapia familiar?
Ambas especialistas indican que el compromiso de todo el sistema es esencial para que pueda ser beneficioso, especialmente de los padres de familia, pues llegar con ideas como que se “arreglará al adolescente”, no va a funcionar. La constancia, honestidad, neutralidad y aplicación de lo que se habla en las sesiones es importante para este proceso.
Para Borrego, es importante recalcar que el adolescente no es el problema, sino es quien lo muestra. Si los demás miembros de la familia pueden verlo con humildad, la terapia familiar se vuelve poderosa. Jessica agrega que, para todo, es indispensable que se aseguren de que el terapeuta esté calificado para apoyar con este tipo de acompañamiento.