La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indica que, en México, tres de cada diez estudiantes de 15 años no tienen definidos sus planes de carrera. La manera en que los jóvenes visualizan su futuro profesional suele estar estrechamente relacionada con sus oportunidades laborales.
Investigaciones realizadas en países como Australia, Canadá y Reino Unido, en las que se dio seguimiento a 70,000 jóvenes durante una década, evidencian que quienes cuentan con objetivos claros desde la etapa escolar tienden a obtener mejores empleos en comparación con aquellos que enfrentan incertidumbre sobre su futuro profesional.
Estos resultados advierten que reflexionar y explorar desde temprana edad el ámbito laboral se vincula con mejores respuestas económicas al incorporarse al mercado de trabajo.
Por su parte, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señala que en México el 34% de los jóvenes con bajo rendimiento académico manifiesta incertidumbre vocacional, mientras que entre quienes presentan alto desempeño esta cifra disminuye al 18%, de acuerdo con los resultados de la prueba PISA 2022.
Aunque los programas de orientación vocacional contribuyen a disminuir esta incertidumbre, menos de la mitad de los estudiantes accede a ellos. Por ejemplo, solo el 40% ha conversado con un orientador, el 39% ha realizado alguna pasantía y el 21% ha asistido a ferias de empleo. Esto implica que la mayoría de los jóvenes toma decisiones sin el acompañamiento adecuado.
De acuerdo con el IMCO, una opción sería avanzar hacia un modelo educativo menos rígido, similar al de Estados Unidos, en el que los primeros años universitarios se dedican a una formación general en distintas áreas, posponiendo la elección de carrera hasta después de un proceso de exploración más informado.
En México, implementar un esquema de este tipo permitiría a los estudiantes reducir el margen de error y comprender mejor sus intereses y habilidades antes de elegir una profesión, especialmente considerando que esta decisión suele tomarse a una edad temprana.
En última instancia, no se trata de que todos los jóvenes tengan completamente definida su elección profesional a los 17 años, sino de construir un sistema que les brinde información, experiencias y orientación suficientes para tomar decisiones más acertadas.