En un juego de dientes apretados y batazos oportunos, los Charros de Jalisco vinieron de atrás para firmar un triunfo de 7-5 sobre Rieleros de Aguascalientes, dándole la vuelta a la pizarra en la recta final, apoyados por una ofensiva encendida que descargó 16 imparables y nunca dejó de remar.
En el relevo, A.J. Puckett se apuntó la victoria con trabajo sólido en el momento de mayor tensión, mientras Nick Trogrlic-Iverson cargó con el descalabro tras no poder contener la embestida final. Con el triunfo, los jaliscienses evitaron la barrida ante los de Aguascalientes.
Primer medio del duelo cerrado
El encuentro entre hidrocálidos y tapatíos caminó cerrado durante cuatro entradas, con dominio de los brazos y pocas libertades.
Fue hasta la quinta cuando la visita rompió el cero en la pizarra con un rally de cuatro carreras que silenció momentáneamente el parque, gracias a batazos productores y tráfico constante en los senderos. Rieleros tomó ventaja y parecía encaminar la noche.
Pero Charros respondió con paciencia y colmillo. En la baja del quinto descontaron, y a partir de ahí comenzó la presión.
El lineup tapatío empezó a encontrar huecos, a correr las bases con agresividad y a fabricar carreras. La sexta y séptima trajeron más daño, acercándose peligrosamente.
Cierre de alarido que se llevó Jalisco
El punto de quiebre llegó en la octava: con el juego en la línea, los locales armaron un ataque de dos anotaciones que igualó y después inclinó la balanza.
La novena fue trámite emocional, coronada con el tercer cuadrangular de Willie Calhoun, llevándose por delante a Kyle Garlick para poner cifras definitivas y desatar el festejo en casa.
A la ofensiva destacaron Walsh con tres imparables, mientras Calhoun aportó poder con el jonrón del triunfo y par de producidas.
También respondieron Wielansky y Sands con dos hits cada uno, en una noche donde la artillería jalisciense no dejó de tronar.
JVO