Una ruptura amorosa no es un tema sencillo y mucho menos en la adolescencia, cuando las emociones se viven a flor de piel y la comunicación resulta ser más difícil.
Hasta cierto punto, es normal que la o el joven comience a alejarse de la familia. Sin embargo, el rol de mamá y papá sigue siendo esencial para su desarrollo psicológico y emocional; y, quieran o no, las rupturas amorosas son parte importante de ello.
“Tenemos que dejar que tenga su primera relación intensa y que corte y que le duela. Porque eso va a sentar un precedente para la siguiente relación que va a buscar”, explicó la psicóloga, Ana Villafañe, en entrevista con MILENIO.
Los adolescentes aman (y odian) en extremo
Una característica de las y los jóvenes adolescentes es la sensibilidad con la cual perciben los sucesos y experiencias que les rodean.
En el caso de los noviazgos —especialmente, si es el primero —Villafañe explicó que lo viven de una manera “sumamente intensa” y “al extremo” desde el inicio hasta el final. Es decir, así como una joven pudo amar profundamente a su novio, también puede llegar a odiarlo tras terminar la relación e incluso sufrir en el duelo.
“Para él o ella, se le está cayendo el mundo”.
¡Evita estas frases!
Queda claro que el primer amor del hijo o la hija adolescente sí es “para tanto” y, por ende, también lo será cuando llegue a su fin.
Reconocer sus emociones sin minimizarlas ni tacharlas de “exageradas” ni consolarlos con frases como “te falta mucho por vivir” o “no llores, es sólo el primero”, es el primer (y gran) paso ser el apoyo que tanto necesitan en esa etapa.
“No metamos juicios de valor. Somos espectadores: te acompaño, te abrazo en tu llanto y tristeza. Si me pides consejos, te los doy. Y si no, no me meto de más”, explicó la especialista.
De hecho, ni siquiera hace falta preparar un sermón para demostrarles apoyo; basta con plantearles las preguntas “¿En qué te ayudo?”, “¿Qué necesitas de mi?” o, según como se encuentre el adolescente, quizás un “¿Quieres un abrazo?”.
“No necesitan más, porque para ellos y ellas, eso es su mundo en ese momento”.
Asimismo, la especialista en asolescentes recomienda evitar expresiones como “¡Te lo dije!”, especialmente cuando la ex pareja no fue del total agrado de mamá o papá. En una situación tan sensible, lo menos que la o el joven necesita es que le recalquen su error; más aún si se trata de su primera experiencia amorosa.
“Para que yo pueda usar el ‘te lo dije’ o ‘no era para tanto’, pues lo debió haber vivido antes. (...) (Con esas frases) no estamos dejando que ellos vivan esa experiencia. Se las estamos restregando, pero era obvio que iba a pasar. Tenemos que dejar que tengan su primera relación intensa, que corten y que le duela”.
Recuerda: no puedes escoger su próxima pareja
Un punto que puede resultar difícil de comprender, pero es esencial para construir y fortalecer la confianza.
Lo más curioso es que, aunque madres y padres no pueden escoger a la siguiente pareja de su hija o hijo, su educación, valores e incluso reglas sí influyen en quién va a buscar. Un caso común es aquel donde el o la joven que empieza una relación, pese a tenerlo prohibido por sus padres.
“Ellos tienen que elegir su pareja. No te toca a tí. (...) Lo prohibido atrae. Si hablamos de más, nos van a alejar más. (...) Al final, creo que tenemos que dejar que nuestros hijos corran algún riesgo, mientras no haya un peligro; dejarlos tener esa independencia”.
ASG