M+.- Después de casi tres décadas de esfuerzos de conservación, investigadores de la Unidad Regional Universitaria de Zonas Áridas, de la Universidad Autónoma Chapingo (URUZA-UACH), y localizada en el municipio de Bermejillo, Durango, lograron un avance histórico: la reproducción en cautiverio de la Gopherus flavomarginatus, conocida como tortuga del Bolsón, una especie endémica del desierto chihuahuense y catalogada en peligro de extinción.
El trabajo desarrollado en la Reserva Biológica de la Tortuga del Desierto, ubicada dentro del campus universitario en Bermejillo, permitió incrementar la población bajo resguardo hasta alcanzar más de 200 ejemplares juveniles, que forman parte de un programa de preparación para una futura liberación en vida silvestre.
El equipo científico, encabezado por el investigador Rafael Carrillo Flores, trabaja actualmente en los protocolos técnicos que permitirán realizar una primera preliberación en un periodo estimado de dos años.
Reina del desierto en el norte del país
La tortuga del Bolsón es una tortuga completamente terrestre y una de las especies más emblemáticas del desierto chihuahuense.
Es endémica de la Reserva de la Biósfera de Mapimí, que abarca zonas de Chihuahua, Durango y Coahuila, donde habita en pastizales y matorrales áridos.
Se caracteriza por excavar profundas madrigueras que utiliza para refugiarse de las temperaturas extremas, conservar humedad y protegerse de los depredadores.
De hábitos principalmente diurnos y alimentación herbívora, consume pastos, hierbas, flores y cactáceas, desempeñan un papel clave en el equilibrio ecológico del desierto al dispersar semillas y modificar el suelo con sus galerías.
De 18 ejemplares rescatados a más de 250 tortugas bajo conservación
El tortugario de la URUZA-UACH cuenta con registro como Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) y opera bajo la autorización de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Fue creado en 1996 luego de que autoridades ambientales decomisaran ejemplares que eran trasladados ilegalmente hacia Tamaulipas. De las 36 tortugas recuperadas por la Semarnat y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), únicamente 18 fueron asignadas para su resguardo en la Unidad Regional Universitaria de Zonas Áridas.
Tres décadas después, el sitio cuenta con 58 tortugas adultas reproductoras y más de 200 ejemplares de entre uno y cuatro años de edad, que actualmente se encuentran en etapa de crecimiento y evaluación.
"Empezamos con una serie de proyectos; al principio fueron pequeños, pero poco a poco crecieron. Iniciamos un programa de manejo y reproducción, y actualmente estamos estableciendo los protocolos de liberación", explicó Rafael Carrillo.
Un cambio en el manejo permitió multiplicar los nacimientos
Durante sus primeros años, el tortugario registró pocos nacimientos debido a la falta de un manejo especializado de la especie. La situación comenzó a cambiar en 2021, cuando investigadores de la URUZA-UACH y de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), con apoyo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), pusieron en marcha un programa integral de reproducción.
El cambio en la alimentación, las condiciones del hábitat y el monitoreo constante permitieron un aumento significativo en la reproducción:
- 2021: nacieron 11 ejemplares.
- 2022: 16 tortugas.
- 2023: 48 nacimientos.
- 2024: 58 ejemplares.
- 2025: 104 nuevas tortugas.
"Entonces ahorita tenemos más de 200 tortuguitas creciendo y desarrollándose", destacó el investigador.
Una especie única del desierto mexicano
La Gopherus flavomarginatus pertenece al género Gopherus, integrado por seis especies de tortugas terrestres. De ellas, la tortuga del Bolsón es la de mayor tamaño y una de las que enfrenta mayor riesgo de desaparición.
Su nombre científico hace referencia a una de sus principales características: los bordes amarillos de sus escamas, que contrastan con una coloración negra intensa en el centro del caparazón.
Los ejemplares adultos pueden alcanzar entre 40 y 42 centímetros de longitud y pesar entre 15 y 20 kilogramos.
En condiciones naturales pueden vivir entre 40 y 50 años, mientras que bajo cuidado humano su esperanza de vida puede llegar hasta los 80 años.
Una de sus particularidades son sus madrigueras, que construyen con una inclinación descendente de entre 25 y 30 grados. En el tortugario, mediante cámaras especiales, los investigadores han detectado refugios de entre cuatro y seis metros de profundidad.
En estado silvestre, estas madrigueras pueden extenderse hasta 10 o 12 metros de longitud y alcanzar profundidades de hasta tres metros.
La población silvestre cayó 75 por ciento en dos décadas
La tortuga del Bolsón está incluida en la NOM-059-SEMARNAT-2010 como especie en peligro de extinción y también aparece en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Un estudio realizado en 2018 estimó que su población pasó de alrededor de 10 mil ejemplares en 1998 a solo 2 mil 500 en su hábitat natural.
Entre las principales amenazas se encuentran la destrucción del hábitat, la caza histórica para consumo humano, la competencia por alimento con el ganado, los depredadores, la pérdida de diversidad genética y los efectos del cambio climático.
Preparan el regreso de la tortuga del Bolsón al desierto
El siguiente gran reto del proyecto será regresar ejemplares a su ambiente natural. Para ello, los investigadores desarrollan un protocolo que permita aumentar las posibilidades de supervivencia.
Carrillo Flores explicó que las tortugas destinadas a la liberación todavía son pequeñas, por lo que deberán pasar por una etapa de adaptación.
"Las tortugas que tenemos para liberación todavía están pequeñas; nacieron en 2021. La idea es liberarlas cuando entren a su etapa reproductiva", señaló.
Aunque la madurez sexual de la especie ocurre entre los 10 y 12 años, el equipo contempla realizar una experiencia de liberación controlada para evaluar su comportamiento.
Cada ejemplar está identificado y los adultos cuentan con microchip para facilitar su monitoreo.
Buscan nuevos territorios para recuperar la especie
Además del manejo dentro del tortugario, los investigadores estudian las condiciones del paisaje en la Reserva de la Biósfera de Mapimí para identificar zonas adecuadas donde puedan establecerse nuevas colonias.
El objetivo es encontrar sitios con características similares a los lugares donde actualmente sobrevive la especie, restaurar áreas de pastizales y generar condiciones favorables para su regreso.
"Estamos iniciando un proceso de revisión y un estudio técnico-científico para determinar la relación que existe entre las colonias de la reserva y todo su entorno", explicó Carrillo.
La liberación dependerá de los estudios realizados y de la autorización de las autoridades ambientales.
Piden no comprar ejemplares y proteger a la especie
Ante la amenaza que enfrenta la tortuga del Bolsón, el investigador pidió a la sociedad evitar la compra de ejemplares, ya que su comercialización está prohibida por la legislación mexicana.
En caso de que alguna persona tenga una tortuga de esta especie en su domicilio, recomendó no liberarla por cuenta propia y buscar apoyo especializado.
"Y si es de esta especie, Gopherus flavomarginatus, la tortuga del Bolsón, y por alguna razón ya no la quieren tener, aquí la recibimos", concluyó.