La llegada del primer bebé suele estar llena de ilusión y amor, pero también de incertidumbre. Más aún cuando esa nueva realidad es completamente diferente a la teoría que leyeron en los libros de crianza, los tips de Tik Tok o los consejos de la abuela.
Sin embargo, lo más importante de la crianza primeriza no recae sólo en saber la mejor postura para dormir a los hijos o los alimentos que perjudican a su desarrollo. Según lo que Fernanda Cobos Jarillo, psicóloga infantil, dijo a MILENIO:
“Lo importante en papás primerizos es entender que como adultos somos la guía. Y tenemos en nuestro trabajo dotar de herramientas para que se puedan valer por sí mismos”.
“El miedo nace por compararse con otros papás”
Ningún bebé es igual a otro y tampoco lo son las circunstancias de cada mamá y papá. Por ello, el principal error— y el origen de muchos miedos y dudas— es compararse con otros estándares de crianza observados en redes sociales, en sus círculos de amistad o en la propia familia.
“Muchos miedos surgen por la expectativa que tienen. Y estar cuestionándose de: ‘Si el bebé no logra esto, ¿yo lo estoy bien?’, explicó Fernanda.
Con el auge de las redes sociales, la información sobre crianza está al alcance de un clic: desde manuales para los berrinches o recomendaciones para que el bebé duerma varias horas seguidas, hasta historias sobre la lactancia.
Por supuesto, consideró la especialista, todos estos consejos pueden servir como una guía para mamás y papás primerizos, siempre y cuando no se encasillen. Es decir, sean conscientes de que no todo está escrito en piedra.
“No creo que esté mal el coaching para dormir o todo este tema de la alimentación. Pero no explicamos que a algunos chiquitos les cuesta más o hay que intentarlo más veces. Hay distintas versiones o expectativas de lo que debería ser. (..) El bebé es alguien único. Y si bien hay ciertas cosas esperadas, no todo es by the book”.
El dato...Lo más difícil para mamás y papás primerizos
Si bien cada historia y proceso es distinto, Fernanda Cobos ha identificado que los mayores retos en la crianza principiante son el sueño y la alimentación. El primero por los periodos intermitentes en los que la o el bebé se despierta, y el segundo por diversos factores: cansancio de la madre, rechazo a la leche, aplicar alimentación híbrida, etcétera.
La mejor maternidad o paternidad
El mayor deseo de una madre o padre es educar, cuidar y criar a su bebé de la mejor manera posible. Hacer todo “perfecto”.
Cuestionada al respecto, la especialista subrayó la importancia de hacer consciente que en el camino de la crianza, el o la niña no es la única que va a aprender algo nuevo. También lo harán mamá y papá.
Por ende, la maternidad o paternidad perfecta no será la que cumpla al pie de la letra lo que se instruye en libros, Tik Tok o cursos, sino la que “atiende las necesidades particulares de la o el hijo”.
“Hay ciertas creencias que antes decían las abuelitas. Por ejemplo: ‘No cargues mucho al bebé porque se va a acostumbrar a los brazos’. Pero tú te das cuenta que tal vez se calma o regula en tus brazos: esa es una necesidad particular. Habrá otro (que se tranquilice estando) en la puerta o en la siesta”, explicó.
Tengo dudas… ¿A quién le hago caso?
Las redes sociales se han convertido en una cuna de información sobre la crianza. En ese mundo, los papás y mamás “comunes y corrientes” comparten sus historias; psicólogos advierten de las mejores caricaturas para bebés, o pediatras revelan las primeras señales de colitis o resfriado.
Por supuesto, es normal sentirse abrumado o abrumada ante esa nube de advertencias y datos curiosos. Para ello, Fernanda Cobos recomendó tener un círculo de apoyo sólido, al cual recurrir en momentos donde las preguntas son más que las respuestas.
“Hay que tener nuestro círculo de seguridad, en donde escoges al pediatra o ginecólogo que te va a entender; que sea lo que necesites; que lo que diga haga match con tus creencias, y te haga sentir cómoda. Si eso te hace sentir cómodo y seguro, entonces no empieces a buscar respuestas en otros lados”.
¿Cómo saber que no estoy exagerando?
Para no caminar en la delgada línea entre lo “correcto” y lo extremo, Fernanda propone a mamás y papás preguntarse: ¿Con esto que enseño a mi hijo, le estoy dando las herramientas para que en un futuro sea capaz de afrontar esta misma situación por sí mismo?
“Un ejemplo: está aprendiendo a caminar. Si cada vez que se cae no le doy el ‘chance’ de levantarse por sí solo, ahí es cuestionarme: ¿Está aprendiendo a meter las manos para que aprenda a caer?. (...) Entonces es cuestionar si le estoy enseñando a resolver conflictos por sí mismo”.
Sin embargo, señaló que una de las condiciones para ello es desprenderse de la idea de que el conflicto es sinónimo de catástrofe. Es decir, comenzar a verlo como una oportunidad de aprendizaje y de “enseñarnos que algo no está funcionando y tenemos que cambiar la manera de hacerlo”.
ASG