Los smartphones, las apps de entrega y el trabajo en oficina hacen que la vida sea más cómoda, pero también, más sedentaria y algunas zonas del cuerpo (como la columna) están pagando un precio elevado por ello.
“El movimiento es vida y la vida es movimiento. Entonces, ¿qué pasa si uno deja de moverse?”, cuestiona el Dr. Víctor Axotla Bahena, especialista en traumatología y director del Instituto de la Rodilla, Cadera y Columna (INROCA), quien agrega: “el sedentarismo acorta la vida casi tanto como fumar”.
Para compensar la falta de actividad física, algunas personas acuden al gimnasio, sin embargo, 60 minutos entre máquinas no necesariamente cumple con la cuota de movimiento. “Suponiendo que te levantas a las 6 de la mañana y duermes a las 10, del total de tiempo, pasaste más de 10 horas acostado o sentado. Sigues siendo una persona sedentaria", advierte el especialista.
Subestimar el papel que tiene el sedentarismo es quizá uno de los errores más comunes y peligrosos para la salud pues, si hay algo que afecta gravemente la estructura ósea-muscular es la falta de movimiento, especialmente cuando incentiva posturas viciosas, dice el traumatólogo en entrevista con MILENIO.
Hernias y osteoartrosis temprana: la columna bajo presión
Unos minutos más en la silla no resultan inocentes, especialmente para la columna, que constantemente se encuentra bajo presión debido al uso prolongado de computadoras o teléfonos.
El Dr. Victor sostiene que las pantallas, la nula actividad física y la mala postura están detonando un incremento en padecimientos como dolor lumbar, hernias discales y desgaste prematuro de la columna, incluso en jóvenes.
Por un lado, el simple hecho de acomodar la cabeza para contestar un mensaje o scrollear en Instagram va deformando la curvatura natural del cuello y la espalda.
"El disco intervertebral funciona como un amortiguador. Al estar encorvados, ejercemos una presión tal que el anillo que protege la zona se rompe, provocando hernias discales que comprimen los nervios”, detalla el doctor mientras muestra un modelo anatómico que, a diferencia de la versión real, vuelve a su posición inicial sin esfuerzo.
“Ojalá en el cuerpo sucediera esto, pero aun si corregimos la postura ya no se acomoda. Esto precisamente condiciona la presión de la raíz nerviosa provocando dolor a nivel del brazo, el hombro, la mano y la pierna”
Otro problema común en el sistema musculoesquelético es la osteoartrosis, es decir, el proceso de desgaste en las articulaciones. Dado que ocurría principalmente en etapas avanzadas de la vida, se le llegó a apodar como “vejestrosis”, pero (como aclara el especialista) el desgaste articular ya no es exclusivo de las etapas avanzadas de la vida.
“Veo cada vez a más personas de 35, 40, 45, hasta 50 años que padecen este tipo de patologías que antes no veíamos sino hasta los 65 años o más. Estoy hablando de adultos de 35 años con desgaste de cadera”
El DATOMás allá de los músculos y los huesos
No hacer ejercicio también incentiva las alteraciones metabólicas: problemas de glucosa, hipertensión y colesterol. Además, también impide que el sistema endocrino y las células se renueven. De ahí que el sedentarismo eleve el riesgo de muerte.
La receta para combatir el sedentarismo
El ejemplo más extremo de lo que pasa cuando hay ausencia de esfuerzo motriz son los astronautas: debido a las características del espacio, como la microgravedad, eliminan la necesidad de cargar peso y poner empeño al moverse.
Hallazgos realizados en las misiones soviéticas de la estación Mir, así como las de Skylab han concluido que los astronautas pueden perder entre 1% y 2% de tejido óseo por cada mes que permanecen fuera del planeta. La tendencia afecta principalmente a los huesos de carga como la pelvis, el fémur, los talones y, por supuesto, la columna.
De hecho, un estudio de la NASA confirmó que los viajeros espaciales tienen un riesgo 4.3 veces mayor de sufrir una hernia de disco después de regresar a la Tierra. De ahí que, para protegerse durante su estancia lejos del planeta, prioricen el movimiento. Para quien no tiene planeado salir del planeta, el escudo es aún más efectivo.
“Romper” el sedentarismo
Calcular qué tanto se mueve el cuerpo es relativamente sencillo: menos de 5 mil pasos al día indican un estilo de vida sedentario, según estudios. Para mantener la salud a largo plazo y reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas la recomendación de los especialistas es dar al menos 10 mil pasos al día (8 mil durante la vejez).
“Una dinámica para romper el sedentarismo, según la OMS, es levantarte por lo menos cada 2 horas y estirarte 5, 10 o 15 minutos. Esta parte es vital para evitar que nos acorte la vida”, añade el doctor.
Cuidados extra: uso de ligas y suplementos
Para proteger la columna, el traumatólogo recomienda enfocarse en caminar y usar ligas de resistencia, ya que ambas prácticas incentivan la lubricación articular.
A la par, el uso de algunos suplementos (como el colágeno o el ácido hialurónico) junto con la alimentación adecuada, puede contribuir a combatir la fragilidad y el desgaste. Para reducir aún más los riesgos hay que evitar el alcoholismo, tabaquismo, así como el exceso de actividad física.
Una de las señales de alerta que más se ignora al llevar un estilo de vida sedentario es estar cansado todo el tiempo: la falta de movilidad debilita al cuerpo creando un círculo vicioso, lo que deja en evidencia las palabras del especialista: el cuerpo no está destinado a quedarse quieto.
LHM