No todas las discusiones son ‘red flags’: cómo diferenciar las conductas tóxicas en mi relación

Las discusiones y fricciones pueden beneficiar a la pareja, siempre y cuando ambas partes tengan voluntad de mejorar como pareja.

No todas las dicusiones son conductas tóxicas, pero caminan en una línea delgada | Freepik
Ciudad de México /

Aunque el color rojo se utiliza para representar la pasión o el amor, también puede significar peligro. Lo vemos con las llamadas “banderas rojas” —o red flags, por su traducción al inglés—: desde aquellas que ondean en la orilla del mar indicando oleaje agresivo, hasta aquellas que comienzan a ondear en nuestro inconsciente tan pronto un amigo, familiar o pareja realiza o dice algo cuestionable.

En redes sociales, día con día se realizan publicaciones sobre las “red flags que deberías detectar en tu relación o matrimonio”. Y si bien algunas son muy claras como la violencia, la ley del hielo o el gaslighting, otras más pueden ser discretas o incluso irrelevantes para algunas parejas.

¿Cuándo diferenciar entre una red flag y una oportunidad para crecer como pareja?

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Red flags: características y cuáles son las más comunes

No avisar que llegarán tarde a casa, subir el volumen de la televisión en la noche o tardar horas en contestar un mensaje pueden ser o no una red flag, según la relación. Y preguntarlo en la terapia de pareja puede llevar a la misma respuesta: depende.

El diccionario de Cambridge define la red flag como “una señal de que algo malo está ocurriendo o va a ocurrir”. Pero en las relaciones sentimentales, el Instituto Gottman explica que esas señales pueden tomar forma de incompatibilidades fundamentales, falta de voluntad para cambiar o un posible daño al bienestar.

“Considéralas como el sistema de alerta temprana de tu relación, diseñado para protegerte de invertir en algo que no prospera”.

Bajo ese tenor, el Instituto puntualizó cuatro características específicas de las red flags:

  1. Son patrones consistentes y no incidentes aislados
  2. Implican la falta de voluntad para reconocer el impacto que tienen
  3. A menudo se intensifican en lugar de mejorar con el tiempo
  4. Te hacen sentir inseguro, irrespetado o constantemente ansioso
Estudios han señalado que las discusiones pueden fortalecer las relaciones de parejas | Freepik

Si bien una discusión fuerte o el rechazo de una de las partes para llegar a acuerdos no representan por sí solos una red flag, es fácil transitar a ese terreno si ocurren de manera frecuente y en cada una de las ocasiones hubo desprecio, crítica, actitud defensiva y evasiva —lo que el Instituto llama los “cuatro jinetes” de las discusiones—.

Esto se identifica cuando, por ejemplo, la pareja pone sus ojos en blanco, interviene con insultos o emite burlas cada vez que quieres expresar respetuosamente alguna inconformidad con la relación.

De igual manera, el comportamiento controlador (el cual deriva en manipulación y abuso emocional) representa otra clara señal de alerta. Y algunas maneras de manifestarse, más no las únicas, son:

  • Monitorear tus actividades, textos o redes sociales
  • Aislarte de amigos y familia
  • Tomar decisiones unilaterales sobre la vida común
  • Usar la culpa, las amenazas o la manipulación para salirse con la suya

¡No siempre es discusión!

Tres tips para una discusión sana en pareja, según psicóloga

  • 1 Comunicación amable y respetuosa: uidar el tono de voz y las palabras que utilizas
  • 2 Buscar el lugar y el momento adecuado: evitar sitios con distracciones o que dificulten la comunicación.
  • 3 Hablar de “mí” y no del otro: hablar desde tus sentimientos y sin reclamos.

¿Qué es un área de crecimiento?

A diferencia de las red flags, un área de crecimiento —o de oportunidad— “son comportamientos o patrones que pueden mejorarse con consciencia, esfuerzo y, a veces, orientación profesional”.

Esto, destaca el Instituto Gottman, siempre y cuando la pareja esté comprometida a mejorar y sean habilidades que se puedan aprender (como: la escucha activa o la resolución de conflictos); hábitos que se pueden cambiar (interrumpir a la pareja o aprender a pedir disculpas tras una discusiones); patrones de comunicación que mejoran la plática (hablar desde el “yo” o evitar los reclamos), o áreas en las que alguien muestra una genuina voluntad de trabajar.

“Las relaciones sanas requieren dos personas comprometidas con el crecimiento. Si eres el único o única que se esfuerza por mejorar patrones que los afectan a ambos, esa podría ser la señal de alerta que debes detectar”,

​Por supuesto, ninguna pareja está exenta de sobrepasar los límites del respeto en algún punto. Y eso también puede representar un área de crecimiento, toda vez que se reconozca la falla y se pida un perdón “sentido en forma y completo”; el cual, según la psicóloga Sara Becerra, puede lograrse con cuatro puntos:

  • Especificar por qué se piden las disculpas: evitando la generalización con frases como “perdón por todo lo que he hecho” o “discúlpame por lo del otro día”.
  • Mostrar arrepentimiento
  • Saber y reconocer de qué manera impactó ese actuar
  • Compromiso

En tanto, el Instituto planteó seis estrategias para nutrir y apoyar áreas de crecimiento:

  • Al identificarlas, abordarlas con curiosidad en lugar de críticas
  • Utilizar declaraciones en primera persona para expresar las necesidades
  • Concentrarse en comportamientos específicos en lugar del carácter. Por ejemplo, en lugar de decir “Siempre estás distraído”, decir “Cuando miras tu teléfono mientras hablo, me siento poco importante”.
  • Reconocer el progreso, incluso los pequeños pasos.
  • Trabajar juntos para crecer.
  • Considerar buscar apoyo profesional

ASG

  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.

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