Existen ocasiones donde tenemos que apegarnos al refrán de “si no puedes con el enemigo, únetele”; siendo una de ellas, el uso de pantallas en niñas y niños.
Ante la dificultad de cumplir al pie de la letra con la recomendación de alejar a las y los pequeños de los teléfonos celulares, las iPads o la televisión, especialistas sugieren a padres y madres encontrar en estos aparatos un “aliado” para la crianza de sus hijos.
“Si llegaras a necesitar de las pantallas, te diría que lo hagas de manera limitada y observando qué cosas sí son beneficiosas”, señaló la psicóloga infantil, Alejandra Zertuche, a MILENIO. “Hasta yo lo he utilizado como recurso cuando, de plano, no tienes cómo entretener a los niños”, reconoció.
No obstante, destacó la especialista, la tecnología jamás debe reemplazar la atención parental o ser la primera opción para distraerlos, sino un simple apoyo para la crianza en la infancia e incluso pubertad. Esto a través de cuatro claves recomendadas por especialistas de The Conversation.
Elegir contenido de alta calidad
Una revisión sistemática, realizada por la revista argentina, Calidad de Vida y Salud, identificó que el impacto del uso de pantallas en la primera infancia (0 a 6 años) depende en gran medida del control parental, el contexto y la calidad de los contenidos.
Al respecto, Zertuche recomienda que papás y mamás eviten a toda costa esta exposición en los primeros tres años de vida de su hijo o hija. Después de esa etapa, señala, ya se podría hablar de cuáles contenidos (y en cuánta cantidad) resultan más beneficiosos.
“De tres a siete (años) te recomendaría que necesitas utilizar las pantallas, le des sólo una hora para que lo tengas entretenido. Si estás en un viaje en carretera, ponle una hora de pantalla y llévate algo para que juegue o arme. No necesitas usar la hora completa, puedes utilizar media hora, llevarla a su clase de baile —por ejemplo—, regresar y usar la otra media hora”.
En cuanto al tipo de contenido la psicóloga recomendó escoger programas que cumplan con, mínimo, los siguientes tres elementos:
- Los personajes no utilicen lenguajes groseros o sean animaciones grotescas
- La trama toque temas familiares y contengan los valores inculcados en casa
- Los personajes no hagan berrinches, pataletas o agredan “en tono de broma” a otros personajes.
Por su parte, especialistas de The Conversation sugieren que las caricaturas a las cuales se expongan los niños y niñas tengan valor educativo, sean apropiadas para su edad y utilicen técnicas basadas en evidencia.
Participar en el tiempo frente a la pantalla
En este ejercicio por “aliarse” con la tecnología, es crucial entender que no reemplazan el cuidado paternal ni brindan la atención que la niña o el niño requiere.
Por ello, la segunda clave es que mamás y papás compartan el tiempo frente a las pantallas con sus hijos o hijas. Esto, según Liz Villalobos, “La Psico de Caricaturas” en TikTok, “para que la película resuene y tenga más significado”.
“El acompañamiento de un adulto va a ser mucho mejor porque los niños se pueden quedar con alguna idea equivocada de algo que no es”.
Estar presentes mientras ven K-Pop Demon Hunters, Pocoyó o Bluey —por mencionar algunas de las caricaturas aprobadas por psicólogas —permitirá complementar y reforzar la educación inculcada en casa. Esto a través de algunas estrategias, tales como:
- Identificar las emociones y puntos claves de la película
- No interrumpir la película o serie
- Plantear preguntas sobre los personajes y la trama para “ver qué tanto captó el niño y qué tanto comprendió”. Por ejemplo: ¿Cómo crees que se sintió? ¿Te fijaste que hizo eso? ¿Qué pasó después?
“Nos va a ayudar mucho y también nos va a dar mucha información de cómo andan los niños”.
Conectar la pantalla con la vida real
Durante los tres y siete años, el cerebro se está entrenando para crear conexiones y aprender qué es bueno y qué es malo.
Y aunque se piense lo contrario, algunos contenidos pueden aportar a este aprendizaje, especialmente los que son interactivos. Es decir, “aquellos que hacen preguntas a los niños; que los hacen reflexionar, y les dan tiempo de pensar”. Mejor aún si incluyen a personas reales.
“Ese tipo de programas hacen que el niño interactúe y piense. (...) Les dan oportunidad de pensar, de responder, de tener un estímulo y que ellos respondan a ese estímulo”, explicó Zertuche.
Programas que sí son benéficos para la infancia
- 1 La casa de las muñecas de Gabby .
- 2 Blippi .
- 3 Super Slick Slime Sam .
- 4 Las pistas de Blue .
- 5 Ms Rachel - Toddler Learning Videos .
- 6 Charlie Villacolores .
- 7 Camaleón y las ciencias naturales .
- 8 Hugo la gran pregunta .
Disfrutar de momentos sin pantallas
Las experiencias que conforman el día a día de un niño deben ser variadas, desde ver su caricatura favorita en la televisión hasta jugar al aire libre o armar un rompecabezas. Priorizar los momentos sin pantallas es ideal para aumentar la exposición al lenguaje, especialmente en dos momentos: durante la comida y antes de dormir.
En la comida, señalan expertos de The Conversation, los y las niñas no sólo exploran texturas y sabores, también un nuevo vocabulario. En tanto, Zertuche recomienda jamás exponerlos a las pantallas antes de dormir.
“Los estímulos visuales generan que la melatonina no se produzca. Por ende, va a batallar para dormir. Es recomendable quitar (el celular) una hora antes para que tu cerebro pueda descansar bien”.
ASG