Pese a la existencia de productos como serums; procedimientos como la doble limpieza, e ingredientes como el retinol o ácido hialurónico, toda rutina del cuidado de la piel se sienta sobre tres bases; mismas que el médico dermatólogo, Vicente Torres Lozada, explicó a MILENIO.
“No todas las personas son iguales. Si nosotros quisiéramos hacer un skin care para el ser humano, digamos, en general, pues no se podría, porque hay personas que tienen la piel más seca, menos hidratada”.
Los tres básicos
El cuidado de la piel se puso de moda en los últimos 50 años, teniendo un auge importante en la última década con la introducción del término anglosajón skincare. Esto fue aprovechado por las compañías de cosméticos y farmacéuticas, al punto de saturar los anaqueles del supermercado con diferentes productos y las redes sociales con influencers, recomendando cada semana un nuevo ingrediente.
Jabón suave
Un ingrediente fundamental para todas las edades, “desde un bebé, hasta una persona adulta o adulto mayor”.
“Hay personas que se lavan el cuerpo con jabón Zote y sienten que es muy saludable porque es para la ropa. Entonces vemos un montón de pacientes que vienen con la piel reseca, con comezón y no saben por qué es, pero al mismo tiempo utilizan un jabón súper agresivo”.
Respecto al uso de jabón neutro, el también miembro de la Sociedad Mexicana de Dermatología sugiere evitarlo para la limpieza básica. Incluso, lo considera como “uno de los grandes y terribles mitos”.
Según explicó a MILENIO, la mayoría de los jabones anunciados y vendidos como neutros cuentan con un pH muy por encima del pH natural de la piel — de 8 y 10.5 frente a 4.5 y 6.5, respectivamente —, volviéndolos más alcalinos y, por ende, provocando resequedad en la piel.
En lugar de ello, sugiere optar por sustitutos de jabón, como aceites y cremas de ducha. Pero si éstos salen del presupuesto, Gabriela Ortega Gutiérrez, dermatóloga y presidenta de la Academia Mexicana de Dermatología, recomienda los jabones blancos, sin aroma ni desinfectantes: “Algo más sencillo, que no tengan muchos perfumes o muchos colores, ya que eso no es adecuado para la piel”.
Otras recomendaciones para el baño
- 1 No utilizar estropajos o zacates. Reemplazarlos por franelas o esponjas.
- 2 Bañarse con agua tibia, no hirviendo.
- 3 No frotar la piel para secarse. Optar por la técnica de esponjeado.
Crema hidratante
Otro componente que “ha existido toda la vida” e, incluso, transmitido de generación en generación: quizá una familia con preferencia por la Hinds color rosa u otra más afín a la famosa “Nivea de tarro”.
“Toda la vida las personas, después del baño, se han puesto crema”, señaló Vicente.
En esta categoría, cada persona puede optar por el hidratante que más se adapte a sus necesidades. Pero por recomendación de Ortega, es preferible aquellos sin perfumes, ligeros y de color blanco; o sea, “que no se sientan muy grasosos”.
Bloqueador solar
La prevención es clave cuando de protección solar se habla, pues el 80% del daño de los rayos UV se genera antes de los 18 años, precisamente, por la falta del uso de bloqueador, sombreros o mangas largas.
Actualmente, hay diversidad de formatos y productos, como las pantallas minerales, los filtros solares o bloqueadores en barra para retocar. Todos éstos con versiones para diferentes tipos de piel.
La American Academy of Dermatology sugiere aplicar el protector todos los días antes de salir al aire libre, optando por un producto resistente al agua y con amplio espectro (FPS de 30 o superior).
Los estilos de vida también influyen
Ningún producto de última tecnología surtirá efecto sin un estilo de vida saludable. O en palabras del dermatólogo:
“La gente piensa que las cremas son mágicas y que con eso pueden llevar el resto de su vida y tener una piel maravillosa, pero fuman, se desvelan, comen mal, no hacen ejercicio o se asolean de locura. Entonces por más cremas que nosotros nos pongamos, el estilo de vida del paciente es fundamental”.
Otros hábitos que influyen en el bienestar de la piel:
- No fumar: este hábito envejece la piel y contribuye a la formación de arrugas, además de dañar las fibras encargadas de dar fuerza y flexibilidad a la piel (o sea, el colágeno y elastina).
- Alimentación saludable: comer frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras. Consumir lo mínimo de refrigerios procesados y carbohidratos refinados.
- Hidratarse bien y dormir lo suficiente
- Reducir el estrés: probar métodos como la yoga, reducir la lista de tareas pendientes y dedicar tiempo a hobbies que disfrutas.
ASG