Al ser la diabetes una de las principales causas de muerte en México, la prevención es clave para evitarla, pero cuando ya hay un diagnóstico se debe tener en cuenta que el cuidado también es importante para prevenir eventos desafortunados. Es aquí donde aparece la diferencia entre hipoglucemia e hiperglucemia.
Ambas son parte de esta enfermedad, pero afectan de manera diferente a la glucosa, pues tal como los dicen sus respectivos nombres una disminuye y otra aumenta el nivel de azúcar de la sangre.
¿Qué es la hipoglucemia?
La hipoglucemia se define como la caída de los niveles de glucosa e la sangre cuando están por debajo de los 70 mg/dl, según comparte la UNAM. Cuando esto sucede representa un peligro al manifestarse de manera rápida.
Entre los síntomas que se pueden presentar están:
- Fatiga
- Hambre extrema
- Sudoración fría
- Visión borrosa
- Mareos
- Temblores
- Palpitaciones
- Confusión
Por su parte, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) resaltan que en casos graves las personas pueden perder la conciencia, lo que representa una emergencia médica.
¿Qué es la hiperglucemia?
La hiperglucemia, por su parte, sucede cuando los niveles de azúcar en la sangre son excesivamente altos, generalmente por encima de los 140 mg/dl. En casos de registrarse mayores a los 180 mg/dl ya se consideran preocupantes.
Esta parte se asocia con la falta de insulina o la incapacidad del cuerpo para usar esta última de manera eficaz, lo que hace que la glucosa se acumule en la sangres y se vuelva tóxica para los órganos como riñones, ojos e hígado.
Entre los síntomas a los que debes prestar atención destacas:
- Sed incontrolable
- Necesidad frecuente de orina
- Pérdida de peso involuntaria
- Visión borrosa
- Náuseas
¿Cómo evitarlas? Recomendaciones para tu cuidado
Para mantener los niveles de glucosa en un rango saludable (generalmente entre 70 y 140 mg/dl), los especialistas de Nebraska Medicine recomiendan:
- Seguir estrictamente el tratamiento médico y los horarios de medicación, ya que dosis mal empleadas pueden causar desequilibrios
- Mantener una dieta equilibrada con horarios de alimentación regulares
- Realizar actividad física de forma constante
- Monitorear los niveles de glucosa con regularidad, especialmente si se siente algún síntoma inusual
- Gestionar el estrés y mantener una hidratación adecuada con agua natural
La Secretaría de Salud Pública de la Ciudad de México, por su parte, sugiere:
- Seguir el plan de alimentación y no saltarse ninguna comida
- Beber abundante agua
- Monitorear la glucosa frecuentemente
- Evitar beber alcohol y consumir tabaco
Aprender a cuidarte es la mejor medicina. ⭐¡Parte 24!⭐
— Secretaría de Salud Pública de la Ciudad de México (@SSaludCdMx) July 13, 2026
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¿Qué hacer cuando padeces alguna de las dos?
La respuesta debe ser inmediata dependiendo de la condición:
Ante la hipoglucemia se recomienda aplicar la "regla de los 15": consumir 15 gramos de carbohidratos de acción rápida (como medio vaso de jugo, miel bajo la lengua o caramelos), esperar 15 minutos y volver a medir la glucosa.
Si la persona está inconsciente, se debe utilizar un inyector de glucagón y llamar a los servicios de emergencia.
Ante la hiperglucemia es necesario buscar asesoría médica para ajustar la medicación. En casos de emergencias graves como la cetoacidosis diabética (con síntomas de vómito, dolor abdominal y respiración superficial), se debe acudir de inmediato a urgencias para evitar un coma diabético.
¿Cómo prevenirlas si no tienes diabetes?
Ambas condiciones se asocian directamente con la diabetes, pero la realidad es que quienes no tienen diabetes también puedes llegar a padecerlas.
Y es que, pese a nuestro cuerpo está regula la glucosa automáticamente, quienes lleguen a presentar hipoglucemia sin ser diabéticos es una señal de alerta que requiere atención médica.
La prevención general siempre será un estilo de vida saludable, mejorar los hábitos de alimentación y realizar ejercicio son clave, sobre todo si hay antecedentes familiares de diabetes o si hay factores de riesgo como la obesidad.
YRH