Alertan por fuerte riesgo de sufrir derrame tras hipertensión: “La consecuencia de años de descuido”

El neurólogo señala que en México ocurren 500 mil eventos vasculares cerebrales cada año; entre 25 y 30 por ciento son hemorragias, una de las formas más graves y mortales.

El especialista dice que la pérdida del conocimiento es más frecuente en las hemorragias que en los infartos. Luis Guerra
Monterrey, Nuevo León /
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Aunque un derrame puede referirse a cualquier evento vascular cerebral, hay diferencias entre lo que significa un infarto o un derrame cerebral, señala el neurólogo Fernando Góngora, en la sección “Tu Médico en Telediario”, con Víctor Martínez.

Coloquialmente se utiliza la palabra “derrame” para referirse prácticamente a cualquier problema cerebral, el especialista advierte que un infarto y una hemorragia son dos padecimientos distintos.

En el infarto cerebral, una arteria se tapa y deja una zona del cerebro sin circulación, oxígeno y glucosa. En la hemorragia, la arteria se rompe y la sangre se derrama dentro del cerebro o sobre su superficie.

Y aunque las hemorragias son menos frecuentes que los infartos, son más graves y tienen una mayor mortalidad.

“Generalmente cuando hablamos de derrame, nos referimos a una hemorragia, porque es como si la sangre se derramara al interior de nuestra cabeza”, explicó Góngora.

El derrame cerebral puede tardar años en gestarse y aparecer de golpe. Una crisis de presión arterial puede ser suficiente para romper una arteria debilitada y provocar una hemorragia dentro del cerebro, con consecuencias que pueden ser mortales.

En México, alrededor de 500 mil personas sufren cada año un evento vascular cerebral, de los cuales entre 25 y 30 por ciento corresponden a hemorragias, de acuerdo con el especialista.

“Las cifras oficiales andan por ahí de que tenemos cerca de 500 mil casos de evento vascular cerebral en el país por año. En nuestro país está entre la cuarta y sexta causa de muerte, varía un poquito. Pero una tercera parte de estos, entre el 25 y el 30 por ciento, son hemorragias”.

La alarma llega de golpe

Una persona puede encontrarse aparentemente bien y, de un momento a otro, sufrir un intenso dolor de cabeza, caer, perder el conocimiento o despertar con dificultad para mover una parte del cuerpo, señala el especialista.

Asegura que la pérdida del conocimiento es más frecuente en las hemorragias que en los infartos, aunque no necesariamente significa que el paciente permanezca inconsciente.

Agrega que la persona puede desmayarse, recuperar el conocimiento y posteriormente presentar debilidad en un brazo o una pierna, dificultad para moverse o un fuerte dolor de cabeza.

“De hecho, si comparamos en el infarto y la hemorragia, es más común en la hemorragia que el paciente pierde el conocimiento; efectivamente, puede desmayarse y puede llegar al hospital, inclusive, en estado de inconsciencia”.
“Sin embargo, muchas veces el paciente cae, se desmaya y puede despertar, y al despertar nota que no puede mover una parte de su cuerpo, que no puede moverse bien y que tiene un gran dolor de cabeza” , indica el neurólogo.

Por ello advierte que ante cualquiera de estas señales, el tiempo juega en contra y la atención médica debe ser inmediata.

El daño se construye en años

La hipertensión arterial es uno de los principales factores detrás de las hemorragias cerebrales.

El problema es que la presión alta puede permanecer durante años sin provocar síntomas evidentes, mientras va dañando las pequeñas arterias que llevan sangre al cerebro.

A este deterioro se suman padecimientos como diabetes, colesterol elevado y sobrepeso, que vuelven todavía más frágiles los vasos sanguíneos.

Cuando finalmente ocurre una crisis hipertensiva, una de esas arterias puede romperse y provocar el sangrado.

“Cuando vemos una hemorragia cerebral de este tipo, en realidad estamos viendo la consecuencia de años de descuido”, señaló Góngora.

Es decir, el derrame puede ocurrir en minutos, pero el daño que lo provoca puede haberse acumulado durante años.

Por ello, el especialista llama a las personas a no esperar a que aparezcan las señales de alarma y mantener bajo control la presión arterial, el azúcar y el colesterol, además de atender el sobrepeso.

“La hipertensión arterial, sumada a otros factores de riesgo, como pueden ser la diabetes, la hipercolesterolemia, o sea, el colesterol alto, las grasas en la sangre o bien los problemas en el control del azúcar, el sobrepeso; todos estos factores de riesgo se suman para causar lentamente un daño en las arterias más finitas del cerebro, que son perforantes”.
“Por eso, cuando vemos una hemorragia cerebral de este tipo, en realidad estamos viendo la consecuencia de años de descuido, de no haber, a lo mejor, hecho un estudio general de salud; buscar factores de riesgo o el paciente era hipertenso y no tomó bien el tratamiento”, asegura.

La diferencia entre llegar a tiempo o demasiado tarde puede comenzar mucho antes de que aparezca el primer síntoma.


  • Pedro Delgado
  • Reportero con nueve años de experiencia en medios de comunicación. Soy parte de la familia Multimedios donde cubro causas sociales y hechos históricos de Nuevo León. Desde hace seis años hago lo propio en el ámbito docente.

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