Dentro del amplio mundo de alternativas para fortalecer y renovar la vida sexual en pareja, existe una técnica que no sólo incrementa el placer, también lo garantiza para aquellos varones que padecen de eyaculación precoz: el edging.
¿Qué es el ‘edging’ y cómo se practica?
Por años el ser humano ha explorado los límites del control y del placer. El edging es una prueba actual de ello.
También conocida como surfing, peaking o la técnica del “sigue y para”, el edging es una práctica (apta para realizarse en solitario o en pareja) que consiste en llevarse al límite de la excitación sexual, pero sin llegar al orgasmo. O en otras palabras, detener o reducir la estimulación cuando se está a punto de alcanzar el clímax.
Es importante aclarar que el objetivo no es negar el placer, sino profundizarlo; conocer los límites de nuestra propia excitación, e incluso, alargar la experiencia sexual con la pareja.
Esto último lo convierte en uno de los métodos más recomendados para tratar la eyaculación precoz; siempre y cuando —y por sugerencia del sexólogo, Mario Alberto Delgado Andrade —se realice con acompañamiento profesional para evitar dolor o incomodidades.
¿Es buena opción para controlar la eyaculación precoz?
Cabe señalar que existen otras maneras de interrumpir o retrasar el orgasmo en los varones, tales como la del stop-squeeze, la cual consiste en retirar el pene de la vagina y apretar el glande, así como masturbarse antes de la relación sexual prevista.
En ese sentido, un estudio desarrollado en 2019 para la revista Medical Sciences demostró que estas técnicas, junto con el edging, registraron una alta tasa de éxito (del 65%) para reducir problemas relacionados con la eyaculación precoz a corto plazo.
La clave del éxito está en realizarlo de una forma adecuada, pues llevarlas a cabo sin supervisión profesional puede generar el efecto contrario. Por ejemplo, con caso del stop-squeeze:
“Se trata de detener el flujo con un apretón directamente sobre la cabeza del pene, como si fuera a contener su salida. (...) Pero siempre se indica que sea justo antes de cuando el hombre siente que está a punto de eyacular. Si no, se presenta como una conducta muy dolorosa. (...) Tiene que realizarse con mucho cuidado”, detalló el sexólogo a MILENIO.
Otros factores que también juegan un papel importante para el éxito de esta técnica son la comprensión de la pareja y la paciencia, pues algunos tratamientos requieren llevar a cabo un registro meticuloso de la compresión y la pausa.
“Se van tomando incluso los tiempos de la compresión y de pausa antes de la siguiente estimulación o penetración de al menos un minuto, para que el reflejo eyaculatorio se distienda y vuelva a requerir de una nueva sobreestimulación.
(...) Después de la presión se va midiendo el tiempo en que mantiene la erección, esperando que cada vez sea más tiempo y, por lo tanto, menos veces en las que se tenga que detener, hasta que la pareja pueda tener su orgasmo. Es ir reentrenando esa respuesta sexual”
En caso de ponerlo en práctica con la pareja, claro que es esencial la cooperación y entendimiento de ésta. Dos virtudes que el especialista suele ver con sus pacientes, pues “esto se da mucho en las parejas que están casadas o viviendo en pareja”.
“La pareja colabora y estamos en una terapia de pareja sexual. Y, claro, lo hace con mucho agrado para que su pareja mejore y ella también se va a ver beneficiada”.
“La recomendación es acudir con un especialista para mejorar su desempeño y reeducar apropiadamente la práctica sexual. (...) Haciendo un buen diagnóstico del origen y las causas, va a haber una muy buena solución del problema”.
ASG