M+.- Esa taza de café que tomas cada mañana podría estar haciendo algo más que despertarte: estudios recientes replantean su papel sobre el cerebro y los efectos protectores contra el deterioro cognitivo.
Ya existía evidencia sólida a favor de esta bebida que aporta antioxidantes y sustancias antiinflamatorias, pero no fue sino hasta hace poco que un grupo de científicos de la Universidad de Harvard impulsó uno de los estudios más grandes que se han realizado para confirmar sus beneficios en la salud cerebral a largo plazo.
Aunque los resultados son positivos, antes de ver al café como una medida de prevención hay que tomar algunas consideraciones, como advierten los especialistas.
¿Cómo ayuda el café al cerebro?
De acuerdo con el estudio a gran escala (contó la participación de 131, 821 personas a quienes los investigadores siguieron por un promedio de 37 años) el café y el té proporcionan beneficios si se consumen con moderación, es decir de dos a tres tazas de café o de una a dos tazas de té al día.
Los resultados revelaron que quienes mantuvieron este patrón durante décadas tuvieron menos probabilidades de desarrollar Alzheimer o Parkinson, en comparación con quienes dejaron estas bebidas fuera de su rutina diaria.
Aquellos que bebieron entre una y cinco tazas de café tuvieron un 20% menos de riesgo. Quienes tomaron al menos una taza de té al día tuvieron un 15% menos de riesgo. Los beneficios se estancaron pasadas las 3 tazas, por lo que una cuarta no necesariamente brindará más protección al cerebro; probablemente debido a que el cuerpo no logra metabolizar todos los compuestos.
Estudios previos ya habían resaltado el posible papel de estas bebidas en la salud cerebral, pero la mayoría presentaba limitaciones debido a que las muestras eran muy pequeñas o se les daba seguimiento durante un periodo muy breve.
En este caso, los autores evaluaron no sólo la relación entre el café y la función cerebral, sino que además contemplaron la dieta, el grado de demencia, el deterioro cognitivo subjetivo y la función cerebral de los participantes por más de tres décadas.
La correlación se mantuvo independientemente de que los participantes presentaran factores genéticos de riesgo de Alzheimer y otros tipos de demencias. Al respecto, el líder del estudio, Daniel Wang, planteó que ambas opciones ricas en cafeína podrían abrir la puerta a intervenciones dietéticas para la prevención del deterioro cognitivo.
Aunque todavía no está del todo claro si la clave está propiamente en la cafeína (se han encontrado resultados positivos con la versión descafeinada en otros estudios), diversas investigaciones plantean que los beneficios del café y el té radican en sus compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. La mezcla de estas sustancias podría estar actuando sobre el proceso degenerativo del cerebro.
El café y sus otros beneficios en la salud
Un estudio publicado en 2025 concluyó que un mayor consumo de cafeína se asoció con una menor mortalidad por todas las causas.
“Los beneficios para la salud del café son potencialmente atribuibles a sus compuestos bioactivos, como la cafeína, el ácido clorogénico y los polifenoles, que se han asociado con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas”, se lee en la investigación que agrega: las ventajas observadas se estancaron después de tres tazas.
El estudio forma parte de un largo compendio centrado en los efectos positivos de la cafeína tanto en el cerebro como en el resto del cuerpo. En 2023, por ejemplo, un equipo de la Universidad Nacional de Singapur publicó los resultados de una investigación en la que participaron 12, 583 personas por 20 años.
Los resultados, publicados en el Journal of the American Directors Association, reflejaron que beberlos en edad adulta podría ayudar a reducir la fragilidad física durante las edades más avanzadas de la vida, es decir, cuando la fuerza, la resistencia y las funciones fisiológicas comienzan a ir en declive.
En el estudio se detectó que, en comparación con las personas que no consumían diariamente café, aquellos que bebían 4 o más tazas al día tenían probabilidades reducidas de debilidad durante el envejecimiento.
De los bebedores de café, el 52.9 por ciento tomaba una taza al día, el 42.2 por ciento de dos a tres tazas y el 4.9 por ciento cuatro o más. Se descubrió que este último grupo tenía probabilidades significativamente menores de padecer fragilidad física, en comparación con los que no bebían café a diario.
Si bien para los amantes de la cafeína los resultados podrían ser buenas noticias, hay algunos detalles que se deben tomar en cuenta, ya que aún se necesitan más estudios para confirmar estas asociaciones.
A la par, se requiere investigar si los efectos encontrados están mediados por compuestos químicos o sustancias presentes en las plantas que tienen propiedades antioxidantes (polifenoles).
LHM