El "Gran El Niño": El monstruo climático que marcó la historia de México y el mundo

El fenómeno meteorológico ha marcado la historia del mundo, especialmente a de finales del siglo XVIII cuando provocó sequías y hambruna; se cree que incluso fue un impulso para la Revolución Francesa.

EL Niño es un fenómeno natural que cambia los patrones climáticos en todo el mundo | Adlemi Guadalupe/MILENIO
Ciudad de México /

Mientras la capital del país se convertía en la "Ciudad de los Palacios" y las autoridades coloniales perseguían cualquier rastro de disidencia ante la paranoia motivada por la Revolución Francesa, el mar daba lugar a una de las anomalías climáticas más extremas de las que se tenga registro: El Gran El Niño.

Este evento, registrado entre 1788 y 1793, pasó a la historia debido a su gran impacto: provocó sequías devastadoras, hambruna y crisis sociales en varias partes del mundo, incluido el territorio que hoy conforma México.

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A más de dos siglos de distancia y en miras de la posible formación de El Niño en aguas del océano Pacífico, su historia da cuenta de cómo este viejo e incomprendido fenómeno es capaz de transformar algo más que el clima del planeta.

El Niño: “Creador del clima”

El Niño se estudia desde hace cien años, pero sigue siendo un misterio para los científicos. Se trata de un evento natural caracterizado por el calentamiento inusual de las aguas superficiales del Océano Pacífico.

Aunque no se tiene claro que lo detona, se ha comprobado que no hay dos iguales; sus efectos varían según su duración, intensidad y época del año en la que se desarrollan, como explica la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Cada cierto tiempo se presentan episodios fuera de lo común, considerados "intensos" o "muy fuertes" ya que superan las temperaturas promedio, como sucedió en 1982-83, 1997-98 y 2015-16.

Conocidos como El Súper El Niño se caracterizan por intensificar sequías, inundaciones, calor extremo, huracanes y el deshielo, de ahí que especialistas, como la divulgadora científica J. Madeleine Nash, los consideren “creadores del clima”.

La sequía se ve agravada para algunas regiones del país debido a la presencia de el fenómeno El Niño | Cuartoscuro

Su potencial ha quedado documentado en cartas, diarios y libros, pero hasta ahora, ninguno ha superado al evento que tuvo lugar hace tres siglos. De hecho, aunque sigue en debate, algunos expertos plantean que sus efectos fueron tan profundos que impulsó la propagación de la fiebre amarilla y el dengue e incluso, fue motor de la Revolución Francesa.

Richard H. Grove, historiador británico y activista ambiental, plantea que el proceso fue impulsado, en parte, por el prolongado mal tiempo y las malas cosechas en Europa. De archivo en archivo, el investigador pudo reconstruir lo que ocurrió a finales del siglo XVIII cuando el clima del mundo terminó por convertirse en pieza clave de la historia.

“(...) parece que la historia del Gran El Niño de la década de 1790 puede ayudar a esclarecer una visión mucho más amplia del mundo durante los últimos 5000 años”, escribe el autor en su estudio publicado en The Medieval History Journal. 

Un evento sin precedentes

“Hoy presencié un panorama de viento y clima que jamás imaginé que se pudiera encontrar”, escribió William Bligh, Oficial de la Marina Real Británica mientras su barco se refugiaba en la Bahía de Matavai, Tahití, luego de enfrentarse a un fuerte mar embravecido.

Los registros sobre las condiciones climáticas realizados por el marino —y rescatados por H. Grove— indican que el episodio de El Niño (que comenzó en 1788) ya estaba en pleno desarrollo.

De acuerdo con la investigación, la anomalía climática provocó sequías devastadoras, hambrunas y crisis sociales en más de un continente. El incremento en las temperaturas del océano Pacífico afectó a diferentes puntos del mundo: las lluvias estacionales de la India no llegaron, se desencadenaron hambrunas severas en Asia y África, así como crisis políticas en Europa.

El territorio que hoy conforma México no quedó exento. La entonces Nueva España fue testigo del poder de El Niño.

La mala racha comenzó poco antes de su formación, en 1785, año en el que el territorio se enfrentó a una profunda crisis conocida como el "Año del Hambre": sequías, heladas y lluvias excesivas que destruyeron cosechas causaron más de 300,000 muertes y una grave escasez de maíz.

La vasta región bajo el dominio de la corona española no logró recuperarse debido a la llegada de El Niño. Si bien el golpe no llegó de manera inmediata, la falta de lluvias agudizada a partir de 1791 provocó el descenso del nivel del lago Pátzcuaro, Michoacán, dando lugar a disputas territoriales. Los años que siguieron no fueron mejores: en 1793 y 1797 las cosechas de trigo y maíz fracasaron.

Litografía histórica que muestra escenas de la vida cotidiana en México durante la época colonial


Frente a la inestabilidad que experimentó el campo durante aquellos años, la población —principalmente indígena— se vio obligada a emprender.

Algunas regiones vieron florecer las cosechas de algodón y el servicio de transporte de mercancías. Los mercados se llenaron de artesanías y surgieron nuevos comerciantes, como narra Arij Ouweneel en su investigación: Sombras sobre Anáhuac: Una interpretación ecológica de la crisis y el desarrollo en el centro de México, 1730-1800.

El Niño del presente y el futuro

Gracias a la atención que ha recibido este fenómeno en las últimas décadas, actualmente se tiene mayor claridad sobre sus efectos, que suelen variar incluso dentro de un mismo territorio.

En México aumenta la incidencia de huracanes en el Pacífico, el calentamiento de las aguas mar adentro y el agotamiento de los embalses en casi todo el país, excluyendo la región norte en donde las fuertes lluvias llegan a ocasionar inundaciones.

Su presencia se ve especialmente reflejada en las temperaturas a nivel mundial: suele producir algunos de los años más calurosos registrados debido a la enorme cantidad de calor que asciende desde las aguas del Pacífico hacia la atmósfera.

El Niño puede desatar importantes efectos locales, como inundaciones | EFE


Además, el Observatorio Terrestre de la NASA destaca que los principales episodios de El Niño, como los de 1972-73, 1982-83, 1997-98 y 2015-16, han provocado algunas de las mayores inundaciones, sequías, incendios forestales y blanqueamientos de coral del último medio siglo.

De acuerdo con Clara Deser, científica sénior del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder, Colorado, entrevistada por The New York Times, los fenómenos de El Niño del pasado no necesariamente indican cómo serán los del futuro debido a que el planeta se encuentra en un clima de referencia diferente.

No obstante, existen nuevos puntos de partida para considerar su impacto actual en el planeta. Recientemente los científicos descubrieron que, si bien la presencia de estos grandes eventos ha impactado al clima desde hace siglos, el calentamiento global provocado por el ser humano parece estar amplificándolos

Ejemplo de ello ocurrió apenas en 2024. El Niño de ese año no fue raro, sin embargo, dio pie a un escenario inusual: más de 180 personas murieron y 600 mil se vieron desplazadas debido a las inundaciones registradas en las inmediaciones del Río Grande do Sul ubicado al sur de Brasil.

El estudio publicado en la revista Nature reveló que las altas temperaturas en la atmósfera sumadas al fenómeno meteorológico duplicaron la probabilidad de lluvias intensas que estadísticamente ocurren una vez cada 100 años.

Los científicos prevén que los episodios intensos de El Niño se vuelvan más frecuentes a medida que la actividad humana continúe calentando el planeta.

LHM

  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

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