La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que provoca un deterioro físico acelerado. Este padecimiento, que cobró notoriedad tras la muerte de Eric Dane, actor reconocido por su papel en la serie Grey's Anatomy, se caracteriza por avanzar de forma rápida.
A medida que la ELA avanza, los músculos se debilitan, pero ¿por qué esta enfermedad provoca un deterioro físico tan rápido y cuáles son las principales complicaciones? Aquí te explicamos lo que ocurre en el cuerpo.
¿Qué es la ELA, enfermedad que tuvo Eric Dane?
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA), también conocida popularmente como la enfermedad de Lou Gehrig, es una afección de las neuronas en el cerebro, el tronco cerebral y la médula espinal que se encargan de controlar el movimiento de los músculos voluntarios, según el portal Mayo Clinic.
Esta provoca que las células nerviosas motoras se desgasten o mueran, perdiendo la capacidad de enviar mensajes a los músculos, lo que deriva en debilitamiento, espasmos e incapacidad para mover las extremidades y el cuerpo.
¿Por qué la ELA provoca un rápido deterioro físico?
El actor Eric Dane, conocido por su participación en Grey's Anatomy y Euphoria, fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), no se sabe cuándo lo recibió, más la noticia fue de conocimiento público desde el 2025.
La ELA es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que al afectar directamente a las neuronas encargadas del movimiento muscular voluntario, provoca un deterioro físico rápido que puede comprometer funciones esenciales como hablar, caminar, tragar e incluso respirar.
“Cuando mueren las neuronas motoras, el cerebro pierde la capacidad de iniciar y controlar el movimiento de los músculos”, explica el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad.
Esta se caracteriza por avanzar de forma silenciosa pero casi que implacable, al reducir de manera significativa la autonomía de quienes lo padecen en cuestión de meses o pocos años.
¿Cuáles son las complicaciones de la ELA?
Conforme la enfermedad avanza, los músculos se debilitan, lo que genera complicaciones graves como insuficiencia respiratoria, desnutrición por dificultad para deglutir y una pérdida casi total de la movilidad.
“Debido al efecto progresivo sobre la acción de los músculos voluntarios, los pacientes en las etapas finales de la enfermedad pueden quedar totalmente paralizados pero la sensibilidad y la inteligencia se mantienen inalteradas”, explica el Consejo.
Los pacientes con este padecimiento pueden vivir de dos a cinco años desde el momento del diagnóstico, aunque puede variar pues según destaca la misma fuente, hay quienes tienen una vida de calidad por más tiempo.
¿Qué la causa y qué factores pueden ser un riesgo?
A pesar de los avances médicos, la causa exacta de la ELA sigue siendo un misterio en la mayoría de los casos. Se sabe que uno de cada diez casos tiene un origen genético, por lo que tener un familiar con la forma hereditaria representa un factor de riesgo significativo, según Mayo Clinic.
Síntomas de la enfermedad
Los síntomas suelen manifestarse después de los 50 años, aunque pueden presentarse en etapas más tempranas de la vida. La enfermedad suele comenzar con una pérdida de fuerza muscular y coordinación que dificulta actividades cotidianas como subir escaleras o levantarse de una silla.
Entre las manifestaciones más comunes se encuentran:
- Dificultad para respirar y tragar, lo que puede provocar asfixia o babeo.
- Problemas en el habla, como un patrón lento o arrastrar las palabras.
- Fasciculaciones (contracciones musculares) y calambres.
- Cambios emocionales, conocidos como incontinencia emocional, que provocan dificultades para controlar el llanto o la risa.
Es importante destacar que la ELA no afecta los sentidos (vista, olfato, gusto, oído y tacto) y, en la mayoría de los casos, la capacidad cognitiva se mantiene intacta, aunque una pequeña minoría puede desarrollar demencia.
El diagnóstico se realiza mediante un examen físico riguroso y una serie de pruebas que incluyen electromiografías (EMG) para evaluar el funcionamiento de nervios y músculos, resonancias magnéticas, estudios de deglución y, en ocasiones, pruebas genéticas.
Actualmente no existe una cura para la ELA. Sin embargo, la medicina cuenta con tratamientos para ralentizar su avance y mejorar la calidad de vida.
YRH