Una adolescente tamaulipeca le baja el volumen al fuego y hace ruido hasta Indonesia

El prototipo Vortex Tech surgió tras más de un año de trabajo y más de 100 pruebas; logró apagar pequeñas llamas en cinco a ocho segundos.

Ángela Venegas, la tamaulipeca de 17 años desafía al fuego con sonido y conquista Indonesia. | Cortesía
Alberto Cano y
Tampico /
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M+.- Después de más de 50 horas entre vuelos, escalas y aeropuertos, Ángela Karime Venegas Hernández volvió a pisar el sur de Tamaulipas con una medalla de oro en la maleta y una historia que parecía sacada de la ciencia ficción: a sus 17 años había conseguido apagar el fuego con sonido y llevar un invento nacido en las aulas del Centro de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios (CETis) número 78 de Altamira hasta una de las competencias científicas internacionales celebradas en Indonesia.

La joven que regresó a casa no era exactamente la misma que había partido días antes. Había cruzado medio mundo para competir con estudiantes de distintos países y terminó conquistando una medalla de oro en su categoría en la Feria Internacional de Ciencia e Invención (ISIF, por sus siglas en inglés), celebrada del 14 al 16 de octubre.

Todavía con el cansancio del viaje, pero con la emoción intacta, Ángela intentaba encontrar las palabras para describir una experiencia que comenzó como un proyecto escolar y terminó por colocar su nombre entre los ganadores de un certamen internacional.

“Fue creo que algo que nunca vamos a olvidar. Principalmente la gente que conocimos de otros países, otros estados, todo eso”, recordó.
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La dimensión del triunfo no era menor. En la competencia participaron más de 800 proyectos de distintas partes del mundo, mientras que en su categoría, tecnología a nivel preparatoria, se presentaron 110 propuestas.

“Éramos más de 800 proyectos participantes de todo el mundo, 110 de mi categoría. La mayoría eran asiáticos, de Hong Kong, Corea, Indonesia, todos ellos de muy alto nivel. Fue algo sorprendente”.

Pero detrás del oro había mucho más que una competencia. Había una pregunta, una bocina, más de 100 pruebas y la insistencia de una adolescente que decidió explorar una posibilidad poco común: utilizar ondas sonoras para extinguir llamas.

Ángela puso a prueba su extintor acústico ante competidores internacionales y ganó oro. | Cortesía

El sonido que apaga las llamas

Todo comenzó cuando Ángela observó un video sobre un cañón sónico de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos (DARPA, por sus siglas en inglés). La tecnología despertó su curiosidad y, con ella, una idea: ¿sería posible utilizar el movimiento del aire provocado por el sonido para apagar un incendio?

La pregunta se convirtió en meses de investigación, experimentos, prototipos que necesitaban ajustes y pruebas que poco a poco fueron dando forma a Vortex Tech, un extintor acústico portátil que no necesita expulsar agua, espuma ni polvo químico para actuar sobre pequeños focos de fuego.

Su funcionamiento parece sencillo al explicarlo, aunque detrás hay principios de física y acústica. Una bocina genera ondas sonoras de baja frecuencia, aproximadamente 30 hertz, que producen turbulencias en el aire y forman pequeños anillos conocidos como vórtices.

Esos movimientos modifican las condiciones alrededor de la llama y pueden interrumpir momentáneamente la combustión, hasta conseguir extinguirla.

El resultado es un dispositivo de dimensiones similares a las de un extintor convencional que, durante las pruebas realizadas por sus creadores, ha logrado apagar pequeñas llamas en lapsos de cinco a ocho segundos.

La tecnología todavía se encuentra en fase experimental, pero representa una posibilidad que Ángela quiere seguir explorando, especialmente para situaciones en las que el uso de sustancias extintoras convencionales podría presentar dificultades.

Llegar hasta ese punto no fue cuestión de un golpe de suerte. Fueron más de un año de trabajo, numerosos ajustes y más de 100 pruebas para conseguir que una idea surgida frente a una pantalla terminara convertida en un prototipo funcional.

El proyecto escolar altamirense que pasó de los experimentos a competir ante cientos de inventos. | Cortesía

Ni su maestro imaginó hasta dónde llegaría

José Arturo Hernández Muñoz, asesor del proyecto, acompañó a Ángela durante el desarrollo de su invento. Conocía su dedicación y confiaba en que el trabajo podía destacar, pero reconoce que tampoco imaginaba hasta dónde llegaría aquella iniciativa nacida en Altamira.

“Me imaginaba que podía destacar a nivel nacional, pero lo que ha pasado, que haya ido a un evento como la ISIF, de tan buen nivel técnico, haber ganado la medalla, la visibilidad que se le ha dado a Karime y al proyecto, la verdad no me lo esperaba”.

El maestro observó cómo el reconocimiento comenzó a extenderse mucho más allá de la competencia y de los salones del CETis 78.

“Se ha hecho viral, está en todas las plataformas”, compartió.

Para Ángela, la medalla también significó descubrir que su trabajo podía competir frente a propuestas de estudiantes de países con una amplia trayectoria en el desarrollo tecnológico.

En Indonesia no solamente presentó su invento ante evaluadores internacionales. También conoció a jóvenes que, desde realidades y culturas distintas, compartían la misma inquietud de encontrar soluciones mediante la ciencia.

Esa experiencia, dice, será una de las cosas que difícilmente podrá olvidar.

Ángela Karime Venegas junto a su asesor del proyecto José Arturo Hernández. | Foto: Yazmín Sánchez

Del oro en Indonesia a un sueño más grande

Ahora que está de regreso en Tamaulipas, Ángela no considera terminado el proyecto. La medalla es un reconocimiento importante, pero también el comienzo de una nueva etapa.

La estudiante de quinto semestre, que ya tiene puesta la mirada en la ingeniería mecatrónica, quiere perfeccionar Vortex Tech hasta convertirlo en una herramienta que algún día pueda utilizarse en situaciones reales.

Uno de sus intereses es mejorar su funcionamiento en espacios confinados, donde las condiciones para combatir un incendio pueden ser más complicadas.

Por ahora, el prototipo necesita continuar su desarrollo y someterse a nuevas pruebas que permitan determinar sus alcances y condiciones de seguridad, pero Ángela ya tiene una nueva oportunidad para mostrar sus avances: en diciembre podrá participar en otra competencia virtual organizada desde Indonesia.

También existe la expectativa de que pueda presentar su invento ante la presidenta Claudia Sheinbaum durante una conferencia matutina, aunque ese encuentro todavía está pendiente de confirmación.

Mientras llegan los siguientes desafíos, la joven vuelve a la vida cotidiana de Altamira con una experiencia que pocos estudiantes de su edad han vivido: atravesar el mundo para defender una idea propia y regresar con una medalla de oro.

Reconocimiento otorgado a Angela por la Feria Internacional de Ciencia e Invención. | Cortesía

Detrás quedaron las horas de vuelo, los nervios de competir frente a proyectos internacionales y los meses de experimentación. En casa permanecen el orgullo de su escuela, el reconocimiento de su maestro y un invento que todavía tiene mucho camino por recorrer.

Ángela Karime salió de Altamira con una pregunta que parecía imposible y volvió de Indonesia con una medalla de oro.

Su mayor logro, sin embargo, quizá no sea el metal que trajo de regreso, sino haber demostrado que el sonido también puede convertirse en una herramienta para combatir el fuego.

JETL

  • Pablo Reyes
  • Periodista con experiencia en cobertura política, social y nota roja. Colabora en secciones de local, regional, estatal y nacional en televisión, radio, impreso y web.

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