Bertha Mora, psicóloga infantil: “Se cree que la salud mental es tema de adolescentes, pero los niños pequeños también se deprimen”

Los estragos de una nula educación emocional y psicológica pueden manifestarse en la infancia temprana: "El bullying o el acoso se da desde el preescolar"

La salud mental empieza a cultivarse desde el nivel preescolar; e, incluso, desde la infancia | Magnific
Ciudad de México /

Uno de los errores más grandes en la crianza de los hijos es dejar el tema de la salud mental para la adolescencia, pues los estragos de una nula educación emocional no empiezan a manifestarse en la llamada “edad de la punzada”; sino en el nivel preescolar.

De ahí la sorpresa y preocupación (tanto social como parental) cuando en medios o posts de Facebook se da a conocer el caso de un pequeño o pequeña de 3 y 5 años quien, en lugar de aprender vocabulario nuevo o a mejorar su escritura, se encargó de molestar e incluso agredir sistemáticamente a otro compañero.

Y es hasta ese punto—o incluso ante casos más graves como el cutting—cuando mamás y papás sienten la necesidad de hablar de salud mental con sus pequeñas y pequeños; y a veces sin una idea clara de cómo hacerlo o por dónde empezar.

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¿Cómo empezar a hablar de salud mental?

Más que un tema de desinterés, Bertha Elizabeth Mora Chabert, psicóloga infantil, afirma que madres y padres evitan el tema por miedo a cómo hablar de las emociones, específicamente, “porque desconocen cómo adaptar su nivel de comprensión al de un niño pequeño”.

Es por ello que el primer paso para hablar de salud mental con una niña o un niño es cambiar el chip: en lugar de buscar cómo explicar lo que es la frustración o la envidia, hay que voltear a las emociones básicas como la alegría, el miedo, la tristeza e incluso el dolor. Esto, recomendó la especialista en entrevista con MILENIO, apoyándose principalmente en el juego.

“Es muy importante el juego en los niños. (...) Lo que hacen desde pequeñitos al recrear su entorno y sentimientos con sus juguetitos como sus peluches o muñecas”.
Para hablar de emociones con los niños, es importante empezar con los sentimientos básicos como la alegría o tristeza | Magnific

De igual manera, los cuentos son grandes aliados en la educación emocional y psicológica; más aún si son protagonizados por animales.

“Para un niñito pequeño, cuando empieza a hablar de emociones lo hace a través de los personajes. Por ejemplo: ‘Los pajaritos hacen o dicen’ o ‘La ranita que tuvo miedo de meterse al charco’. (...) Hay mucha variedad de cuentos que nos hablan de las emociones para niños de preescolar y de primaria”.

Incluso actividades como colorear o pintar en acuarelas, crayolas o plumones les ayuda a representar sus emociones. 

Sin embargo, el rol de los padres no termina una vez que se identifiquen estos sentimientos. Por el contrario, cuando esto ocurre, entra en juego otro punto importante para su salud mental: no negarlas.

“No hay que negar sus sentimientos ni sus frustraciones ni sus miedos. Más bien, hay que enseñarles a afrontarlos. (...) No regañar, no reírse y no burlarse cuando hagan una expresión, gesto o conducta de miedo, sobresalto o enojo”.

Señales de alerta

Las primeras pruebas de fuego para la educación que mamás y papás dieron en casa se dan en la escuela u otros espacios compartidos, donde se convien con niños y niñas con diferentes contextos familiares. 

De ahí la importancia de prestar atención a comportamientos "poco importantes"—incluso normalizados—, como morderse las uñas, arrancarse los pellejitos de las uñas, morderse los labios, meterse el cabello a la boca o incluso jalarse el pelo.

Asimismo, las alarmas deben encenderse cuando se detecta cualquier conducta adquirida y no instruida dentro del hogar, y conductas como:

  • Decir palabras, expresiones o groserías que no se utilizan en casa
  • Miedo frecuente y ansiedad al llevarlo a la escuela
  • Dolor de estómago, diarrea, dolor de cabeza
  • Trastornos de sueño: pesadillas, terrores nocturnos, insomnio.
  • No quieren comer bien o dejan el lunch
  • Fallo en el control de esfínteres
Acciones como morderse las uñas o fallo en el control de esfínteres deben poner en cautela a padres y madres | Magnific

¿Por qué hablar de salud mental con los niños?

Sobran cifras que documentan las afectaciones mentales en la población adolescente. En México, por ejemplo, el 12% de las y los jóvenes entre 10 y 19 años se encuentran afectados por uno o más problemas de salud mental, tales como ansiedad, déficit de atención, depresión, uso de sustancias y conducta suicida.

No obstante, poco se habla de que la prevención se cultiva desde la infancia e incluso la época maternal. Esto, explicó Bertha Mora, porque el apoyo familiar en las primeras etapas de vida son cruciales para hacer frente a todos los factores circunstanciales que pudieran desarrollar un trastorno mental.

“Todas las personas podríamos estar en una situación difícil, pero el tema de cómo emocionalmente desde pequeño se sintió el apoyo familiar (...) va a favorecer para que su salud mental no se vea afectada”. Por ello, subrayó:

“Tenemos que reconocer que la salud mental es como cualquier otro tema de salud física, biológica y orgánica. (...) Si los padres no reconocen que es tan importante cuidar la salud mental de sus hijos como cuidarlos de una infección, están generando circunstancias que van a afectar emocionalmente a sus niños”.

ASG

  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.

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