No cabe duda que el rendimiento escolar es uno de los temas que más conciernen a madres y padres. Más aún cuando la boleta llega con “malas notas” o, incluso, alguna materia reprobada. Ahí, es inevitable no hacerse la pregunta de “¿Por qué mi hijo sacó malas calificaciones?”, mientras su mente recorre por un sin fin de posibles razones. ¿Flojera? ¿Mala alimentación? ¿No entendió la materia?
En busca de respuestas, un estudio de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) halló que las y los niños que constantemente se exponen al ruido (proveniente ya sea de casa o del exterior) son más propensos a desarrollar problemas cognitivos, de aprendizaje e incluso de comportamiento.
Ruido y comprensión lectora
Diversas investigaciones han comprobado que cualquier tipo de ruido ambiental en espacios urbanos dificulta la concentración de las y los estudiantes; generar mayores niveles de estrés, ansiedad y frustración en adolescentes, e incluso provoca alteraciones en los patrones de sueño y el sistema metabólico, y problemas cardiovasculares.
Los niños y niñas son particularmente vulnerables a los efectos del ruido, debido a que se encuentran en una etapa crítica de su aprendizaje y desarrollo cognitivo.
De ahí que pueden presentarse comportamientos asociados a “un niño maleducado”, cuando en realidad sólo es el resultado de la exposición a entornos ruidosos. Esto porque los coloca en un estado de alerta constante, el cual dificulta la concentración y capacidad de seguir normas.
Según el estudio de la EEA, la comprensión lectora es la que más se ve afectada por el ruido proveniente de fuentes de transporte como vehículos o aviones. Tan sólo en el 2022, se reportaron casi 550 mil casos anuales de dificultades en la lectura de niños y niñas europeas.
La mayoría de estos casos surgieron del tráfico rodado (como automóviles o autobuses), seguido del ferroviario y finalmente del aéreo. Tres fuentes que superan, por mucho, los 65 decibelios que la Organización Mundial la Salud (OMS) estableció para considerar que un sonido se ha convertido en ruido.
Otra investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), realizada en 2 mil 680 niños y niñas, arrojó que el ruido del tráfico urbano está asosciada a una progresión más lenta de la memoria de trabajo, la memoria de trabajo compleja y de la capacidad de atención del alumnado.
De ahí que las fluctuaciones repentinas de ruido (como bocinas, sirenas de ambulancia o motores) actúan como elementos distractores, provocando que niñas y niños se les dificulte dar seguimiento a sus clases o retener información importante; orillándolos a tener un bajo rendimiento.
"Las interferencias ocasionadas por la contaminación acústica afectan a la memoria a corto plazo y la comprensión lectora".
¿Cómo evitar el ruido en casa?
En urbes tan pobladas, como la Ciudad de México, es difícil blindar a las y los niños de la contaminación auditiva en sus escuelas u otros espacios compartidos. Sin embargo, explicó el EEA, dentro del hogar se pueden tomar algunas medidas que puede disminuir la exposición al ruido.
- Ubicar las recámaras o las zonas de estudio fuera de las zonas afectadas por el ruido.
- Aislamiento acústico de ventanas y puertas. Por ejemplo, sellando los huecos y marcos con tiras adhesivas; reemplazar cristales por unos más gruesos, u optar por muebles grandes y alfombras.
ASG