Huertos urbanos: un hobby para una alimentación sana

Durante la pandemia por el covid-19, muchas familias optaron por producir sus propios alimentos en casa; las ventajas: bajo costo y tener vegetales orgánicos libres de conservadores

Huertos urbanos: cosecha para una alimentación sana Foto: Leonel Rocha
Huertos urbanos: cosecha para una alimentación sana. Foto: Leonel Rocha

Carolina León

Cosechar y consumir tus propios alimentos se ha convertido en una de las tendencias más populares del último año. Y es que de acuerdo con los expertos, los huertos caseros, más allá de ser un hobby, ahora son la nueva opción de vivir saludablemente.

Desde el inicio de la pandemia del covid-19 en muchos puntos se restringió el acceso a comercios y esto reflejó además una pérdida importante de empleos, lo que orilló a que muchas familias optaran por producir alimentos sanos a bajo costo, desde vegetales, verduras, especias e incluso hasta proteína.

Más allá de ser una opción saludable, para consumir también se ha convertido en una fuente importante de ingresos para las familias, ya que lo que producen puede venderse o en su caso se ha transformado en una forma de apoyar a quien más lo necesite.

Tomate, cilantro, cebollas, limones, sorgo, lechugas, pepino, rábanos, jengibre, frijol, chile, aguacates, zanahorias, fresas, así como el orégano, son tan solo algunos de los productos que hoy en día las familias producen desde su casa, ya sea para consumo o para la venta directa.

A la par, otros han optado por criar gallinas o patos para obtener huevos frescos y, en su momento, la carne, para con ello tener alimentos totalmente orgánicos libres de conservadores, hormonas o sustancias nocivas para el organismo.

Desde hace más de 13 años, las vecinas de la colonia Costa del Sol segundo sector, en el municipio de San Nicolás de los Garza, han trabajado todos los días para lograr construir un huerto comunitario en la plaza de la localidad.

A la fecha ha brindado alimento saludable a las familias de los alrededores y un sabor totalmente nuevo; además son pioneras en el tema.

La señora Doris, quien es encargada de este espacio comunitario, precisó que desde hace más de una década han revolucionado su forma de vivir, ya que han adoptado a su dieta alimentos totalmente orgánicos mismos que junto con sus vecinas cosechan desde cero.

“Con los años se han ido adaptando poco a poco, todo se ha ido mejorando para bien. Ha sido un trabajo duro, pero te deja la satisfacción de que todo esto que vemos del huerto es por nosotros y que gracias a ello hemos apoyado para que muchas familias pueden tener alimento de calidad”.

Este espacio ayuda a las mujeres a mantenerse activas y para ellas es una terapia, desde tocar la tierra con las manos hasta sacar los productos uno por uno.

“Aquí ya no hay tristeza, esto es una terapia que a todas nos ha ayudado indirectamente y no solo por comer bien, sino en algo ya más personal”, comentó la señora Lupita.

En este huerto ya se trabaja para sacar la cosecha de la temporada de otoño e invierno de 2020, la cual consiste en zanahoria, cebolla, coliflor, brócoli, acelga, apio, lechuga y betabel.

Además ya están preparándose para plantar lo correspondiente a la temporada de primavera-verano, en donde se enfocarán a plantar tomate cherry, chile serrano, chile de árbol, jalapeño, entre otras verduras, además de que se mantiene la siembra de acelga y apio.

Las mujeres comentaron que para garantizar una buena cosecha es necesario invertir una gran cantidad de tiempo para dar un mantenimiento constante, además de apostarle al trabajo pesado y que la clave es la paciencia.

El proceso

Entre las acciones que emprenden está preparar la tierra por días para que así sea apta para cualquier semilla o planta que busquen implementar. Dichas semillas se obtienen de lo que sobra de las cosechas recolectadas, ya que las mismas plantas generan esto y es indispensable el trabajarlas y no desperdiciarlas.

Para garantizar el mantenimiento adecuado, cada planta se debe de regar al menos tres veces por semana con agua totalmente limpia. Además, para impulsar su sano crecimiento, se utilizan las frutas y verduras inservibles como propio fertilizante y en su caso todas las semanas se tiene que eliminar cualquier otra hierba mala que nazca alrededor para evitar que se contamine la zona.

Para ver los resultados de estos trabajos deben de pasar seis meses, ya que al menos un mes abarca que la planta nazca de su semilla y se concretice su crecimiento.

Aunque es algo muy tardado, la satisfacción queda cuando ven que una zanahoria, cebolla o cualquier verdura sale intacta y de gran tamaño.

Medida sustentable

Como algo sustentable, además de usar lo mismo que se genera en las siembras, los vecinos han optado por poner en venta al público las cosechas, cuyo dinero se invierte en el mismo huerto y les ayuda también a su economía familiar, incluso se ha permitido llevar de forma gratuita alimento a quien lo requiera.

De acuerdo con Mary Treviño, directora de Ciudad Sustentable, actualmente en San Nicolás de los Garza existen 12 macrohuertos comunitarios, de los cuales en una sola cosecha de temporada han recaudado más de una tonelada y media de alimento, que ha sido repartida entre los participantes y una parte se ha puesto a la venta al público en general.

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