Guía del BDSM: puntos básicos para “crear un espacio que nos permita generar dolor” de manera sana en el sexo

Esta práctica, usualmente asociada a latigazos o cachetadas, permite explorar otras formas de erotismo, a base de consentimiento y comunicación. Úrsula Sahagún, vocera de 'JoyClub Latam', explicó a MILENIO.

El BDSM es un conjunto de prácticas que, bajo acuerdos y límites, permiten explorar la sumisión, el masoquismo y la dominación | Margarita Salmoran
Ciudad de México /
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Para muchas personas, la película de 50 sombras de Grey se convirtió en su gran referencia sobre el mundo del BDSM: “una frontera entre el dolor y el placer” (según la reseña que Google arroja al buscar el título), la cual usualmente se asocia al uso de cuerdas y arneses, así como latigazos, cachetadas u otro tipo de “violencia”.

Sin embargo, esta práctica alternativa de la sexualidad va mucho más allá de lo que la primera entrega de Sam Taylor-Wood mostró en 2015; tanto así que, muy probablemente, algunas personas ya incorporaron el BDSM en su vida sexual sin saberlo.

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BDSM: una práctica de límites

¿Qué piensas al escuchar las siglas BDSM? Quizás cachetadas, nalgadas, esposas de “peluchito” o juguetes que desconoces el nombre, pero ubicas de vista. No obstante, es importante saber que, antes de todo ello, el BDSM es un juego y una práctica consensuada.

“Se trata de generar un espacio extracotidiano limitado”, señala Úrsula Sahagún, vocera de JoyClub Latam. “Y con ‘limitado’ me refiero a que sabemos bien cuáles son los límites que nos contienen; cuáles son las ligas que puedes tirar y cuáles no (...) y creamos un espacio que nos permita generar dolor”.

Glosario

¿Qué significa BDSM?

El acrónimo conjunta una diversidad de prácticas alternativas de la sexualidad, las cuales han adquirido diferentes significados a lo largo de la historia o según la cultura.

Pero en términos generales, la letra “B” refiere a ‘bondage’, relacionada con la inmovilización; “D”, por dominación y disciplina; “S” de sumisión y sadismo (o sea, infringir dolor), y “M” de masoquismo (deseo de sentir dolor).

Los básicos del BDSM

Los términos y acuerdos permiten a la persona acceder y explorar otros niveles de consciencia, por ejemplo, señaló Úrsula, el acto de “abandonarte y que alguien más sostenga tu cuerpo”. 

No obstante, para alcanzar estos niveles—y comenzar a disfrutarlos —, primero es necesario atravesar por los puntos básicos.

1. El autoconocimiento y la parte personal

Para este punto es necesario comprender que en la educación sexual convergen dos grandes esferas: la anatómica (la teoría de los libros, las clases o cursos) y el autoconocimiento (lo que no encuentras en ningún manual).

“Te pueden hablar de dilatación. Te pueden hablar de lubricación. Te pueden hablar de muchos temas. Pero al final del día, tú sabes cuánto lubrica tu cuerpo”, ejemplificó Úrsula, también conocida en redes como Diablurs.
La educación sexual se divide en dos grandes esferas: la teórica y la del autoconocimiento. | Magnific

Y cuando se trata de experiencias que conlleven “una ficción, un juego y una dinámica de poder”, la esfera anatómica la podemos encontrar dentro de la literatura. Ya sea desde lo más teórico —como el título Las piernas de Venus —, hasta información técnica e incluso de contenido educativo, por ejemplo: para saber cómo hacer un bondage; cómo dar spanking (dar nalgadas) de forma segura, o cómo llevar a cabo un determinado juego de roles.

“Algo tan mínimo como la nalgada (hay que saber) dónde la das y con qué fuerza. Cosas tan simples como que después de dar la nalgada, muchas veces hay que tallar porque eso expande un poco el dolor”.

En tanto, el autoconocimiento proviene de un “mapeo personal” construido a partir de preguntas como “¿Qué quiero vivir?”, “¿Cómo me quiero sentir?” o “¿Qué queremos encontrar en esta experiencia?”. Y si se trata de la primera experiencia BDSM de una persona, Úrsula sugiere agregar un punto más: relajar las expectativas, “pues no sabemos qué va a pasar”.

“Yo creo que es mejor ir de menos a más. Es mejor quedarnos con las ganas —yo pienso —a quedarnos con la sensación de que ‘Hoy hice algo que, a lo mejor, no quería hacer tanto’”.

2. Respetar los límites y el aftercare

Para disfrutar del BDSM, es crucial establecer las reglas de convivencia de la manera más clara posible; abordando temas como: quién realizará el bondage y quien lo recibirá; si tendrán una palabra de seguridad; el nivel de intensidad, y los cuidados post-sexo (mejor conocidos como el aftercare).

Este último engloba todas las atenciones físicas y emocionales que se dan a la pareja después de tener relaciones sexuales. Dichas prácticas fortalecen la conexión, la confianza y el afecto entre ambas personas, además de crear un ambiente seguro y de validación emocional.

“Básicamente, es tocar base: (preguntarnos) cómo nos sentimos o darnos el abracito final”.

ASG

  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.

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