Existen infinidad de cosas, actividades y experiencias en las que aplica el refrán “la edad no es un límite”. Y los juguetes sexuales son unas de ellas.
Contrario a lo que socialmente se piensa, los vibradores, anillos o succionadores pueden ser una excelente opción para redescubrir el placer e incluso avivarlo; siempre y cuando, destaca la sexóloga, Fernanda Zárate, se escojan de acuerdo a las necesidades de cada persona.
Los mejores aliados para la vejez
Los cambios en la sexualidad no llegan tan pronto se cruza la línea de los 60 años, sino que se experimentan desde el primer momento en que nacemos.
El asunto, explica Zárate, también vocera de Lelo, es que socialmente se han “santificado” a los adultos mayores, asumiéndolos como seres a los que “ya no se les antoja nada y nada más están para cuidar a los nietos”; cuando la realidad es que el placer no tiene edad y va mucho más allá del acto penetrativo.
Sea en la adolescencia o en la vejez, el placer puede devenir de experiencias coitales y no coitales. Por ejemplo: contactos piel con piel, la buena comunicación, una cita romántica o dormir acurrucados.
“No podemos reducir las relaciones sexuales a la penetración. Tienen que ser integrales. Y en esta etapa, mucho más”, comentó la sexóloga, Linda Libien, a MILENIO.
Es ahí donde los juguetes sexuales entran como una herramienta para ayudar a adaptarse a los cambios que aparecen en esta etapa, tales como la falta de lubricación, la disfunción eréctil, ciertos dolores o el cansancio.
“Pueden ayudar a adaptarnos y a que esos cambios sean más cómodos, al menos en la parte erótica. Son excelentes aliados”, explicó Zárate.
De hecho la recomendación es seleccionar el juguete según las necesidades de la persona o la pareja. Por ejemplo: vibradores al estilo “Magic Wand” por si hay disminución de la sensibilidad o bombas de vacío para la disfunción eréctil.
“El mejor juguete no es el más famoso ni el más potente, sino el que se adapta a las necesidades, a la salud y a los objetivos de cada persona, dependiendo de su etapa de la vida”.
Los básicos de un juguete sexual
La elección entre un vibrador, una bomba de vacío o un estimulador prostático dependerá de las necesidades que la persona o la pareja quiera atender.
Sin embargo, hay otro tipo de características que Zárate recomienda tomar en cuenta para atender condiciones que, si bien no son del ámbito sexual, sí influyen en la manera de ejercerla y disfrutarla, por ejemplo: falta de movilidad, artritis o debilidad visual y auditiva.
Algunas de estas cualidades son:
- Botones grandes, en relieve o que sean fácilmente identificables al tacto.
- Controles sencillos para el cambio de estimulación.
- Mangos ergonómicos o estructuras las cuales sean sencillas de agarrar.
- Materiales fáciles de limpiar y de buena calidad. Por ejemplo, la silicona de grado médico.
“Es súper importante que sea un juguete amable para el uso e intuitivo. (...) El mejor juguete no es el más famoso ni el más potente, sino el que se adapta mejor a sus necesidades, a la salud y objetivos de cada persona”, recalcó.
“Los juguetes no son un último recurso”
Especialmente en la vida de pareja, los vibradores, anillos o succionadores son vistos como la última opción (e incluso la única) para revivir la pasión.
“Casi siempre tenemos esa idea de ‘Ya no tengo deseo ni orgasmo. Entonces uso el juguete’. (...) Tenemos ese sentido de urgencia; de encontrar la receta mágica y lo rápido. Entonces en la sexualidad lo clásico es escuchar: ‘¿Tienes problemas sexuales? Cómprate un juguete o el Kama Sutra o tómate la pastilla azul o tómate el suplemento para el deseo’”, dijo Zárate.
Sin embargo, es todo lo contrario y va más allá de lo erótio. Los juguetes pueden ser una herramienta no sólo para mejorar la vida y salud sexual, también fortalecen el bienestar emocional, físico y psicológico.
En cambio, recurrir a ellos como una salida fácil y/o express a una problemática sexual puede traer efectos adversos, ya que “no se está solucionando el problema de raíz”.
“Lo que sucede es que a lo mejor si no tenías orgasmos, vuelves a tenerlos. Pero no tienes orgasmos individuales o no los presentas en un encuentro con otra persona. (...) Y como te fuiste por el camino rápido, pues te adaptaste a un sólo estímulo y dejaste de explorar”.
ASG