Kéfir: el fermentado milenario que ayuda a frenar la diabetes y protege tus células

Dadas sus propiedades y bajo costo, la bebida también considerada “el elixir de la longevidad” ha ganado popularidad en la comunidad médica.

El fermentado tiene múltiples benéficios para la salud intestinal | Especial
Ciudad de México /

El kéfir es un alimento cuyo origen milenario en las montañas del Cáucaso terminó por influir en los hábitos de más de un millenial que busca mejorar su salud. Más allá de los Tiktoks, este superalimento parece causar consenso tanto en los influencers como entre los especialistas que recomiendan su consumo.

¿Por qué esta bebida fermentada, ácida y similar al suero de la leche descubierta por pastores hace milenios ganó tanta popularidad y ha captado el interés científico? La lista de beneficios es larga y parece mantenerse independiente de la edad.

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¿Qué es el kéfir y de dónde proviene?

El nombre “kéfir” probablemente proviene de la palabra turca keyif, que significa “placer”. Es una bebida tradicional de Oriente Medio y Asia Central que suele ser espesa, autocarbonatada, blanquecina, ligeramente alcohólica y de textura suave.

Se cree que su elaboración data de hace miles de años, en las montañas del Cáucaso, en donde la bebida también era conocida como “Granos del profeta”, la leyenda cuenta que fue Mahoma quien la entregó a los cristianos ortodoxos de la región.

Aunque su existencia era conocida en la región, la forma en que se elaboraba se mantuvo como un secreto que pasó de generación en generación en las montañas.

Para el siglo XIX ya se sospechaba sobre sus propiedades: todo Turkmenistán promovió el consumo de kéfir y otros alimentos fermentados como un tratamiento para aquellos que fueron alcanzados por la tuberculosis y otras enfermedades.

Poco después, médicos rusos documentaron efectos como modulación inmunitaria, actividad antimicrobiana, la digestión de la lactosa, el metabolismo del colesterol y posibles propiedades anticancerígenas.

La llegada del inmunólogo ruso Ilya Ilyich Metchnikoff (Premio Nobel 1908), quien visitó la región atraído por la longevidad de los habitantes de la región, fue decisiva en las investigaciones posteriores.

Irina Sakharova y el príncipe Barchorov, 1908 | Revolution Fermentation

Después de la publicación de su libro, La prolongación de la vida, en 1907, la Sociedad Panrusa de Médicos decidió utilizarlo como tratamiento medicinal para sus pacientes, sin embargo, lograrlo requirió más esfuerzo del que se tenía previsto. Los registros históricos cuentan que la medida encomendada por los especialistas requirió de un secuestro y posterior rescate.

Irina Sakharova, empleada de la lechería de Moscú fue enviada con las tribus del Cáucaso para obtener los granos de kéfir. La mujer logró atraer la atención del príncipe tribal Bek-Mirza Barchorov, pero no bastó para que le entregara los granos. Ante la negativa, se dispuso a regresar a Moscú, sin embargo, Barchorov tenía otros planes: ordenó su captura para obligarla a casarse con él.

Los hermanos Blandov, dueños de la lechería en la que trabajaba Irina, lograron rescatarla antes de que se celebrara el matrimonio forzado. La historia llegó a oídos del Zar de Rusia quien exigió al príncipe compensar el daño. El oro y las joyas no bastaron, por lo que finalmente la comunidad del Cáucaso se vio obligada a entregar 4.5 kg de granos de kéfir.

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Cuáles son las propiedades del kéfir y para que sirve

La base de su elaboración es la leche y granos de kéfir, pequeños racimos similares a una coliflor que resguardan comunidades completas de microorganismos. Al combinarlos se produce una fermentación rica en probióticos, es decir bacterias y levaduras que aportan múltiples beneficios para la salud.

Una de las principales ventajas es que este grupo es capaz de sobrevivir al ácido gastrointestinal lo que le permite vivir tranquilamente mientras apoya la salud intestinal.

Dado que en los últimos años ha crecido el interés de los investigadores por conocer los secretos de los fermentados, al día de hoy existen diversos estudios enfocados en el potencial terapéutico de este alimento parecido al yogurt.

Un ensayo controlado aleatorio en pacientes con enfermedad del hígado graso no alcohólico informó mejoras en el colesterol “bueno” y la masa libre de grasa. En el laboratorio la acción del kéfir ha sido equiparable a la de los antibióticos, ayudando principalmente a la modulación inmunitaria.

El dato

No todo el kéfir lleva leche

El kéfir también puede producirse a partir de sustratos no lácteos, como melaza, frutas o jugos de verduras, lo que da como resultado kéfir de agua o kéfir de azúcar. Usualmente se utiliza agua de coco u otros líquidos de origen vegetal y parecen tener beneficios similares al kéfir original aunque suele aportar menos proteína y calcio.

Durante la fermentación, los microorganismos del kéfir generan metabolitos bioactivos que contribuyen a beneficios antimicrobianos, antioxidantes y metabólicos como:

  • Bacteriocinas: actualmente se están estudiando como una alternativa a los antibiótico
  • Péptidos bioactivos: tienen propiedades antihipertensivas, antioxidantes, antimicrobianas, antidiabéticas y de unión a minerales
  • Exopolisacáridos: protegen a las células
  • Vitaminas B1 y B12: nutrientes esenciales para la salud del sistema nervioso, mantener la energía y producción de sangre
  • Péptidos de calcio: Mejoran la absorción del nutrientes y son prometedores para el tratamiento de la osteoporosis
  • Proteína/Aminoácidos: son fundamentales para el crecimiento, reparación de tejidos, funciones enzimáticas y producción de neurotransmisores
  • Aporta pequeñas cantidades de vitamina K y magnesio

El kéfir ha ganado popularidad debido a que es capaz de inhibir, deteriorar o aniquilar patógenos y sustancias dañinas en el cuerpo, incluyendo aquellas asociadas a cáncer. Además, reduce la producción de elementos proinflamatorios mientras mejora los perfiles de glucosa y lípidos, como explica el metaanálisis más reciente publicado en la revista Food Production, Processing and Nutrition.

Siete beneficios clave del “elixir de la longevidad”

  • Mejorar la microbiota intestinal: este alimento es considerado el "aliado de confianza del intestino". Al ser rico en probióticos y prebióticos restablece el equilibrio microbiano y produce compuestos bioactivos que mejoran la función de la barrera intestinal. Esto sin olvidar que regulan la señalización inmunitaria y modulan los neurotransmisores a través del eje intestino-cerebro.
  • Protección contra agentes infecciosos: La comunidad microbiana del kéfir produce diversas sustancias antimicrobianas. Sus compuestos frenan el crecimiento de los microorganismos de la mucosa intestinal.
  • Prevención de la inflamación: Los estudios preclínicos demuestran consistentemente que el kéfir y sus derivados mitigan la inflamación. En pruebas con ratones se ha detectado reducción del estrés oxidativo, la inflamación renal e incluso articular.
  • Efectos antihipertensivos: Los estudios han encontrado que la ingesta regular y a largo plazo del kéfir en dosis bajas mejora la regulación de la frecuencia cardíaca en algunos animales. Además, sus comunidades bacterias parecen producir efectos antihipertensivos.
  • Escudo contra la diabetes: este alimento actúa de forma similar a algunos medicamentos para tratar la diabetes: los componentes del kéfir logran viajar hasta el hígado en donde aumenta la presencia del GLUT4 haciendo que el cuerpo sea más eficiente procesando insulina. Además, evita los picos bruscos de glucosa.
  • Actividad anticancerígena: las pruebas en laboratorio han encontrado resultados positivos debido a que los Lactobacillus kefir suprimen el crecimiento de células de cáncer colorrectal. Los compuestos de kéfir también han demostrado que pueden reducir la supervivencia de cáncer de mama, carcinoma hepatocelular y de cuello uterino.
  • Factor neuroprotector: los expertos han planteado que este alimento podría ser un aliado para el tratamiento de algunos tipos de demencia como el Alzheimer, aunque aún se requieren más investigaciones para conocer sus efectos a largo plazo.

Los estudios alertan que los beneficios del kéfir se ven influenciados por factores como el tipo de leche o el proceso de fermentación. Por ahora, aunque se requieren más pruebas que confirmen todos sus efectos en el cuerpo humano, ya es considerado una opción rica en nutrientes.

Los expertos están investigando las propiedades terapéuticas del kéfir | Foto: Especial

¿Todas las personas pueden comer kéfir?

La mayoría de los adultos sanos puede optar por sumar este alimento a su rutina diaria ya que es seguro, de hecho, es altamente recomendable en las etapas más avanzadas, especialmente considerando sus beneficios a la salud ósea y el fortalecimiento del sistema inmune.

Sin embargo, como en cualquier alimento hay que considerar que, al principio se llegan a presentar molestias digestivas, especialmente si hay intolerancia a los lácteos. En los casos de personas con un sistema inmunológico comprometido, lo mejor es consultar con un médico de cabecera, a la par, hay que considerar que algunas presentaciones pueden tener una gran cantidad de azúcares añadidos.

Al respecto, un artículo de Ubie, plataforma de tecnología de salud, recomienda:

  • Comenzar con 2 a 4 onzas por día
  • Elegir kéfir natural y sin azúcar
  • Beberlo con la comida, no con el estómago vacío
  • Aumentar gradualmente durante 1 a 2 semanas

Dado que el kéfir es muy parecido al yogurt se puede beber solo o en batidos, acompañado con avena, en sopas frías e incluso como un ingrediente para aderezar las ensaladas.

El kéfir es un aliado prometedor desde el plato, más no una cura ni un “alimento milagro”, por lo que es importante recordar que solo forma parte de una serie de medidas saludables que, en su conjunto, protegen al cuerpo.

LHM


  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

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