El ambiente de trabajo, específicamente la relación con las y los colegas, pueden convertir a una jornada laboral pesada o estresante, en algo disfrutable e incluso ameno. Aunque eso no significa evitar o posponer las pláticas incómodas, sino aprender a enfrentar estas conversaciones difíciles.
Especialistas de la Universidad de Calgary y de Mount Royal reconocen que estas conversaciones pueden suponer un desafío, más aún si se trata del primer trabajo de la persona.
1. Negociar el sueldo
El temor de una o un trabajador a pedir un aumento salarial obedece a varios factores: ya sea por sentirse demasiado exigente; dudoso de si su trabajo amerita ese reconocimiento, o por miedo a arruinar la relación con su superior en caso de haber un rechazo.
Y si bien esta conversación puede abordarse de diferentes maneras —por ejemplo, usuarios en Reddit recomiendan tener claro un porcentaje estimado de aumento o, incluso, acompañar la petición con amenaza de renuncia—, Leda Stawnychko (de Calgary) y Anamika Choudhary (de Mount Royal) identificaron dos puntos esenciales al momento de tocar este tema con la o el jefe.
- Investigar: estudiar cuáles son los salarios de referencia, ya sea buscándolor por internet (en plataformas dedicadas a ello) o a través de tu red de contactos. O sea, preguntar al colega o al amigo de más experiencia cuánto suele ser el porcentaje de aumento; con quién gestionarlo; qué tan probable es aceptar una aprobación; cuáles son las condiciones, etcétera.
- Definir tu valor estratégico: reconocer y destacar tus habilidades, logros y contribuciones a la organización o empresa. Mucho mejor, señalan las especialistas, si estos logros se pueden comprobar con datos cuantificables, tales como los KPI’s mensuales, tu producción semanal, etcétera.
El buen ambiente laboral no está peleado con los límites. Por el contrario, tener claros cuáles son nuestros “no negociables”, condiciones y aspiraciones no sólo puede fortalecer el vínculo colega-colega o colega-jefe, también aumentar nuestra productividad y profesionalismo a largo plazo.
Desde la psicología, existen diferentes maneras de comunicar estos límites, tales como hablar en primera persona (o sea, desde el “yo considero…” o “creo que…”), evitar acusaciones o reconocer el punto de vista de la otra persona. Pero cuando se tratan de los límites laborales, las especialistas también rescatan dos puntos clave a tomar en cuenta:
- Conocer qué es lo que quieres: es decir, identificar cuáles son las circunstancias que nos permiten rendir mucho más. ¿Necesitamos silencio absoluto o cero interrupciones para poder concentrarnos? ¿O cuáles estrategias nos permiten equilibrar la vida laboral y de la personal?
- Externar nuestras necesidades, centrándose en el éxito de la empresa: en lugar de plantearlo como una mera necesidad individual, explicar cómo los límites que estableces te permiten aportar a la organización o empresa. Quizás para una persona sea realizar el trabajo de mayor calidad, mientras para otra sea estar conectado desde primeras horas de la mañana.
3. Saber cómo abordarlos
Ningún trabajo está exento de desacuerdos y falta de comunicación. Por lo que, para no poner en riesgo la credibilidad ni la fortaleza del vínculo, es importante cultivar y optar por la inteligencia emocional y profesionalismo al abordar los malentendidos, críticas o debates —en lugar de evitar estas pláticas incómodas.
Así, las especialistas sugieren abrir la conversación con curiosidad y centrándose en la resolución de problemas. Para lograrlo, primero sugieren hacer el esfuerzo por comprender todas las perspectivas detrás del malentendido, antes de externar cualquier conclusión que hayamos formulado.
A ello, hay que procurar emplear un lenguaje orientado al futuro, así como evitar las acusaciones y mantener la conversación enfocada en encontrar soluciones.
ASG