Luego de haber vivido el pico de la lluvia de estrellas Perseidas, el es de agosto no da fin a los eventos astronómicos, pues aún queda la otra mitad del mes para disfrutar de diversos movimientos en el cielo.
En MILENIO te traemos los detalles de la última lluvia de meteoros que se presentará durante estas fechas, antes de dar paso a un eclipse lunar parcial. Conoce aquí la hora y qué esperar de la máxima de las Kappa Cígnidas.
Un nacimiento complejo
Contrario a la mayoría de las lluvias de meteoros las Kappa no tienen un origen claro, aunque su radiante, el punto del que parecen surgir los destellos, se ubica en el Cisme, estos parecen ser lanzados de varias direcciones.
La radiante se observó por primera vez en 1874, sin embargo, se sospecha de un asteroide, no de un cometa, como cuerpo progenitor. El radiante de diez grados de ancho permite ver luces en una región muy amplia del cielo nocturno.
¿Cuándo ocurrirá?
El evento tuvo inicio desde el 3 de agosto y se extrenderá hasta el 28 del mismo mes. Son un evento periódico, es decir que aparecen constantemente cada cierto tiempo.
Las Kappa Cygnids tienen estallidos cada 6 o 7 años, lamentablemente, en 2026 se espera una actividad normal sin aumentos sorpresa.
El punto máximo o pico de actividad llegará el 17 de agosto. Es la fecha clave para mirar al cielo, ya que los meteoros son constantes en este periodo veraniego, permitiendo planificar la observación con bastante tiempo de antelación.
¿A qué hora se verán?
El mejor horario para comenzar la observación será a las 11:00 de la noche del 16 de agosto, ya que la Luna es clave para su observación, por lo que hay que esperar que esta se ponga para que el cielo esté oscuro.
El punto máximo de visibilidad ocurre durante la madrugada del 17 de agosto. En ese momento, el radiante está muy alto y es más probable captar los brillantes destellos fugaces.
Pronóstico de visibilidad
Se estima ver 3 meteoros por hora durante el pico. Es una cifra baja, pero la calidad de los destellos es alta por ser muy brillantes y fáciles de notar.
Estos meteoros viajan lento, a solo 25 kilómetros por segundo. Esa velocidad pausada ayuda a que los observadores puedan seguirlos con la vista a medida que cruzan el firmamento.
Las mejores vistas serán en el hemisferio norte de la Tierra. En latitudes superiores a 35° N, el radiante se mantiene sobre el horizonte toda la noche, garantizando que los observadores no se pierdan ningún detalle del evento en el cielo.
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