M+.-Debido a décadas de estigmas y prejuicios, la masturbación ha sido reducida a una práctica exclusivamente vinculada a la estimulación del órgano sexual (es decir, del pene o la vulva), y la cual, aún en nuestros días, se aborda con cierta vergüenza, preocupación o, en algunos casos, culpa.
Sin embargo, la autoestimulación es mucho más profunda y emocional de lo que la educación sexual —e incluso el consumo de pornografía— pudieran “instruir”. Tanto así que puede funcionar como un potente regulador emocional; toda vez que la relación con la masturbación sea “positiva, sana y rica”.
¿Cómo es una masturbación positiva?
Los factores sociales influyen de manera importante para que una persona vaya moldeando su propia perspectiva y relación con respecto a la masturbación. Es decir, ninguna acepción será igual a la otra.
Por esa razón es que cuando Camila Lavalle, sexóloga y educadora de JoyClub Latam, habla de la masturbación sana y positiva, no se refiere a aquella con “las mejores técnicas” o “las zonas más erógenas”, sino a la que cumple con dos reglas:
- Que no interrumpa en tus actividades cotidianas, como el trabajo o las actividades recreativas.
- Que no dañe a terceras personas. Por ejemplo, practicar el exhibicionismo.
Si estas dos condiciones se cumplen, señala, la masturbación sana y positiva será “cuando a tí se te antoje y cuando te sientas cómodo”.
“Puede ser todos los días en la mañana o una vez al mes o una vez al año. Al final que este aspecto ‘positivo’ sea lo que te brinda paz, bienestar, satisfacción y goce, y, justo, no brinde frustración”, expresó a MILENIO.
Masturbación: vía para la regulación emocional
No es que la autoestimulación tenga más beneficios fisiológicos para una persona con pene que una con vulva, ya que en ambos casos se liberan neurotransmisores como dopamina, oxitocina y endorfina. Es decir, los “químicos buenos”, encargados de sensaciones como el bienestar y placer.
Más bien, explicó Lavalle, recae en la percepción: dependiendo (experiencias previas, educación, familia, etcétera) para una persona puede ser un regulador emocional, mientras a otra le podría generar frustración e incluso enojo.
“Generalmente se espera que sea un espacio que regule emocionalmente por los químicos que sacamos al tener placer u orgasmos, pero hay que preguntarnos cómo es nuestra relación con la masturbación. (...) Pero si alguien tiene un acercamiento positivo, sí suele ser un regulador emocional”.
De acuerdo con JoyClub Latam, la masturbación puede funcionar como un “recurso natural para reconectar con el cuerpo en momentos de sobrecarga emocional”, capaz de gestionar el estrés y la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y hasta favorecer la calidad del sueño.
En tanto, un estudio de la Robert Morris University, realizado a 226 jóvenes estudiantes, arrojó que quienes se autoestimulan no se fueron tan afectados por factores estresantes y tuvieron mayor capacidad para pensar con claridad y racionalidad.
Pero al abordarlo desde una perspectiva social, la masturbación femenina sí tiene un claro diferenciador frente a la masculina: “un autoconocimiento grandioso”.
Aunque por décadas la masturbación ha sido blanco de estigmas —algunos de los cuales aún subsisten en la actualidad—, el placer femenino se ha visto mucho más reprimido que el masculino por no “tener un sentido político, religioso ni social”.
“A los hombres siempre se les ha permitido explorar su pene de manera más abierta y sencilla por las intenciones reproductivas. Porque al final si no se conocen y no saben cómo eyacular, la reproducción no sucede”, explicó Camila.
De ahí que, en la actualidad, la autoestimulación puede funcionar como un ejercicio para fortalecer la autonomía sexual. Es decir, la capacidad de “tener información laica en torno a la sexualidad y poder hacer lo que te plazca, más allá de los mandatos y constructos”.
“Es buscar lo que te hace bien, lo que te da paz y lo que te hace sentir cómoda, y replicarlo. (...) Decidir con base a tus conocimientos y a lo que te gusta, qué hacer con la práctica de la masturbación”, atajó.
Además, un estudio del International Journal of Sexual Health arrojó que la mayoría de las mujeres encuestadas desconocían las implicaciones positivas y beneficios de la masturbación para su autoestima. Entre ellas: concentrarse y enfocarse en su placer, menos preocupaciones sobre el desempeño sexual, regular las emociones negativas y la insatisfacción y a mejorar su capacidad para conciliar el sueño.
ASG