• Llega la menopausia… y muchos maridos dejan a sus mujeres

  • Durante la transición a este periodo, 67 por ciento de las entrevistadas en un estudio revelaron afectaciones en su trabajo, vida cotidiana y en la relación con sus parejas.
Karla Casillas Bermúdez
Ciudad de México /
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M+.- Las abundantes historias se conectan por diferentes cauces. “Con la menopausia te da miedo hasta decírselo a tu pareja”, cuenta por su lado Mónica Oliva. En tanto, Lucía Jáuregui recuerda para MILENIO que durante años se sintió mal sin entender qué le estaba pasando: 

“Una se espanta porque desconoce [las reacciones fisiológicas]”. 

Y Luz del Carmen Reyes, alguien que todavía menstrúa, pero ya vive algunos de los cambios de esta etapa, se plantea “si el cansancio viene de la menopausia o de tanta actividad que realizo”.

Las tres viven en Iztapalapa; una tiene 57 años, las otras 51. Sus historias son distintas, pero al final se conectan.

Una encontró en la conversación con su pareja una forma de atravesar la transición, otra pasó años buscando una explicación para síntomas que no reconocía y la tercera creció en una familia donde el tema de la menopausia era un tabú. Ellas no hablaban, al principio, sobre el miedo, la desinformación, los costos de la atención médica, los cambios en la vida de pareja; pero abrir el tema de la menopausia es el primer paso para no vivirla en silencio.

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Acompañamiento e información en inicio de la menopausia

El 18 de octubre se celebra el Día Nacional de la Salud en la Menopausia, con el objetivo de fortalecer la sensibilización social y el conocimiento médico sobre esta etapa de la vida de las mujeres.

El tema no es menor. La menopausia ocurre habitualmente entre los 45 y los 55 años, según la Organización Mundial de la Salud. El día que se cumple un año de haber tenido la última menstruación se diagnostica como tal. Sus síntomas pueden afectar la vida cotidiana, mientras que la disminución de estrógenos se relaciona con una mayor pérdida de densidad ósea y un aumento del riesgo cardiovascular. Garantizar el acceso a una valoración médica y a tratamientos adecuados no es un asunto secundario, sino parte del derecho de las mujeres a recibir atención integral.

Los datos sobre este tema son realmente escasos en México, pero este 2026 fue publicado un primer estudio que arroja algo de luz sobre este tema. 

El informe titulado Estudio sobre los efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México fue impulsado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) en México, la doctora Claudia Sámano Robles del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y respaldado por la organización Sin Reglas | Mujeres Transformando la Menopausia.

El estudio señala que el 84 por ciento de las mujeres encuestadas ya experimentó síntomas. Los bochornos o sofocos fueron los más frecuentes (57.4 por ciento), seguidos por el cansancio extremo (24.3 por ciento), dolor articular (22.6 por ciento), cambios de ánimo (21.7 por ciento) y la “niebla mental” o fallas de concentración (13.9 por ciento). Además, 57.4 por ciento señaló que debe pagar medicamentos y consultas de su propio bolsillo.

En cuanto al impacto en la vida diaria y el entorno de trabajo, casi tres cuartas partes (67 por ciento) de 115 mujeres de entre 33 y 72 años –edad promedio: 53 años–, que participaron en la encuesta, señalaron que los síntomas alteran de manera directa su desempeño laboral o sus actividades cotidianas.

De las mujeres que acudieron a buscar atención médica por síntomas de menopausia, el 46.1 por ciento no percibió una atención eficaz o no recibió un tratamiento adecuado; y a pesar de que la madurez es la etapa en la que mayor atención fisiológica y hormonal se requiere, el acceso a servicios de salud se desmantela con la edad: cae de menos del 30 por ciento entre los 40 y 44 años a menos del 10 por ciento entre los 56 y 60 años.

Los bochornos son el síntoma más experimentado por mujeres con menopausia | Foto: Shutterstock

“A muchas las dejan los malos maridos”

MILENIO acudió hace algunas semanas al Parque Patolli de El Salado, en Iztapalapa, donde se llevaron a cabo unas jornadas de pruebas médicas gratuitas y talleres para explicar a las mujeres que la menopausia no es una enfermedad, y que es necesario cubrir las necesidades de información y atención para quienes llegan a esta etapa sin reconocer sus síntomas o saber cuándo y dónde buscar atención.

Mónica Oliva Martínez tiene 57 años, vive en Ejército de Oriente, en esa alcaldía de la Ciudad de México. Para ella, hablar de la menopausia también implica hablar de los cambios en la vida de pareja y de las inseguridades que puede generar. 

“Con la menopausia te da miedo hasta decírselo a tu pareja. Los cambios hormonales que una tiene, los bochornos, la pérdida de sueño, del apetito sexual, todo eso”.

Mónica cuenta que en su caso tenía una relación muy franca y abierta con su marido, quien entendió perfectamente la situación y no tuvo problema alguno, pero tiene amigas que, por ejemplo, experimentan sequedad vaginal, que es uno de los síntomas más comunes. 

“Hay mujeres que no están abiertas a decirle esto a sus parejas. Y a muchas hasta las han dejado los malos maridos por la misma situación: porque no hay una comunicación”.

En su caso, durante la perimenopausia –cuando el cuerpo se va preparando para esa etapa– y la menopausia plena, comenzó a hablar del tema con médicos y con una amiga psicóloga. También buscó mantenerse activa y ocupar la mente. Hace aproximadamente tres años que dejó de menstruar y, aunque reconoce que ha tenido algunos síntomas, asegura que para ella la menopausia también significó algo positivo.

“Para mí, al mismo tiempo, fue una liberación, porque ya no volví a gastar en toallas o tampones”.

“Una se espanta porque desconoce”

Lucía Guadalupe Jáuregui Ortega tiene 51 años, también es vecina de Ejército de Oriente y comenzó con los primeros síntomas de la perimenopausia cuando tenía poco más de 40 años, pero entonces no sabía que estaban relacionados con una transición hormonal.

“Estaba muy dedicada a la familia, en mi caso a mis hijas. Sabía que me sentía mal, pero no sabía por qué. Iba al doctor. Me hacían análisis y no había una razón”, recuerda.

Durante años pensó que sus males eran problemas aislados, que no tenían propiamente que ver con la perimenopausia. “Entonces una se espanta porque desconoce”.

Actualmente lleva seis meses sin menstruar y los síntomas se han vuelto más evidentes. Tiene bochornos que describe como “horribles” y “muy sofocantes”, además de dolor de huesos y articulaciones y demás partes del cuerpo, con el consabido cansancio y los cambios de humor.

“De repente dices: ‘Ay, perdón, no quería hablar así o decir tal cosa’. Sí se hace un poquito complicado, pero he estado tratando de aprender [a regular el ánimo]”.

Para Lucía, el problema no es solamente la falta de información de las mujeres. También puede existir una atención médica fragmentada cuando los síntomas se abordan por separado. 

“Es la ignorancia [de médicos y pacientes mujeres] de no tener todo un conjunto [de datos y protocolos] para atenderte correctamente”, precisa.

A eso se suma el costo de la atención. “La situación económica también no es tan fácil y [atenderse] es caro”. Durante los años en que estuvo más dedicada a atender a sus hijas, muchas veces ella quedó en segundo plano, reconoce.

Por eso considera importantes las jornadas de información como la realizada en Iztapalapa. Dice que durante estas pláticas comenzó a reconocer situaciones que había vivido años atrás, sin entenderlas del todo.

“Se me hace genial, porque te instruyen y conoces. Ahorita, en las pláticas que nos dieron, empecé a caer en cuenta: ‘No, pues es que a lo mejor tenía esto y yo no me di cuenta’”. 

A sus 51 años, cree que todavía está a tiempo de informarse y atenderse, pero piensa en las mujeres que atravesaron esta etapa sin las herramientas que ahora empiezan a estar disponibles.

Lucía también ve un cambio entre las generaciones. Habla de sus hijas, con quienes mantiene una comunicación abierta, y de cómo el acceso a internet y a otros niveles de información ha modificado la manera de abordar estos temas.

“Antes no éramos así. Ahora ya no es ‘me da pena’, sino ‘esto es’. Ellas ya tienen un síntoma, buscan qué es lo que les está pasando y cuando van al doctor ya dicen: ‘Tengo idea de esto’”.

Eso para ella es síntoma de algo inédito: “Creo que estamos en un momento de cambio”.

Mujeres deben tener un acompañamiento médico integral junto a información clara | Foto: Shutterstock

“No es que estemos locas, ni somos extraterrestres”

Luz del Carmen Reyes Beltrán tiene 51 años y vive en la colonia San Miguel de Iztapalapa. Actualmente, continúa menstruando, aunque sus periodos son cada vez más espaciados. Ella, como muestran las encuestadas, experimenta dolor de cuerpo e insomnio, aunque le resulta difícil distinguir cuánto de su cansancio corresponde a la transición hormonal y cuánto a su ritmo de vida: estudia una carrera universitaria, realiza prácticas y tiene un emprendimiento de productos derivados del nopal.

“Las 24 horas del día no me alcanzan. A veces no sé si el cansancio viene de la menopausia o de tanta actividad que realizo”, comenta.

Para Luz, la falta de información sobre la menopausia también fue un asunto familiar. En su casa no se hablaba del tema. Fue su hermana mayor quien comenzó a alertarlas sobre la importancia de cuidarse y acudir al médico.

“En casa no se hablaba. Mi mamá nunca lo comentó. Fue mi hermana la que nos empezó a hablar como hermana mayor a las pequeñas”.

Ahora las cuatro hermanas hablan entre ellas de la menopausia y también lo conversan con sus hijas. Luz cree que es importante dejar atrás la idea de que las mujeres están “locas” o que la menopausia es algo anómalo.

“No es una enfermedad, no es que estemos locas, no es que seamos extraterrestres. Debe de haber un apoyo hacia la mujer. Es una etapa que todas vamos a atravesar”, dice.

Para ella, uno de los principales obstáculos sigue siendo la falta de información, aunque reconoce que actualmente existen muchas más facilidades gracias a internet y las redes sociales. El problema, dice, es distinguir entre información útil y recomendaciones sin sustento.

“Creo que es por ignorancia. Tenemos muchas redes sociales abiertas y eso nos genera a veces mucho conflicto, porque de ahí podemos sacar buena información y mala información”.

Con sus hijas, de 24 y 28 años, intenta transmitirles esa precaución: informarse, pero acudir siempre con un médico antes de seguir recomendaciones encontradas en internet.

“Le digo: ‘siempre tu revisión médica es la más importante antes de que tú le hagas caso al internet’”. 

Ella también valora las jornadas de información que son parte del programa 'Mujeres Sanas, Comunidades Fuertes', una iniciativa de la alcaldía de Iztapalapa, la organización civil Sin Reglas, y Organon. Este programa está planteado para durar 12 meses y alcanzar a mil 800 mujeres, mediante cinco jornadas comunitarias que acercan este tipo de atención a mujeres que quizá no pueden pagar una consulta privada.

“Para mí es muy importante, es muy valorado, porque anteriormente no había este tipo de campañas, y si nos las están trayendo, pues es aprovechar”, dice Luz, quien considera que todavía hace falta difundir mucho más sobre la menopausia y habiltar espacios de atención especializada.
“Hace falta mucha educación de parte de los dos lados. Que nos den más pláticas, cursos, material didáctico”.

Y tiene razón. Además, hay una carga financiera no prevista: ante la falta de cobertura sistemática en el sector público, el 57.4 por ciento de las mujeres debe pagar medicamentos y consultas de su propio bolsillo. Este gasto inesperado reduce su capacidad adquisitiva y merma su ahorro para el retiro. 

Fact checking: JRH

MD

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