La humedad acumulada en paredes, techos y materiales de construcción puede derivar en la aparición de distintos tipos de moho en espacios interiores, un fenómeno que, de acuerdo con especialistas en calidad del aire, no siempre es visible a simple vista, aunque sus esporas pueden estar presentes en el ambiente.
En interiores con filtraciones, condensación o materiales que permanecen mojados durante periodos prolongados pueden desarrollarse distintos géneros de hongos, algunos de ellos frecuentes y otros asociados particularmente a daños por agua.
No todos los mohos son iguales
Entre los tipos más comunes que pueden encontrarse en interiores destaca Aspergillus, un género ampliamente distribuido tanto en exteriores como en interiores, capaz de desarrollarse en materiales húmedos, polvo y distintas superficies cuando existen condiciones favorables. En personas sensibles, su presencia puede relacionarse con reacciones alérgicas e irritación respiratoria.
Otro de los géneros más frecuentes es Penicillium, que suele aparecer en sitios con humedad persistente y materiales afectados por el agua. La exposición a sus esporas puede asociarse con estornudos, congestión nasal e irritación de ojos y garganta, especialmente en personas sensibles.
Cladosporium, por su parte, es uno de los hongos más comunes tanto en interiores como en exteriores, y puede hallarse en polvo, superficies húmedas y materiales textiles. Sus esporas pueden actuar como alérgenos e irritantes, y en personas susceptibles se han relacionado con agravamiento de síntomas de asma.
En el listado también figura Alternaria, presente en ambientes con problemas de humedad y con capacidad de producir esporas que permanecen en el aire.
El quinto género es Stachybotrys chartarum, conocido popularmente como "moho negro", aunque especialistas subrayan que el color de un hongo no determina por sí mismo su nivel de riesgo. Este hongo puede desarrollarse en materiales ricos en celulosa como papel, cartón, madera o paneles de yeso, cuando permanecen húmedos durante mucho tiempo. Algunas cepas pueden producir micotoxinas, aunque ello no implica que toda exposición derive en una enfermedad.
Síntomas asociados y recomendaciones
Entre los efectos que se han relacionado con la exposición al moho en interiores se encuentran congestión o escurrimiento nasal, estornudos, tos, irritación de ojos, nariz y garganta, silbidos o dificultad para respirar, reacciones alérgicas, irritación de la piel y agravamiento de síntomas de asma.
En personas vulnerables, señalan los especialistas, podrían presentarse problemas respiratorios de mayor consideración. No obstante, no todas las personas reaccionan de la misma manera ante la presencia de moho, y los síntomas descritos también pueden tener otras causas.
El origen del problema: la humedad
Especialistas coinciden en que el factor determinante no es únicamente la presencia del hongo, sino la humedad que permite su desarrollo. Filtraciones, fugas en tuberías, condensación o ventilación deficiente pueden mantener las condiciones necesarias para que el problema persista, por lo que limpiar únicamente la mancha visible podría no resolver la causa de fondo.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) coinciden en que el control de la humedad es un elemento central para prevenir y controlar el crecimiento de moho en espacios interiores.
Para quienes busquen orientación sobre casos específicos de humedad o moho en el hogar, empresas especializadas en control de plagas y remediación, como Control Verde, ofrecen servicios de evaluación y atención de este tipo de problemas. La compañía puede ser contactada vía WhatsApp en los números 55 2676 9738 y 55 5190 3507, o a través de su sitio web.
GCM