¿No puedes respirar por la alergia? Este es uno de los métodos caseros más efectivos para aliviar el malestar

Aunque los sprays para la descongestión nasal son útiles, lo recomendables es limitar su uso. Los lavados con agua salada o irrigación nasal pueden ayudar a reducir la inflamación por alergias o resfriados.

Los lavados con agua salada o irrigación nasal ayudan a reducir la inflamación por alergias o resfriados. | Especial
Ciudad de México /
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A veces llega esa sensación que te impide respirar: por más que te suenes la nariz, el aire ya no pasa, lo que además de resultar en frustración, probablemente está empeorando la condición de tu sistema respiratorio, por lo que es necesario tener a la mano una técnica útil y efectiva para volver a recuperar el aliento.

Para las personas con alergias e infecciones en vías respiratorias este es un escenario bien conocido: congestión desencadenada por una inflamación de la mucosa nasal que deja esa sensación de “nariz tapada”, específicamente en el tejido de los cornetes nasales que además de ser sumamente molesta, puede tardar días en desaparecer.

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¿Cómo reducir la inflamación de la mucosa nasal?

Los cornetes son estructuras alargadas y estrechas encargadas de que el aire llegue húmedo y caliente a los pulmones. Su tejido reacciona a las alergias, virus, bacterias, humo, cambios de clima e incluso a algunos medicamentos, entorpeciendo así el paso del aire y generando un tapón, como detalla MedlinePlus.

El problema es que entre más te suenas, más se inflaman. La forma más eficaz para contrarrestar el efecto es a través del uso de aerosoles nasales con corticosteroides o antihistamínicos. Sin embargo, para quienes prefieren optar por opciones caseras existe una opción efectiva: los lavados con solución salina.

También conocida como irrigación nasal, esta antigua práctica consiste en enjuagar la cavidad nasal con agua salada. Diversos estudios han corroborado su eficacia e incluso han documentado resultados superiores a los de algunos medicamentos de venta libre utilizados para tratar enfermedades en vías respiratorias.

Por ejemplo, científicos de la Universidad de Wisconsin realizaron 5 estudios clínicos enfocados en el uso de la irrigación nasal en pacientes con sinusitis crónica, una inflamación persistente en los senos paranasales que dificulta la respiración, así como rinitis alérgica.

Los resultados, sumados a la literatura previa permitieron concluir que este método “es un tratamiento complementario eficaz para los síntomas sinusales crónicos y también podría ser eficaz como tratamiento complementario para los síntomas de otras afecciones de las vías respiratorias”, como por ejemplo, la infección aguda de las vías respiratorias superiores (resfriado común), la sinusitis aguda y la rinitis alérgica.

La rinitis crónica puede requerir de cirugía. | Especial

En febrero de 2024 un grupo de especialistas franceses evaluó la eficacia del lavado nasal con agua de mar en los síntomas por Covid-19. Quienes la utilizaron de forma cotidiana mostraron una mejoría temprana en comparación con aquellos pacientes que no, incluso en los casos con síntomas más graves.

Seis meses después, la revista The Lancet publicó los resultados de un seguimiento realizado en más de 13 mil personas durante tres años. Determinó que el consejo de usar la irrigación nasal redujo la duración de la enfermedad así como el uso de antibióticos en el caso de pacientes que presentaron enfermedades respiratorias. Los efectos positivos también se han documentado durante la infancia.

La irrigación nasal tiene efectos positivos debido a que elimina la obstrucción respiratoria a través de la solución que diluye la mucosidad, eliminando patógenos, alérgenos (como el polen o el polvo) y otros residuos, además, reduce la inflamación en la zona.

Sin virus, bacterias o detonantes de alergia en las fosas nasales síntomas como la congestión o moqueo, estornudos, picazón y la dificultad para respirar desaparecen.


¿Cómo hacer un lavado nasal?

Existen diferentes formas de realizarla, todo depende del artefacto que se tenga a la mano como por ejemplo: neti pots, botellas exprimibles o flexibles, jeringas, envases con aplicadores especiales, aparatos de agua pulsada o soluciones salinas precargadas.

La FDA recomienda que, en caso de hacer uso de está técnica, lo más importante es utilizar únicamente agua destilada, estéril o previamente hervida (de 3 a 5 minutos).

“El agua de grifo no es segura para usar como enjuague nasal porque no está filtrada ni tratada adecuadamente. El agua de la llave puede contener niveles bajos de organismos, como bacterias y protozoos, incluyendo amebas”, explica. 

Estos agentes pueden representar un riesgo para la salud debido a que pueden sobrevivir en las fosas nasales y provocar infecciones potencialmente graves.

Para preparar la solución en casa, Cleveland Clinic recomienda mezclar una o dos tazas de agua con ½ a ¼ de cucharadita de sal no yodada (se debe evitar la sal de mesa). Una vez disuelta, hay que verter la solución.

El siguiente paso es inclinar la cabeza frente al lavabo y colocarla hacia un lado con la frente y el mentón aproximadamente nivelados para evitar que el líquido fluya hacia la boca.

Respirando por la boca abierta, hay que insertar el pico del recipiente lleno de solución salina en la fosa nasal superior para que el líquido drene por la fosa nasal inferior. Hay que repetir el procedimiento del otro lado. Al concluir lo recomendable es sonarse la nariz para eliminar cualquier resto de la solución o mucosidad.

Aunque en general es considerada una práctica segura, no todos son candidatos a realizarla. Tal es el caso de:

  • Las personas que tienen presión en uno o ambos oídos
  • Hay una fosa nasal completamente bloqueada
  • Personas que se han sometido a una cirugía reciente en los oídos o los senos paranasales
  • Hay una infección de oído.
  • Para potenciar el efecto de los lavados

Otros remedios caseros que pueden ayudar a complementar el uso de soluciones salinas son aplicar vapor de agua o tomar duchas calientes. Asimismo, desde la rama de la otorrinolaringología se recomienda controlar el ambiente para disminuir los factores que desencadenan la respuesta inflamatoria a través de:

  • Humidificadores para evitar que el aire seco y frío reseque la nariz
  • Cuidar la postura al dormir elevando la cabeza para reducir la congestión nocturna
  • Evitar irritantes como el humo, olores fuertes o zonas con mucho polvo
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¿Qué síntomas genera la inflamación de las mucosas nasales?

Además de la dificultad para respirar, la obstrucción en la principal vía de acceso de aire también ocasiona:

  • Alteración del sentido del olfato
  • Sequedad bucal al despertar (debido a que se duerme con la boca abierta al no poder respirar por la nariz)
  • Presión en la frente
  • Dolor facial leve
  • Congestión nasal prolongada
  • Secreción nasal
  • Ronquidos

¿Qué tan severo es?

La duración de esta sensación, según MedlinePlus, depende completamente de la causa subyacente y se puede dividir en:

  • Casos agudos (5 a 10 días): Es el tiempo estimado si la congestión es causada por un resfriado común, gripe o una infección viral pasajera. La inflamación cede por sí sola.
  • Casos subagudos (hasta 4 semanas): Ocurre frecuentemente con la sinusitis aguda o cuando un resfriado se complica con una infección bacteriana secundaria. La presión y la congestión disminuyen de forma muy gradual.
  • Casos crónicos (Más de 3 meses o permanente): Se presenta cuando hay hipertrofia (crecimiento continuo) de los cornetes debido a alergias no controladas (rinitis alérgica), desvíos del tabique nasal, o por daño en la mucosa debido al uso crónico de sprays descongestionantes.

Según un estudio dirigido por Zhancheng Ma, del Departamento de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, Primer Hospital de la Universidad de Jilin, China, es una de las afecciones más prevalentes en otorrinolaringología, pues afecta al 10%-30% de la población mundial.

En estos escenarios, la sensación de obstrucción no desaparecerá hasta que se reciba un tratamiento médico específico o quirúrgico.

LHM

  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

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