Mantener la casa ordenada puede ser una costumbre saludable hasta cierto punto. Es normal querer llegar a un espacio limpio y organizado, sin embargo, existen ciertos límites que, al cruzarlos, puede llegar a ser preocupante.
En MILENIO te explicamos a partir de qué punto la obsesión con la limpieza ya excede lo sano psicológicamente y cómo identificarlo para acudir por ayuda de especialistas.
¿Limpiar constantemente es malo?
Mantener la vivienda aseada es una actividad saludable y normal, aunque existen diversos niveles de intensidad con respecto al orden, en realidad no es considerado como algo grave.
Sin embargo, se vuelve algo dañino si se asea con ansiedad por horas algún espacio dentro del hogar. Esto se puede ver reflejado cuando una persona ya no puede parar de pensar en dejar todo impecable y brillante a cualquier hora del día.
De hecho, la psicóloga clínica, Natalia Valenzuela, explica que cuando esta conducta se vuelve constante, puede estar relacionada con problemas de salud mental y puede llevar a afectar la convivencia familiar, ya que la persona prefiere permanecer sola y así poder mantener el control de su entorno, evitando que otros alteren el orden de su casa.
¿Cuándo se transforma en un problema?
En el momento en el que empieza a alterar los comportamientos diarios básicos, puede clasificarse como un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), una alteración relacionada con la ansiedad.
Se caracteriza por pensamientos repetitivos e involuntarios que generan temor o angustia y que, como una vía de escape a estos, las personas realizan tareas del hogar. Estos son algunos de los síntomas y características principales:
- Preocupación excesiva por la contaminación y miedo a ensuciarse o entrar en contacto con gérmenes.
- Incertidumbre sobre si las manos, cuerpo u otros objetos están realmente limpios.
- Lavado constante de manos o limpieza frecuente de superficies para disminuir la ansiedad.
- Necesidad extrema de orden y simetría, asegurándose que los objetos permanezcan en posiciones específicas.
- Evitar recibir visitas o convivir con otras personas por temor a que ensucien el espacio.
- Mantener puertas y ventanas cerradas para impedir la entrada de polvo o suciedad.
- Necesidad de mantener el control en todo el entorno.
¿Qué otros tipos de TOC de limpieza existen?
Existen distintas formas en las que pueden manifestarse las obsesiones relacionadas con la limpieza y el orden. Las conductas que desarrolla cada persona pueden variar dependiendo de los pensamientos, miedos o preocupaciones que experimente de manera recurrente.
De acuerdo con un artículo de IPSIA psicología existen algunas denominaciones como:
- Obsesión por la contaminación física
- Obsesión por la simetría y el orden
- Obsesión supersticiosa
- Síndrome del ama de casa
¿Qué hacer al respecto?
Si el problema comienza a avanzar hasta tal punto en el que la limpieza es en lo único en lo que se puede pensar, es importante acudir con un especialista en la salud mental, quien determinará la gravedad del problema y indicará como proceder.
Sin embargo, si es un sentimiento reciente que aún se puede controlar, se puede intentar lo siguiente:
- Relajarse antes de comenzar a limpiar
- Romper gradualmente la rutina
- Reducir el perfeccionismo
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