Una de las primeras recomendaciones cuando una pareja ha decidido terminar su relación es cortar todo tipo de comunicación. Ya con el método del contacto cero o limitándose a interactuar cuando sea estrictamente necesario, el objetivo es superar el duelo y no dar revés a la decisión.
Debido a esta “regla no escrita”, se asume que quien no la cumple es porque recayó o, incluso, generó algún tipo de dependencia con su ex pareja; más aún si fue con motivos sexuales. Pero contrario a lo que se pensaría, detrás de estos reencuentros puede haber otros factores que la psicóloga y sexóloga, Adriana González Piña, explicó a MILENIO —y los cuales, bajo ciertas circunstancias, pueden resultar benéficos.
“Al final el cuerpo y nuestro deseo no responden con el lineamiento de nuestra razón o de lo que pareciera lógico. (...) Confronta la ambivalencia entre lo que siento, lo que deseo y lo que se supone que debería hacer”.
Las tres principales razones
La relación que dos personas puedan llegar a tener tras terminar su relación dependerá, en gran medida, de cómo transcurrió esa ruptura. Y los motivos que los lleven a reencontrarse, ya sea para “ponerse al corriente” de su vida, tomar un café o tener sexo, obedece al cómo cada una ha trabajado su duelo.
De ahí surgen las tres principales razones que Adriana ha identificado de estas reuniones.
1. Familiaridad
Es decir, cuando dos personas se reúnen porque “ya se conocen y ya saben sus gustos, como los deseos y sus cuerpos”. Por lo tanto, son conscientes de que no hay compromiso de por medio, más que el deseo sexual.
2. Regulación emocional
Aquí una de las partes (o incluso ambas) vuelve a buscar la interacción sexual movida por la nostalgia, ansiedad o el malestar que generó la ruptura amorosa. O como lo explicó Adriana, “se busca el sexo para calmarse”.
Sin embargo, si ese fuese el motivo, la especialista en relaciones de pareja recomendó analizar si detrás de ese reencuentro no hay un duelo que todavía no ha sanado. De ser así, el sexo pasaría de ser una experiencia disfrutable —e incluso más intensa —a un obstáculo para la recuperación emocional y psicológica.
“(En esos casos) sí hay un duelo. Sí puede haber este anhelo de ser acariciados y tocados, pero primero debes volver a encontrarte a ti y después, si quieres, seguir compartiendo. (...) Si se moviliza algo es mejor detener este tipo de encuentros”.
3. Esperanza de reconciliarse
Cuando el duelo no ha sanado, el sexo con la ex pareja puede reactivar emociones de apego, culpa o, incluso, de esperanza de reiniciar la relación o darse una segunda oportunidad. Al respecto, Adriana opinó:
“Si una parte tiene la esperanza de regresar, no creo que sea muy buena idea. O sea, esta idea de ‘yo quiero regresar, pero la otra persona me dijo que no. Bueno, tengamos relaciones sexuales igual y se convence’. Esa ilusión de volver puede no favorecer a este tipo de encuentros”.
Pese a no ser el común denominador, varias personas recurren al sexo con la ex pareja para llenar el vacío de una ruptura no superada; otras para evadir la reflexión de “quiénes son más allá de la pareja” o “cómo disfruto mi soledad”, y unos más por la mera “esperanza de regresar”.
Por supuesto, estas razones alimentan la controversia e incluso la vergüenza de haber cometido dichos encuentros. Sin embargo, Adriana González considera que “mientras haya claridad emocional, límites definidos y comunicación honesta de lo que se está buscando, puede ser favorable”.