Violeta de genciana y dulces: las peores y mejores opciones para sumar a tu botiquín conforme te haces mayor

Desde dulces para la hipoglucemia hasta oxímetros. Un geriatra comparte a MILENIO cómo armar un botiquín seguro para las etapas más avanzadas de la vida.

Un geriatra revela qué medicamentos e insumos no deben faltar en el botiquín del adulto mayor y cuáles representan un riesgo. | Margarita Salmoran
Ciudad de México /
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Eduardo Pacheco, médico especialista en geriatría egresado del Centro Médico Nacional La Raza, considera que la experiencia suele llevar a los adultos mayores a tener listo su botiquín, algo con lo que la mayoría debería contar independientemente de la edad o su salud.

Tener a la mano ciertas herramientas puede hacer la vida más fácil, el secreto es aprender a elegirlas. Por ello, el especialista comparte algunas recomendaciones y señala algunos de los errores más comunes al momento de prepararse para emergencias.

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Hay que personalizar el botiquín

Se dice que conocer al enemigo es la mitad de la victoria. Algo similar aplica en la respuesta a emergencias, en este caso identificar enfermedades y afecciones es un gran referente.

“Se debe intentar individualizar a partir de los posibles riesgos, por ejemplo, en los pacientes con diabetes me preocuparía que tuvieran una bajada excesiva de glucosa”, comparte el geriatra en una entrevista para MILENIO.

El botiquín debe contar con insumos para prevenir y tratar hipoglucemias, tabletas de glucosa masticables/disolubles, jugos de fruta e incluso dulces, como gomitas de pandita.

Otra enfermedad común en el país es la hipertensión: aproximadamente 30 millones de personas adultas la padecen, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. En este caso un baumanómetro es indispensable para el monitoreo, especialmente en días atípicos o ante episodios de deshidratación por enfermedades agudas, pues la falta de líquidos puede afectar la presión.

“Son cosas que podríamos llegar a requerir por el simple hecho de padecer ciertas enfermedades”, insiste el especialista.

Dispositivos básicos recomendados para todo hogar

A criterio del geriatra, además del baumanómetro, otro dispositivo indispensable que no puede faltar en el hogar es el oxímetro de pulso.

El primero permite detectar y vigilar problemas del corazón o los vasos sanguíneos, lo que a su vez ayuda a prevenir infartos o embolias. Existen versiones análogas y digitales y sus costos suelen rondar entre los 300 y los 800 pesos.

El paracetamol es un básico en el botiquín | Especial


El oxímetro por su parte se utiliza para medir de forma rápida el porcentaje de oxígeno que transporta la sangre. Su función es vigilar a pacientes con enfermedades respiratorias crónicas como el EPOC o el asma. También sirve para detectar falta de oxígeno en infecciones agudas.

Alcohol o violeta de genciana: lo que nunca debes usar en heridas

A cualquier edad hay riesgo de heridas, pero, de acuerdo con Eduardo Pacheco, la piel del adulto mayor es significativamente más frágil y delgada así que requiere algunas consideraciones.

La recomendación básica es lavar con agua y jabón neutro en la zona afectada, para posteriormente aplicar antisépticos de pH neutro o soluciones superoxigenadas (Microdacyn) que no lesionen los tejidos ni retrasen la cicatrización.

Es importante dejar fuera el alcohol y el yodo debido a que son altamente irritantes y astringentes. Además, a pesar de ser sumamente popular —seguramente más de una persona vio a su abuelo o tío con una herida teñida de púrpura— la violeta de genciana está contraindicada por diferentes razones incluyendo riesgo de cáncer.

“La violeta es utilizada ampliamente en el medio veterinario. No se debe utilizar por riesgo de toxicidad. Además, el cambio de coloración no permite la monitorización de la herida”, explica el doctor.

El agua oxigenada tampoco es la mejor opción ya que genera radicales libres que alteran el microambiente húmedo necesario para la cicatrización.

Finalmente, los materiales de curación más adecuados son las cintas y telas adhesivas médicas de retiro gentil (Micropore, Transpore) que previenen posibles desgarros en la piel al retirarlas.

Paracetamol y compresas frías: lo que no debe faltar para el manejo del dolor

Si bien los antiinflamatorios no esteroideos como el naproxeno, el ibuprofeno o la aspirina son accesibles y efectivos, el geriatra recomienda evitar su uso rutinario vía oral, especialmente si la persona sufre de problemas de corazón, ya que pueden elevar la presión arterial, lesionar la mucosa gástrica y causar daño renal a largo plazo.

El paracetamol es la mejor opción: está incluido en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud al ser un fármaco seguro y económico para tratar el dolor y la fiebre, independiente de si es para un niño o una adulta de 60 años.

Lo mejor para guardar en el botiquín son sus presentaciones tópicas (como pomadas y ungüentos) enfocados en la desinflamación y el alivio de dolor local. Las compresas frías o geles congelables (aplicados de forma indirecta para proteger la piel frágil) también son una gran herramienta.


Electrolitos: otro básico que no debe faltar conforme envejeces

El dolor de estómago y la diarrea son dos de los malestares más comunes a nivel mundial. Antes de tomar una pastilla o recurrir a remedios caseros hay que asegurarse de que el cuerpo está correctamente hidratado.

“Lo más importante cuando un adulto mayor tiene diarrea es asegurar la hidratación. (...) Hay que asegurarnos de que el adulto mayor se hidrata a la misma velocidad con la que está perdiendo líquidos”

Si bien los electrolitos son un básico en todo botiquín, en las etapas más avanzadas de la vida tienen mayor protagonismo debido a que el cuerpo tiene una menor cantidad de agua corporal total, como explica el Dr. Eduardo.

Hoja de medicamentos actualizada y bitácora de monitoreo

Lo que hay en el botiquín y los remedios caseros no siempre son suficientes para atender una dolencia, así que, en caso de requerir una visita al hospital en calidad de urgencia hay algo básico que todo adulto debería tener: una hoja de medicamentos actualizada.

El Dr. Pacheco recomienda mantener una lista visible con el esquema exacto de fármacos (mañana, tarde y noche) para presentar a paramédicos o personal.

“En una emergencia, querer acordarte de nombres complicados puede evitar que brindes la información completa a los especialistas”

Asimismo, alienta a sus pacientes a crear una bitácora de monitoreo en la que deben registrar regularmente las lecturas de presión arterial y glucosa, pues es información invaluable para los médicos ya que cualquier ajuste o cambio es crucial: “a veces son las pequeñas manifestaciones sutiles de que algo está ocurriendo”.

LHM


  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

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