El ideal de María es que sus dos hijos (un niño y una niña, ambos en la pubertad) tuvieran su primer celular y acceso total a las redes sociales hasta los 16 años. Por años intentó estirar esa liga lo más que pudo, pero llegó al límite cuando su hijo mayor cumplió 13 y, finalmente, cedió a darle su primer celular.
“Fue de los últimos en tener celular y en tener redes sociales. Pero antes de soltárselos, yo me asesoré con la terapeuta, Carla Rivadeneyra, para decirle: ‘No le quiero entrar a este mundo. Pero ahora que sí lo haré, ¿cómo es la manera más segura?’”.
MILENIO conversó con la especialista sobre los puntos básicos que toda mamá y papá debe considerar antes y después de dar un celular a sus hijos.
¿A qué edad es bueno darle celular a un niño/a?
No cabe duda que los teléfonos celulares, así como las redes sociales, han pasado a ser parte de la cotidianeidad de adultos, jóvenes e incluso infantes. Una realidad que ha llevado a varios padres y madres a cuestionarse sobre la edad ideal para permitir a sus hijos e hijas a tener su propio teléfono celular.
Pero la respuesta es tan compleja que ni googlearlo arroja un número claro, más bien, muestra diferentes contestaciones según las circunstancias del infante. Por ello, Rivadeneyra plantea: “Más que tener una respuesta de a los 13, 15 o 16, creo yo que tendríamos que respondernos para qué le quieres dar un celular a tu hijo. (...) para qué lo necesita, para qué se lo doy y si mi hijo está listo”.
Controles parentales, aunque ya sepan usar el celular
Un error de la crianza digital es desatender al niño o a la niña cuando recibe su primer celular, asumiendo que él o ella sabrá perfectamente cómo utilizarlo —incluso más que sus propios padres o madres.
Pero el “haber nacido con el celular bajo el brazo” no convierte a niñas y niños en expertos. Es todo lo contrario. Son mucho más vulnerables a desarrollar impulsividad e incluso nomofobia (adicción al celular), pues, aunque sepan cómo instalar apps, el funcionamiento de Tik Tok o publicar stories en Instagram, no tienen aún la capacidad de ponerse y respetar límites.
“No podemos dejar que la tecnología regule a la propia tecnología, cuando eso nos corresponde a nosotros como adultos”.
En específico, la especialista destacó dos elementos clave que todo papá y mamá debería considerar en estos controles: una conversación parental y un modelo de supervisión.
Conversación parental
Sostener un diálogo con la niña o el niño para externar las necesidades, preocupaciones y sentimientos de ambas partes, por ejemplo: para qué el hijo quiere tener un celular o por qué a mamá o papá les inquietaría darle acceso a redes sociales.
Modelo de supervisión (Contrato)
Además de ser un espacio de diálogo, la conversación parental también puede funcionar como un primer acercamiento a las reglas de uso de celular y redes sociales; a los “no negociables”; a las consecuencias de romper las normas, y a una condición que Rivadeneyra consideró crucial dejarles claro —al menos en infancias y pubertades:
“El celular es propiedad del adulto, no de ellos”.
No es lo mismo el celular a las redes sociales
Desde un sentido meramente neurológico, la “edad adecuada” para tener celular debería ser aquella en la que el lóbulo prefrontal —encargado de tomar decisiones y de la autorregulación —termine de desarrollarse. O sea, alrededor de los 21 o 25 años.
Por supuesto, ese es un escenario irreal. ¿Qué hay de las madres y los padres trabajadores de tiempo completo que necesitan saber si sus hijas o hijos llegaron bien al colegio o si les falta mucho para llegar a casa? ¿O aquellos niños y niñas que cultivan sus amistades por videollamadas?
A ojos de Rivadeneyra, estos dilemas surgen porque se ha asumido que el uso del celular implica (casi por default) tener acceso a las redes sociales; cuando, al tratarse de crianza, “son dos cosas completamente diferentes”.
“Nosotros (como padres y madres) deberíamos entender que un celular sí puede ser una herramienta para comunicarnos; para saber dónde está nuestro hijo; para ayudarle a organizarse, o para un tema de ubicación. (...) El tema de redes sociales es otro aspecto”.
ASG