Guía del ‘aftercare’: por qué acurrucarse después del sexo fortalece la satisfacción y la relación con tu pareja

Una práctica profundamente adoptada en el mundo 'kinky' y del BDSM que no sólo fortalece el vínculo de pareja, también abre la conversación de consentimiento y límites.

Los cuidados post-sexo fortalecen el vínculo con la pareja y la satisfacción sexual | Magnific
Ciudad de México /
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Existen términos en inglés que son complicados de traducir al español sin perder su esencia. Para Úrsula Sahagún, vocera de JoyClub Latam, aftercare es uno de ellos.

Su traducción literal es “cuidados posteriores”, sin embargo, su significado es mucho más complejo y profundo cuando se utiliza en el contexto donde suele emplearse: la sexualidad. Esto por el simple hecho de que este término puede tener tantos significados, según la persona o las parejas.

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¿Qué es el aftercare?

El “afecto post-sexo” o los “cuidados posteriores” —como lo refirió Úrsula en su entrevista con MILENIO —son todas aquellas conductas o expresiones de cariño que se producen después de tener relaciones sexuales. Por ejemplo: preguntar a la pareja cómo se siente, dormir abrazados después de darse un beso en la frente, tomar un baño juntos o llevarle comida a la cama.

De hecho, esta práctica es muy común dentro de los rituales de la comunidad BDSM y del mundo kinky. Esto porque al ser alternativas sexuales basada en el consentimiento —y no sólo en el uso de esposas, látigos, cuerdas y otras expresiones “violentas”, como socialmente se piensa—, el aftercare funciona para “tocar base”.

Incluso, es parte de la planeación del acto. Es decir, así como la pareja decide cuál juguete sexual usar, qué roles adoptarán o cuál será su palabra de seguridad, también debe poner sobre la mesa qué necesitan cada uno después del sexo.

El 'aftercare' debe formar parte de la planeación del acto sexual | Magnific

Sin embargo, esta práctica no sólo trae beneficios a las y los practicantes del BDSM. También a quienes se mueven en el llamado “sexo vainilla”, o sea, las que se mantienen en lo tradicional y convencional.

Aunque esta práctica es personalizada, alguna de las actividades que entran en el aftercare son:

  • Acurrucarse
  • Compartir intimidad
  • Hablar sobre lo que les gustó y no les gustó del sexo.
  • Darse masajes.
  • Bañarse juntos.
  • Caricias sensuales.

¿En qué nos ayuda el aftercare?

Diversas investigaciones han estudiado cómo el aftercare beneficia a la pareja y a la persona desde lo individual.

Uno de ellos, publicado en 2014 en el Archives of Sexual Behaviour, demostró que los cuidados post-sexo están relacionados con una mayor satisfacción sexual y respecto a la dinámica de pareja.

Dicho artículo demuestra que ese periodo inmediatamente posterior al acto sexual es crucial para fortalecer el vínculo con la pareja. Por ello, es una buena alternativa para implementar en aquellas relaciones que buscan mantener una conexión sexual e íntima mucho más sólida.

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Incluso la profesora Jennifer Power, de la Universidad La Trobe, señala que el aftercare también pone sobre la mesa el tema del consentimiento, el cual es profundamente priorizado por la comunidad kinky, ya que se éste se basa en el cuidado y respeto por la otra persona.

Así, al agregar el aftercare a nuestra lista de prioridades implica comprender con qué se siente cómoda la pareja; lo cual, a su vez, obliga a comunicarse con ella y garantizar que se sienta segura durante todo el encuentro sexual.

“Proporciona pautas prácticas para que las personas hablen con sus parejas sexuales sobre sus necesidades y cómo desean sentirse. (...) Fomenta conversaciones más profundas sobre lo que las personas desean y necesitan para tener relaciones sexuales seguras, respetuosas y placenteras”.

ASG

  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.

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