El reciente brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius volvió a poner sobre la mesa un tema que acompaña a la humanidad desde hace miles de años: las zoonosis, enfermedades capaces de transmitirse de animales a humanos.
Aunque el concepto ganó notoriedad mundial tras la pandemia de covid-19, la realidad es que este tipo de infecciones existen prácticamente desde el origen de la civilización.
Según explicó la viróloga española Margarita del Val a EFE, las zoonosis comenzaron a expandirse desde el Neolítico, cuando la agricultura atrajo roedores y la ganadería aumentó el contacto cercano entre personas y animales.
Con el paso de los siglos, algunas de estas enfermedades terminaron marcando capítulos oscuros de la historia humana. Uno de los casos más devastadores fue la peste negra que arrasó Europa en el siglo XIV, mientras que otras, como la viruela, llevan miles de años acompañando a la especie humana.
En tiempos más recientes aparecieron nuevos ejemplos como el coronavirus SARS-CoV-2, el MERS, la gripe aviar, el virus Nipah o el virus del Nilo Occidental. Algunas de estas enfermedades son vigiladas constantemente por especialistas debido a su capacidad de causar brotes con alta mortalidad.
El hantavirus, que hoy vuelve a llamar la atención internacional, fue identificado por primera vez en Estados Unidos durante la década de 1990, aunque la variante detectada entonces era distinta y no se transmitía entre personas.
¿Por qué un virus logra pasar de animales a humanos?
Para la especialista, el salto de un virus desde animales hacia humanos depende de una combinación poco común de factores, casi como una lotería biológica.
El primer evento de azar ocurre cuando el virus desarrolla una mutación que le permite multiplicarse dentro del cuerpo humano.
El segundo sucede cuando encuentra una población con suficiente densidad para transmitirse de persona a persona.
De acuerdo con Del Val, muchos virus pueden pasar años circulando entre animales sin lograr ese salto efectivo. En ocasiones, simplemente nunca encuentran las condiciones necesarias para propagarse entre humanos.
La científica explicó que esta es también una de las razones detrás de medidas como las cuarentenas: reducir el contacto humano para cortar la cadena de transmisión.
“Si no se lo puedes pasar a nadie, se acabó la cadena de transmisión”, resumió.
Pero las zoonosis no solo viajan de animales a humanos. También existen contagios en sentido contrario. Durante la pandemia de covid-19, por ejemplo, el coronavirus fue transmitido por personas a distintas especies animales, incluidos visones criados en granjas.
“No somos una isla”, advirtió la investigadora al explicar que existe un intercambio constante entre humanos, animales y medioambiente.
Además, el cambio climático también puede influir en el aumento de algunas zoonosis, especialmente las transmitidas por mosquitos y garrapatas. El mosquito tigre, por ejemplo, ya se estableció en varias zonas del Mediterráneo debido al aumento de las temperaturas.
Ante este escenario, Margarita del Val defendió el concepto de “Una sola salud”, una visión que entiende la salud humana, animal y ambiental como parte del mismo sistema.
“No podemos esperar a que haya personas en terapia intensiva para reaccionar; tenemos que saber previamente qué está circulando en animales domésticos y silvestres”, concluyó.
Con información de EFE / JCM