¿Cómo se descubrió el gusano barrenador? Historia de la enfermedad que alerta a varios estados en México

Desde 2025, 18 estados del país han registrado al menos un caso de miasis por gusano barrenador en humanos.

El gusano barrenador fue descrito por primera vez por un médico frances | Foto: COPEG/Sader
Ciudad de México /

El 25 de mayo de 2026, la Secretaría de Salud confirmó el primer caso de miasis provocada por gusano barrenador en una persona en la Ciudad de México, lo que elevó a 18 la cifra de estados con presencia de esta plaga desde 2025.

La larva Cochliomyia hominivorax —nombre científico del gusano barrenador— se caracteriza por ser blanquecina, tener forma cilíndrica y estar rodeada por anillos con espinas protuberantes. Además, se alimenta del tejido vivo de mamíferos, por lo que durante décadas ha sido una de las principales preocupaciones para el sector ganadero por la mortalidad de sus ejemplares y el costo que representa la vigilancia y el tratamiento de las heridas infestadas por el parásito.

Entre 1960 y 1991, los gobiernos de México y Estados Unidos invirtieron un total de 750 millones de dólares en un programa para erradicar el gusano barrenador del ganado (GBG), según un reporte elaborado por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).

Pero, ¿quién descubrió esta larva? En MILENIO te contamos cómo fue que se detectó la miasis por gusano barrenador hace casi 200 años.

¿Cuáles fueron los primeros casos que se descubrieron de gusano barrenador?

En la década de 1850, el territorio de Guayana Francesa fue habilitado como una colonia penal para albergar prisioneros expulsados por el Segundo Imperio, bajo el mando de Napoleón III. Específicamente, los supuestos criminales eran enviados a una porción de tierra conocida como Isla del Diablo, la más pequeña de las tres llamadas Islas de la Salvación que se ubican cerca de la costa guayanesa.

Ahí, el médico naval y entomólogo francés, Charles Coquerel se percató de que cinco prisioneros tenían los conductos nasales infestados por larvas, por lo que decidió estudiarlas y escribir un artículo al respecto.

Según investigaciones retomadas por Senasica, Coquerel nombró a la mosca causante de la enfermedad como Cochliomyia hominivorax. El primer término hace alusión al género que agrupa a las moscas azules, mientras que hominivorax se traduce como "devoradora de hombres".

Mosca de la que surge el gusano barrenador, el cual es la larva que se incuba en heridas. | UNAM

La principal diferencia entre las larvas de esta mosca y las de otra descubierta en 1794 —conocida como Cochliomyia macellaria— es que las primeras necesitan tejidos vivos para desarrollarse, mientras que las segundas pueden vivir en cadáveres y tejidos necrosados.

En octubre de 2020, el veterinario Moisés Vargas Terán elaboró un informe como parte de un proyecto internacional para controlar el gusano barrenador, en el que advirtió que esta larva suele insertarse en humanos a través de heridas provocadas por:

  • Piojos
  • Diabetes
  • Carcinomas
  • Hemorroides
  • Otitis
  • Úlceras
  • Rinitis
  • Gingivitis

De acuerdo con la Secretaría de Salud, las heridas infestadas suelen ser grandes y supurantes, con un escurrimiento de fluidos como suero y sangre y un olor característico a carne putrefacta. Al ser atraída por las heridas de animales de sangre caliente, las larvas de esta mosca pueden desarrollarse en especies de ganado, animales de compañía y en seres humanos.

¿Cómo prevenir la miasis por gusano barrenador?

Las autoridades sanitarias advierten que la mosca suele poner sus huevecillos en heridas o cavidades de los animales. Entre 12 y 24 horas después de haber sido depositados, los huevos se convierten en larvas, las cuales se alimentan del tejido vivo.

El principal riesgo de esta infestación es que las larvas pueden desarrollarse hasta llegar a los órganos vitales.

Las principales recomendaciones de la Secretaría de Salud para prevenir la miasis por GBG son:

  • Mantener limpias las heridas.
  • Revisar diariamente a los animales con los que se convive, así como a personas en situación de vulnerabilidad.
  • Reportar cualquier sospecha a las autoridades de salud o sanidad animal.
  • En caso de tenerlo, mantener el patio limpio y libre de desechos orgánicos.

BM.

  • Baruc Mayen
  • Editor digital en la Unidad de Crecimiento de Milenio. Especialista en investigaciones a profundidad sobre derechos humanos, violencia y seguridad. Comunicólogo egresado de la FCPyS de la UNAM y apasionado de la fotografía.

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite