Cuando alguien le pide a Chris Ferreira una fórmula para bajar de peso o una lista de pasos para transformar su alimentación, rara vez responde como esperan. Antes suele plantearse una pregunta sobre la culpabilidad de comer.
Esa idea se convirtió en el eje de su trabajo y en la razón por la que millones de personas lo siguen en distintas plataformas. En un espacio digital dominado por promesas rápidas, transformaciones espectaculares y discursos rígidos sobre el cuerpo, Ferreira eligió otro camino: hablar de nutrición sin culpa.
El nutricionista, actor y creador de contenido paraguayo encontró en esa diferencia la base de una comunidad que hoy se extiende por toda Latinoamérica y que comienza a consolidarse también en España.
Entre la nutrición y la actuación
Aunque actualmente es conocido por sus contenidos sobre alimentación y bienestar, Ferreira no imaginó que la nutrición terminaría ocupando el centro de su carrera. Estudió esa disciplina en Paraguay, pero decidió mudarse a Nueva York para perseguir otro sueño: la actuación.
En la ciudad estadounidense audicionó para distintas escuelas y obtuvo una beca en HB Studio. Su intención era desarrollar una carrera artística, pero la llegada de la pandemia alteró los planes de millones de personas, incluidos los suyos.
Fue entonces cuando retomó la nutrición de manera profesional. Formó un equipo de trabajo y comenzó a atender pacientes de distintos países latinos de manera virtual. Lo que inicialmente parecía una pausa en su camino como actor terminó convirtiéndose en una oportunidad para unir dos facetas que hasta entonces parecían incompatibles.
La crisis que redefinió el camino
La pandemia también marcó uno de los momentos más difíciles de su vida personal. Lejos de Paraguay y de su familia, Ferreira siguió con preocupación las noticias sobre la emergencia sanitaria. La incertidumbre, la distancia y el temor por sus seres queridos derivaron en un severo trastorno de ansiedad y depresión.
Hablar de esa experiencia no forma parte de una estrategia de posicionamiento ni de una credencial profesional. Para él, simplemente es una parte de su historia. Un episodio que terminó influyendo en la forma en que entiende la salud, el bienestar y la relación de las personas con sus propios hábitos.
Una comunidad construida sin culpa
La filosofía de Ferreira se aleja de las promesas que suelen dominar el universo del bienestar en internet. En sus contenidos no hay transformaciones milagrosas, métodos infalibles ni garantías de pérdida de peso.
En cambio, insiste en una pregunta que repite constantemente: qué sucede cuando alguien deja de vivir la alimentación desde la culpa. Su objetivo no es lograr cambios drásticos en pocas semanas, sino promover una relación más amable con la comida. Por eso suele pensar en un público muy concreto al crear contenido: personas que quieren aprender a comer de manera diferente sin sentirse juzgadas ni fracasar en el intento.
Más que perseguir resultados inmediatos, busca que las personas incorporen hábitos sostenibles y desarrollen una visión menos exigente sobre sí mismas.
España como siguiente escenario
La expansión de su proyecto hacia España tampoco respondió a una estrategia corporativa cuidadosamente diseñada. Según explica, fue un proceso natural impulsado por una audiencia que ya trascendía fronteras. Su forma de hablar, con un español neutro y cercano, comenzó a conectar no solo con usuarios latinoamericanos, sino también con personas en ciudades como Madrid.
Después de consolidar una comunidad en Latinoamérica, España apareció como el paso lógico para continuar creciendo. Actualmente trabaja en fortalecer su presencia dentro del mercado español, convencido de que el cansancio frente a los discursos nutricionales rígidos no es exclusivo de una región, sino una inquietud compartida por públicos muy distintos.
El personaje detrás de la pantalla
Ferreira reconoce que buena parte de lo que muestra en redes sociales está influido por su formación actoral. No se trata de fingir una personalidad, sino de utilizar herramientas narrativas para comunicar mejor sus ideas. La actuación y la nutrición, dos caminos que parecían avanzar en direcciones opuestas, terminaron encontrándose en el mismo proyecto.
Quizá esa combinación explica parte de su éxito. Mientras muchos especialistas buscan convencer a través de datos o resultados, Ferreira apuesta por algo más sencillo: conectar con las personas. Porque al final, más allá de las consultas, los videos o los millones de seguidores, su objetivo sigue siendo el mismo: que la gente se quede.
M.R.