El aumento de casos de salmonella en México causa preocupación entre la ciudadanía; lo cierto es que puedes contagiarte incluso por medio de una cucaracha.
La presencia de cucarachas en la cocina o la alacena suele causar un rechazo inmediato, pero la verdadera razón para mantenerlas bien lejos de los alimentos va mucho más allá de una simple cuestión de ruido visual.
¿Cómo me puede contagiar una cucaracha de salmonella?
Estos insectos son una de las vías más eficientes que existen para mover bacterias peligrosas de un lado a otro sin que nos demos cuenta.
Entre todos los gérmenes que pasean sobre sus patas, la salmonella es la gran protagonista y la responsable de provocar infecciones gastrointestinales bastante pesadas.
La forma en que este bicho logra contaminar lo que comemos es un proceso complejo desde el punto de vista biológico, aunque bastante desagradable cuando lo descubres en detalle. Para entender a fondo cómo funciona esta cadena de contagio, la ciencia ha investigado durante años el comportamiento de estas plagas urbanas.
Los estudios revelan que la cucaracha no es un simple transporte pasivo que mueve basura, sino un vector capaz de albergar y multiplicar las bacterias en su propio cuerpo para luego repartirlas por toda la casa.
Cucarachas en el drenaje y la cocina
- El primer punto clave de esta historia comienza en los lugares que estos insectos eligen para vivir y alimentarse: las cucarachas se mueven como pez en el agua dentro de drenajes, alcantarillas, tuberías y botes de basura donde la salmonella habita de forma natural entre la materia orgánica en descomposición y los desechos.
- Al caminar sobre esos sitios tan sucios los microorganismos se pegan inmediatamente a la superficie del insecto, las patas y las espinas de sus extremidades tienen una textura ideal para que las bacterias se enganchen con facilidad, funcionando como una especie de esponja que atrapa gérmenes mientras el animal avanza.
- Una vez que la cucaracha sale de los drenajes y camina sobre la barra de la cocina, las tablas de picar o las frutas, ocurre el contagio por contacto directo.
- Con el puro roce de sus patas, la salmonella se desprende de su cuerpo y queda depositada directamente sobre las superficies que usamos para preparar la comida.
Salmonella en el cuerpo de las cucarachas
- Pero la cosa no acaba en el exterior de su cuerpo, ya que el verdadero peligro está en lo que pasa dentro del insecto; una investigación de la Universidad de Dakota del Sur, publicada en Research in Microbiology por el Dr. José E. Pietri, demostró que la salmonella no solo viaja pegada por fuera, sino que se replica activamente dentro del tracto digestivo de la cucaracha alemana y forma capas protectoras conocidas como biofilms.
- Debido a esta capacidad de guardar la bacteria en su aparato digestivo, los desechos del insecto se convierten en un foco rojo. Las cucarachas expulsan heces y regurgitan jugos digestivos mientras se alimentan sobre la comida destapada, logrando que la salmonella sobreviva y se mantenga activa en sus excrementos durante días o incluso semanas.
- Para dimensionar qué tan común es este problema en las ciudades, un metaanálisis publicado en el International Journal of Environmental Health Research analizó más de 8 mil muestras de cucarachas y encontró que la prevalencia promedio de contaminación por salmonella en cucarachas urbanas alcanza 15.2 por ciento, confirmando que su intestino alberga niveles de bacterias incluso más altos que su piel.
Contagio por contacto indirecto
- Por todo esto, la forma en que las personas terminan enfermas es mediante una ingestión indirecta casi imperceptible, basta con comer un alimento que quedó expuesto durante la noche o usar un cubierto que estuvo en contacto con las patas o las heces de estos insectos para que la bacteria entre al cuerpo y desencadene la infección.
KVS