• La salud mental se abandona tras los sismos y eso puede costar vidas: tres expertos comparten recomendaciones y señales de alerta

Especialistas de la UNAM, CENSIA e IPN explican cómo los terremotos afectan en la salud mental, opciones para diseñar un plan familiar y qué hacer durante una crisis.

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

El 19 de septiembre de 2017 los 38 edificios colapsados no fueron los únicos que cedieron sobre sus propios cimientos. Apenas cuatro días después del desastre, cuando la alerta sísmica anunciaba la siguiente réplica del terremoto de magnitud 7.1, un hombre de 33 años de edad se lanzó desde un segundo piso.

Aquel terremoto —de magnitud 6.1— dejó un saldo de al menos tres personas fallecidas a causa de infartos y crisis nerviosas inducidas por el pánico. Con los años, la historia no ha dejado de repetirse, junto con los accidentes indirectos de personas que resbalan por las escaleras en un intento desesperado por ponerse a salvo.

Te recomendamos
Un geólogo desmonta el mito del Cinturón de Fuego: “Lo que pasa en Japón se queda en esa zona. Si estoy en México o Colombia ya no tiene nada que ver”

En un país donde lo único seguro es el siguiente sismo, la recomendación “no corro, no grito y no empujo” es útil, pero se queda corta para quienes han perdido todo ante un movimiento telúrico. Un grupo encabezado por un geólogo y dos especialistas en psicología comparten con MILENIO cómo la falta de preparación para estos eventos desmorona tanto edificios como la salud mental.

“Hay una cuestión de trabajo post-evento que no se hace y que se tiene que trabajar principalmente por parte de Protección Civil porque la persona que se bloquea durante un evento sísmico es quien puede causar más accidentes directamente”, comparte el geólogo del Instituto Politécnico Nacional, Alejandro S. Méndez.

“La gente se sigue paralizando en cada simulacro”

Desde la ingeniería y la física se siguen tratando de responder las grandes preguntas sobre estos fenómenos, pero ¿qué pasa fuera de las profundidades de la Tierra, en las mentes que son sacudidas por ella?

Desde hace 15 años el Dr. Octavio Salvador Jiménez, maestro y doctor en Psicología Social y Ambiental por la UNAM, desarrolló una línea de investigación sobre comportamiento humano y recursos socioambientales.

Gracias a sus investigaciones confirmó que a pesar de los protocolos, avances e información disponible no estamos suficientemente preparados para responder de forma efectiva ante los grandes sismos.

“Aunque existen simulacros y programas de prevención, el factor psicológico y humano suele quedar a la deriva ante un evento incierto y no predecible”, comparte durante la entrevista.

Hace apenas unos años, platicando con la maestra María Cristina Maya Vázquez, psicóloga del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CENSIA) y el geólogo Alejandro notaron que la gente se sigue paralizando en cada simulacro y en cada evento real.

“Aunque el simulacro salga a la perfección, sabemos que en un terremoto de gran magnitud habrá personas sin saber cómo reaccionar”, agrega. Los tres sostienen que, detrás de esta parálisis hay quienes han perdido a un ser querido, un hogar o todo durante un movimiento telúrico.

La salud mental se abandona tras un sismo

De acuerdo con estudios amplios como el liderado por investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Alberta, Canadá, por lo general las personas que enfrentan adversidades significativas relacionadas con desastres se recuperan y pueden retomar su funcionamiento normal.

“Sin embargo, para algunos, un desastre puede producir angustia psicológica a corto o largo plazo, lo que puede provocar o agravar enfermedades mentales, como la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático (TEPT)”, señala la investigación.

En México no existe registro que permita dimensionar dichos efectos.


Por ello, con el objetivo de identificar los factores psicológicos, sociales, emocionales y culturales involucrados en la respuesta ante situaciones críticas y generar una radiografía real del fenómeno (al menos en la Ciudad de México), el grupo diseñó una encuesta focalizada en la alcaldía Álvaro Obregón, una zona de la capital que se ha visto profundamente afectada por los microsismos asociados a la falla de Plateros-Mixcoac.

Aunque no se trata de un problema generalizado, las sacudidas frecuentes sumadas a la incertidumbre y el riesgo de perder la casa o la vida han socavado el bienestar mental de quienes conviven con la falla tectónica: durante las entrevistas un hombre compartió que dormía con la puerta abierta por miedo a no poder salir durante un microsismo.

“No hay protocolos que alcancen a cubrir este tipo de respuestas emocionales”, dice la maestra Cristina, quien insiste que en general, la salud mental es un área abandonada en México.

Para enmarcar la situación basta señalar los datos del Observatorio de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS): hay aproximadamente 44 psicólogos y entre 1.1 y 3.7 psiquiatras por cada 100,000 habitantes en total, aunque la disponibilidad se reduce drásticamente dependiendo del sector y la edad (existe menos de un psiquiatra infantil por cada 10 mil habitantes).

“Imagínate, un niño que pudiera tener una reacción de estrés post-traumático [ante un sismo] está totalmente desprotegido y no va a poder ser diagnosticado porque hay un déficit enorme. Acceder a él que nos puede tomar años”

¿Cómo cuidar de la salud mental en un país que tiembla?

En el territorio tiembla desde mucho antes de que se convirtiera en México y seguirá haciéndolo aun si un día deja de existir el país que conocemos: está ubicado en un área de alta actividad que contabiliza un promedio de 90 sismos por día, según el Servicio Sismológico Nacional.

Derrumbes en México del terremoto del pasado 19 de septiembre | Especial


A pesar de ello, una de las primeras observaciones que han tenido los investigadores es que la gente no percibe el riesgo sísmico de la ciudad.

“Psicológicamente, si algo no se percibe como una amenaza latente o no se ha experimentado de forma devastadora, el sistema de alerta no se activa y la prevención pasa a segundo término”, explica el Dr. Octavio.

La falta de prevención se compagina con lo que en la psicología se conoce como control percibido, es decir, la capacidad que siente una persona para gestionar las acciones de su vida cotidiana.

Sin un plan de acción claro es más fácil perder el control, lo que lleva a conductas erráticas: correr, empujar, gritar, llorar o paralizarse. “Cuando el control se pierde por completo, la persona se vuelve incapaz de procesar las indicaciones de los brigadistas. Para devolver el control a la población se requiere capacitación constante”, agrega el doctor.

Por ello, es crucial fortalecer la cultura de protección a nivel individual y familiar ya que es lo que menos se prepara, a pesar de que la evacuación implica considerar a mascotas, niños, adolescentes, personas con discapacidad y adultos mayores.

¿Cómo preparar un plan familiar?

Reducir la incertidumbre es un gran paso. Para gestionar el riesgo es necesario saber:

  • En qué tipo de suelo se vive y cuáles son las características sísmicas de la zona.
  • Cuáles son los efectos reales que un sismo puede causar en la edificación.
  • Cómo actuar correctamente (repliegue vs. evacuación) según su ubicación geográfica y estructural.

Una herramienta fundamental para ello es el Atlas de Riesgos de la Ciudad de México que permite identificar, entre muchas otras cosas, los riesgos geológicos de una vivienda o centro de trabajo.

El terremoto de 1985 marcó a la ciudad y dejó una huella profunda en la memoria de quienes fueron testigos del desastre natural | John Downing/Getty Images.

Respecto a los adultos mayores y personas con alguna limitación física, los protocolos de Protección Civil establecen que si la evacuación no es viable en los primeros segundos, deben realizar repliegue en las zonas de menor riesgo dentro del inmueble y para ello hay que:

  • Identificar el punto seguro en el hogar
  • Preparar una mochila de emergencia adaptada (debe incluir una reserva de los medicamentos de prescripción diaria y agua suficiente)

En el Plan de Protección Civil es imprescindible asignar roles claros para asistir a los adultos mayores, revisar instalaciones de gas/electricidad e identificar las zonas menos vulnerables.

“Gran parte del estrés que sufre la población durante un sismo no deriva únicamente del temor al colapso, sino de la incertidumbre sobre el estado de sus seres queridos con movilidad reducida o vulnerabilidad de salud”, ataja el psiquiatra.

Primeros auxilios psicológicos: qué hacer en caso de sentir ansiedad

La maestra Cristina señala que existen técnicas puntuales de primeros auxilios psicológicos y estrategias de autorregulación útiles durante una crisis ante un sismo; no requieren entrenamiento clínico especializado y ayudan a reorientar la atención al presente, como:

Técnica 5-4-3-2-1 (Mindfulness en crisis): Una vez que la persona se encuentra en una zona resguardada o refugio, se le pide que identifique y verbalice paulatinamente:

  • 5 cosas que pueda ver.
  • 4 cosas que pueda tocar.
  • 3 sonidos que pueda escuchar.
  • 2 aromas que pueda oler.
  • 1 sabor que pueda probar.

Respiración diafragmática: Inhalaciones profundas y exhalaciones lentas. Ayudan a regular el sistema nervioso, disminuyen la respuesta fisiológica de la ansiedad y reequilibran a la persona.

“Durante el sismo o la evacuación, el estado de shock o la sobrecarga emocional impiden que la persona procese instrucciones complejas. La respiración diafragmática guiada ayuda a romper el estado de parálisis, permitiendo que el individuo recobre la conciencia del lugar y de sí mismo”, agrega el Dr. Octavio.

Señales de que necesitas apoyo

Dado que el temor tras un sismo es una respuesta común, puede ser complejo identificar en qué momento se requiere de ayuda profesional para abordar los efectos de un terremoto.

Por ello, los profesionales de la salud comparten que la pauta depende del nivel de interferencia en la vida cotidiana. Se debe buscar apoyo profesional cuando la respuesta emocional:

  1. Incapacita o paraliza: Genera un temor persistente que impide salir a la calle o realizar las actividades habituales.
  2. Afecta el rendimiento: Mantiene un estado de hipervigilancia que imposibilita la concentración en el trabajo o la escuela.
  3. Altera las relaciones interpersonales: El grado de estrés e irritabilidad empieza a generar conflictos severos en el núcleo familiar o social.

Los especialistas en salud mental sostienen que temerle a los terremotos es una parte fundamental para la prevención. Desde la perspectiva del geólogo, más que miedo deberían generar respeto.

“Al mar no se le teme, se le respeta y a esos fenómenos también. Para eso ayuda entenderlo, le dejas de tener miedo".

LHM

  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite