Sea una oficina, una escuela o un restaurante, el trabajo es el lugar en el que una persona suele transcurrir la mayor parte de su día e incluso de su vida. Por ello, es importante encontrar la felicidad en este espacio; y no, el estrés o los conflictos no son impedimentos para encontrar bienestar, paz y disfrute en la jornada laboral.
Y según arrojó un estudio de la New Economics Foundation, la felicidad en el entorno laboral —y, con ello, la reducción del estrés y mejora del bienestar —puede alcanzarse a través de siete estrategias básicas
1. Mantenerse activo
Los beneficios de la actividad física para la salud física, emocional y psicológica están completamente documentados. Tan sólo un metaanálisis del 2026 demostró que aquellas personas que subían y bajaban constantemente las escaleras tuvieron un 39% menos riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y un 24% menos de riesgo de morir por cualquier causa.
Es decir, no es necesario acudir a un gimnasio después del trabajo para estar físicamente activos o activas. Sino que puede venir de acciones tan simples como bajarse una estación del metro o parada del autobús antes y caminar desde ahí hasta la oficina; hacer pequeñas pausas de estiramientos durante la hora del almuerzo o evitar utilizar el elevador.
2. Conectar con las personas
El trabajo puede ser uno de los principales círculos de convivencia e identidad; y éstos, a su vez, ser una fuente importante de felicidad y de apoyo para enfrentar (o minimizar) los problemas laborales —pues podemos obtener otro punto de vista de la situación o algún tipo de consuelo.
Por ello, vale la pena detenerse a conocer a las y los colegas de la oficina, e incluso a ayudarlos cuando lo necesiten. Esto último fortalece nuestra autoestima y nos da un sentido de propósito.
3. Aprender nuevas habilidades
Ya sea inscribirse en un curso o adquirir nuevas habilidades, mantenerse cognitivamente activo es fundamental para el bienestar psicológico y mental. Más aún si este deseo de aprender se extiende a otros ámbitos de la vida.
Es decir, que ese interés no sea únicamente para mejorar como trabajador o trabajadora, sino como persona. De ahí la recomendación de desprenderse de la cultura del workaholic (o sea, una adicción o dependencia al trabajo) para dedicar tiempo a hobbies divertidos como jardinería, baile o pintura, así como a hacer ejercicio y socializar.
4. Estar presente
La cultura de la hiperactividad y la urgencia de inmediatez nos obliga a pensar constantemente en el futuro: cuál reporte tocará entregar la próxima semana, las juntas que podrían salir de ésto o la estrategia del siguiente mes. De ahí que resulta importante detenerse a pensar y enfocarnos en el presente; a ser más conscientes del “aquí y ahora”.
Pese a ser una misión difícil de lograr en nuestros días, el mindfulness puede brindar estrategias sencillas para aplicar en el día a día. Por ejemplo, observar los pequeños detalles de nuestro entorno, tanto de la oficina como de la calle: ¿Hay algo de diferente en el escritorio de la o el compañero? ¿La jefa aún utiliza la misma taza de café? ¿Cambiaron la decoración del edificio? ¿Se pudo ver el sol al amanecer? ¿Escuchaste cantar a los pájaros el día de hoy?
- Asignar espacios para acostumbrarnos a estar en silencio y en calma
- Identificar y ser consciente de nuestra respiración
- Poner atención a los objetos que nos rodean
5. Reconocer los aspectos positivos
Por naturaleza, solemos recordar o enfocarnos en los aspectos negativos o desfavorables que atravesamos. Por ello, el mindfulness (o el ejercicio de estar conscientes de nuestro entorno y presentes en nuestro día a día) ayuda a reconocer los aspectos positivos de la vida, así como aquellos que sí podemos controlar.
6. Evitar hábitos poco saludables
En medida de lo posible, evitar el consumo excesivo de tabaco, alcohol e incluso café como medida para afrontar el estrés laboral
7. Trabajar de forma más inteligente, no más tiempo
Quizás la bandeja de entrada estará siempre llena o los compromisos surgirán con cada hora que pase. Por eso, nuestros esfuerzos no deben ir a evitar que surjan más pendientes, sino a priorizar estas tareas durante el horario laboral; concentrarse primero en lo importante.
Cuanto más control se tenga sobre la vida laboral, más equilibrio tendremos en nuestra vida.
ASG