‘Los médicos no conectaban mis síntomas’: Por qué el cambio de SOP a SOMP resulta alentador para millones de mujeres

El síndrome de ovario poliquístico será renombrado como síndrome metabólico ovárico poliendocrino (SOMP) tras un consenso internacional.

La afección ganó su nombre debido a una casualidad, pero no todas las mujeres presentan quistes | Margarita Salmoran
Ciudad de México /

Luego de un proceso de más de 10 años, impulsado por más de 22 mil personas de todo el mundo, entre ellas especialistas y pacientes, el Síndrome del Ovario Poliquístico fue renombrado como Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (PMOS).

El consenso, plasmado en The Lancet, va más allá de las letras con las que ahora será reconocida la afección. Es, en esencia, una forma de resarcir la idea errónea de que el síndrome es únicamente un problema de ovarios.

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Para las más de 170 millones de mujeres que lo padecen en el mundo, como Carmen Alfaro —que pasó casi la mitad de sus 39 años buscando la forma de controlar su resistencia a la insulina, el acné y semanas consecutivas de sangrado—, representa un paso esperanzador para mejorar su calidad de vida.

“Mi primera impresión fue que es un gran avance para la medicina. Es alentador. Considero que el nuevo nombre refleja mucho más los padecimientos. Hay muchas cosas que tengo, por ejemplo, la resistencia a la insulina, que los médicos a los que consulté no relacionaban”, comparte a MILENIO.

Por qué el cambio de nombre a PMOS es tan importante

Como mucha de la historia de la medicina, el nombre SOP surgió por mera casualidad. La primera vez que se estudió, los médicos que observaron los ovarios —primero a través de un microscopio y luego mediante una ecografía— notaron pequeños sacos llenos de líquido y asumieron que se trataba de quistes. Estaban equivocados.

El SOP está relacionado con la resistencia a la insulina y problemas cardiacos | iStock


En realidad se trataba de folículos en los ovarios que detuvieron su desarrollo, como explica la doctora María Lourdes Flores Islas, especialista en Ginecología y Obstetricia con subespecialidad en Biología de la Reproducción.

Sin embargo, el enfoque centrado en los ovarios persistió varias décadas, a pesar de que no todas las mujeres que eran diagnosticadas con SOP presentaban esta característica. A la larga el nombre afectó la forma en que se diagnosticaba y atendía la afectación.

El 70 por ciento de mujeres viven sin diagnóstico oportuno, si bien Carmen no forma parte de esta tendencia, pasó años tomando anticonceptivos sin notar mejoras significativas. Recuerda que podía pasar hasta 20 días menstruando y luego tres meses sin señal de su periodo aún cumpliendo con las indicaciones de su doctor.

“Obtuve un diagnóstico a los 15 años, pero mi tratamiento no funcionaba. Creo que hay una brecha importante en el impacto de la calidad de vida”, dice Alfaro.

Por años pensó que su cuerpo terminaría adaptándose al fármaco prescrito por su ginecólogo, pero sus veintes se fueron tratando de controlar la severidad de sus síntomas, mientras lidiaba con un cansancio crónico e irritación constante.


¿Cuáles son los síntomas del PMOS?

La peor de las consecuencias del PMOS no son los brotes de acné, las incontables sesiones de depilación láser o las manchas oscuras en el cuello y las axilas, sino el padecer enfermedades metabólicas a lo largo de la vida.

El síndrome es un problema crónico degenerativo incurable que aumenta el riesgo de enfermedades crónicas e infertilidad. De hecho, de acuerdo con diversos estudios, quienes lo padecen tienen un riesgo entre 5 y 10 veces mayor de desarrollar diabetes tipo 2 o sufrir un infarto.

Los doctores a los que consultó Carmen prescribieron cambios en su dieta para perder peso sin contemplar que su cuerpo es resistente a la insulina debido al PMOS, lo que bloquea la quema de grasa y promueve el almacenamiento.

El síndrome aumenta el riesgo de infartos y enfermedades crónicas | Freepik

De acuerdo con el consenso reciente, el nombre SOP “oculta las características endocrinas y metabólicas multisistémicas de la enfermedad, refuerza el estigma, retrasa el diagnóstico y dificulta la atención clínica eficaz, así como la investigación”.

En el caso de Alfaro, no fue sino hasta una década después de su diagnóstico que una ginecóloga le advirtió sobre los riesgos asociados al corazón.

“Creo que hay una brecha importante en el impacto de la calidad de vida. Aunque ya estoy en tratamiento hay muchas cosas que son muy difíciles de atender y no hay una cura”

Desde sus 15 años ha recibido atención médica fragmentada entre ginecólogos, endocrinólogos y dermatólogos lo que repercute tanto en el seguimiento de la afección como en su bolsillo.

"Las consultas para las personas que no tenemos un seguro son caras. Consultas de 1000, 1500 pesos y tienes que ir periódicamente. Yo al principio iba muy seguido"

El esquema de salud en el país no suele atender el Somp de forma integral, mismo en el que debería contemplarse la participación de profesionales de la salud mental: las mujeres que viven con el síndrome tienen de tres a ocho veces más probabilidades de desarrollar depresión y ansiedad en comparación con el resto de la población.

De acuerdo con los objetivos del consenso reciente, cambiar el nombre ayudará a que los médicos entiendan mejor la enfermedad, se investigue más sobre ella en todo el mundo y se creen mejores tratamientos.

No pasará de la noche a la mañana. El proceso tardará 3 años y se usará un plan estructurado para homologar y adaptar el cambio que busca repercutir en la vida de las más de 170 millones de mujeres que viven con Somp.

"Todavía falta mucho por investigar, pero espero que se desarrollen fármacos que den una respuesta más completa, porque yo tengo que tomar cinco pastillas al día. Si nada más pudiera tomar una, sería increíble", dice Carmen.


LHM

  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

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