Operar el corazón sin detenerlo ni romper el pecho: la cirugía que desafía a la medicina tradicional pero casi nadie practica en México

Las limitaciones o complicaciones en la cirugía de corazón abierto tradicional llevaron al Dr. McGinn a crear una de las técnicas más ambiciosas de su campo. Ahora él y su hijo buscan extenderla por el mundo.

Técnica McGinn: Cirugía de corazón sin abrir el pecho ni pararlo | Especial
Ciudad de México /
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Hay un capítulo de Grey's Anatomy, la famosa serie de doctores, en el que uno de los cirujanos cardiacos se enfrenta a un caso particularmente complejo. Al final concluye que la mejor manera de proceder es mediante la técnica McGinn.

La historia es ficción, pero el método no. De hecho es considerado uno de los más revolucionarios dentro de un ámbito particularmente conservador. Se trata de una cirugía cardiaca mínimamente invasiva que evita, como tradicionalmente se hace, abrir el esternón para alcanzar la zona más próxima al miocardio.

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¿Qué es la técnica McGinn? Su creador lo explica

La creación de la técnica surgió de la frustración del Dr. Joseph Thomas McGuinn: veía a muchos pacientes a quienes no podía ayudar porque abrir el pecho y romper el hueso era un procedimiento demasiado agresivo para su estado de salud.

“En los años 90, otras especialidades estaban migrando hacia procedimientos mínimamente invasivos. La extracción de vesícula biliar es un gran ejemplo: pasaron de hacer una incisión enorme con cuatro días de hospitalización, a hacer tres pequeños orificios con alta el mismo día”, dice el especialista durante una entrevista con MILENIO.

Así surgió la cirugía de bypass coronario mínimamente invasiva.

El bypass coronario convencional se utiliza para restablecer el flujo sanguíneo hacia el músculo cardíaco cuando las arterias se han estrechado o bloqueado. El procedimiento requiere abrir totalmente el pecho (esternotomía) y conectar al paciente a una bomba de circulación extracorpórea (ECMO) para que haga la función del corazón y el pulmón.

Además, se le debe dar un shock eléctrico al corazón para que vuelva a latir al terminar. En palabras del especialista, su técnica evita las incisiones grandes, accediendo al área del corazón a través de las costillas: lo que permite pasar de un corte de entre 15 y 20 centímetros a uno de apenas 5 u 8 centímetros.

“La técnica que yo utilizo entra en medio de dos costillas: no rompemos ningún hueso ni cortamos músculos mayores, por lo que todo queda intacto al final”, comparte McGinn.

La invención requirió de imaginación y la participación de ingenieros y un asistente que apoyaron en el diseño de instrumentos y dispositivos específicos utilizados en el quirófano.

“Uno de los avances clave de ingeniería es un dispositivo estabilizador que mantiene inmóvil la zona específica del corazón donde trabajamos, aunque el órgano siga latiendo. Al no parar el corazón, tampoco tenemos que reiniciarlo”, dice el cardiólogo.


Recuperación, costos y beneficios adicionales

Uno de los impactos más importantes de la aplicación de este método es el tiempo de recuperación. Con la técnica convencional los pacientes deben estar en reposo de seis semanas a tres meses, en cambio, quienes recibieron un tratamiento mínimamente invasivo son dados de alta en tres días y en un máximo de diez días vuelven a sus actividades normales.

En cuanto a los costos, de acuerdo con McGinn, son prácticamente iguales. El cardiólogo acepta que se requieren dispositivos especializados costosos para efectuar el procedimiento, pero al no utilizar la máquina de circulación extracorpórea, requerir menos transfusiones y acortar los días de estancia hospitalaria, al final se empatan los precios.

“No he visto una sola infección en miles de casos, mientras que en la cirugía abierta tradicional, si la incisión del esternón se infecta, el paciente puede morir. También se reduce drásticamente el dolor y la necesidad de transfusiones sanguíneas, manteniendo las mismas bajas tasas de mortalidad y complicaciones”, añade.

Sobre su aplicación, casi cualquier persona es candidata. La principal limitación es la obesidad mórbida crónica, ya que operar en esos tejidos resulta sumamente retador (aunque en la esternotomía tradicional la obesidad también acarrea problemas muy graves).

Tampoco es la opción principal en un pequeño porcentaje de pacientes (2 a 3%) con ciertas variantes anatómicas o antecedentes complejos, sin embargo, por lo demás, es una opción viable.

Entonces, ¿por qué a pesar de sus prometedores resultados y a casi una década desde su invención, la mayoría de las cirugías cardíacas se siguen haciendo como en los años 60 o 70?

El Dr. McGinn detalla que incluso en Estados Unidos el 90% de los cirujanos sigue utilizando la esternotomía tradicional debido a que requiere una curva de aprendizaje muy empinada: al menos 6 meses de preparación intensa.

“No creo que nadie la esté haciendo aún en México. He enseñado esta técnica en todo el mundo. Sin embargo, toma entre una hora y una hora y media más que la cirugía convencional, y coser a nivel microscópico sobre un corazón que está latiendo representa un enorme reto. Muchos cirujanos prefieren quedarse en su zona de confort”, ataja.

Así que, por ahora, el acceso sigue siendo para unas cuantas personas en el mundo. Mientras eso cambia, vale la pena hacer la carga más ligera para el corazón.

Dr. McGinn, jefe de cirugía cardíaca de Miami Cardiac & Vascular Institute, es internacionalmente conocido por ser el pionero | Especial


¿Qué recomienda un experto para el cuidado del corazón?

McGinn tiene dos cosas claras: no hay mayor enemigo para un cirujano del corazón que la indicación indiscriminada de stents (mallas metálicas que se colocan durante un infarto o emergencia) y que el corazón lo sigue maravillando.

Tras décadas perfeccionado su técnica y con más de 8 mil cirugías en sus manos, el especialista considera que la principal forma para proteger al corazón implica: bajar de peso, hacer ejercicio regularmente, controlar la hipertensión, la diabetes y mantener niveles bajos de colesterol y lípidos. “Hay que comer saludable y evitar el exceso de alimentos hipercalóricos o grasosos”, dice el experto.

LHM 

  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

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