El libro 'Un corazón descerebrado. Neurociencia para el autocuidado consciente', publicado por la Editorial Hogrefe de Manual Moderno en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México, será presentado en Torreón por la doctora Jessica Berenice Flores Mendoza.
En entrevista para MILENIO, la autora habló de la relación que guardan los pensamientos y las afecciones cardíacas y de cómo se puede entrenar al cerebro para tener pensamientos que permitan el acondicionamiento físico.
“Es un libro que surge de doce años de investigación en la UNAM como una propuesta para hacerle frente a las enfermedades cardiovasculares en México porque son la primera causa de muerte, y no sólo en México sino a nivel internacional. En el libro se buscó explorar cómo es que el mexicano enferma, qué es lo que lo lleva a tener un infarto, por así decirlo”.
El papel del cerebro
Sobre el papel que juega el cerebro en cuanto a la percepción de la realidad como para que una persona pueda enfermar, la doctora apuntó que se trata de un papel integral, toda vez que el cerebro alberga las emociones y las conductas que se ejecutan.
“Lo que se observa es que a muchas personas nos cuesta trabajo alimentarnos sanamente, hacer ejercicio y por más que tenemos el mejor médico se vuelve a recaer y decimos: Mañana vuelvo a empezar, o al siguiente mes.
“Resulta que a nivel neuropsicológico tenemos una función en nuestro cerebro que nos ayuda a controlar los impulsos, que se llama control inhibitorio. En este libro conjuntamos un poco de psicología clínica, un poco de neuropsicología para enseñarle al público en general cómo puedo entrenar su cerebro y regular sus emociones porque cuando estudiamos la enfermedad del corazón, a una persona le da un preinfarto, desarrolla hipertensión, diabetes, obesidad por conductas de exceso o déficit”.
Es decir, por el exceso de comida grasa o falta de movimiento e incluso por ansiedad o depresión, las personas con estrés pueden estar más propensas. La doctora dijo que se ha demostrado que el estrés puede generar arrugas en el corazón, lo cual a la larga daña el órgano, y la ansiedad modifica hasta la estructura de la arteria del corazón.
El consumo de papas, refrescos, hamburguesas o pizzas suplen las dietas sanas, pero en México existen alimentos que son cardiosaludables como el nopal y el aguacate, que cumplen la misma función que el salmón, el pescado azul y el vino tinto.
Alimentación y actividad física
“En un corazón descerebrado hablamos de conectar a la alimentación saludable con los aromas, texturas, el sabor. Y ocurre también con la actividad física porque las personas piensan que un sinónimo de estar sano es el estar delgado o marcado del cuerpo, y piensan que hay que hacer ejercicio extremo y tomar proteína. Pero entre más estrés o más se esfuerza en hacer una actividad física, le cuesta. Pero la intención de esto es el buen trato, el tener más elasticidad o no cansarse tanto en lugar de lo estético”.
Con pensamientos saboteadores o catastrofistas, las personas que tienen afectaciones cardiacas piensan que no pueden hacer ejercicio o que no se pueden mover; una manera de blindar su corazón es la actividad física cardiovascular.
El libro le presentará al público cómo funciona su cerebro, cuáles son sus estructuras básicas y, sobre todo, aprender a usarlo. Los interesados en conocer más sobre el tema pueden acudir a las presentaciones del libro que se realizarán el 4 de septiembre a las 17:00 horas en el Centro Universitario Trilingüe Oriente, y el 8 de septiembre a las 16:00 horas en la Universidad Iberoamericana en Torreón.
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