Videojuegos de futbol impulsan la rehabilitación de pacientes que sobrevivieron a un infarto cerebral

Investigadores del Laboratorio de Aplicaciones Interactivas para la Neurorehabilitación desarrollan dispositivos y videojuegos terapéuticos que buscan complementar la rehabilitación convencional.

De acuerdo con el investigador, los resultados han sido positivos. (Foto: Hernán Cortés)
Ciudad de México /
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Ante el aumento en la esperanza de vida de la población, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que cada vez más personas requerirán tratamientos para recuperar la movilidad tras sufrir un evento vascular cerebral (EVC).

De acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2050 habrá alrededor de 30 millones de sobrevivientes de un infarto cerebral con algún tipo de secuela.

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​Frente a este panorama, investigadores del Laboratorio de Aplicaciones Interactivas para la Neurorehabilitación desarrollan dispositivos y videojuegos terapéuticos que buscan complementar la rehabilitación convencional y permitir que los pacientes continúen sus ejercicios desde casa.

Videojuegos dirigidas a personas que presentan hemiparesia

Yoás Ramírez, responsable del laboratorio, explicó que estas herramientas están dirigidas principalmente a personas que presentan hemiparesia, una condición caracterizada por la debilidad en uno de los lados del cuerpo después de un infarto o derrame cerebral.

“La idea es que puedan utilizar nuestros dispositivos y videojuegos para realizar ejercicios similares a los de la terapia convencional desde su casa, comenzar la rehabilitación lo más pronto posible, con una alta intensidad y, además, que el proceso sea entretenido”, señaló.

¿Cuáles son los videojuegos? 

Uno de los desarrollos es “Penal Madness”, un videojuego en el que el paciente asume el papel de un portero que debe detener penales. Aunque parece un juego recreativo, su verdadero objetivo es fortalecer el hombro y aumentar su rango de movilidad. El terapeuta puede modificar la posición de los disparos, la altura, el lado del cuerpo que se ejercita y la velocidad para adaptar la terapia a las necesidades de cada persona.

Otro de los proyectos es “Cañonazo”, que utiliza un dispositivo similar a una rodillera capaz de medir los grados de flexión y extensión de la rodilla. En este caso, el paciente debe patear un balón virtual estirando la pierna o controlar un cañón para destruir barcos piratas, ejercicios diseñados para mejorar la fuerza y movilidad de las extremidades inferiores.

Antes de iniciar cada sesión se realiza una calibración para que el videojuego conozca las capacidades del paciente y adapte automáticamente la dificultad. Conforme avanza la rehabilitación, el terapeuta puede incrementar el número de repeticiones, la velocidad de reacción o el esfuerzo requerido.

Ramírez destacó que una de las principales ventajas frente a la rehabilitación convencional es la generación de información objetiva sobre el desempeño del paciente. Cada sesión registra datos como la fecha, número de aciertos y errores, tiempo de reacción, duración de la partida, velocidad de los movimientos e incluso los ángulos alcanzados por las articulaciones.

Con esta información, los especialistas pueden monitorear la evolución del tratamiento a distancia y ajustar las rutinas de manera personalizada sin necesidad de que el paciente acuda constantemente al consultorio.

Además, uno de los videojuegos incorpora un algoritmo de inteligencia artificial que modifica automáticamente la dificultad conforme mejora el desempeño del usuario, mientras que el terapeuta también puede realizar ajustes manuales.

Resultados de los videojuegos 

Los dispositivos ya han sido evaluados en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez” y en el Instituto Nacional de Pediatría. En este último se probaron con niñas y niños con parálisis cerebral espástica, mientras que en el primero participaron pacientes que sobrevivieron a un evento vascular cerebral.

De acuerdo con el investigador, los resultados han sido positivos, especialmente cuando los pacientes realizan las terapias con frecuencia y constancia.

El especialista explicó que la rehabilitación depende de la repetición constante de los movimientos para que el cerebro establezca nuevas conexiones neuronales capaces de sustituir las funciones perdidas tras el daño cerebral. Por ello, recomendó iniciar la terapia lo antes posible, idealmente durante las primeras dos semanas posteriores al evento vascular cerebral y mantener sesiones de al menos una hora diaria.

Añadió que durante los primeros tres a seis meses posteriores al infarto cerebral existe un periodo de alta plasticidad neuronal que favorece la recuperación; sin embargo, lamentó que muchos pacientes comiencen su rehabilitación hasta seis u ocho meses después, cuando esa ventana de oportunidad ya se ha reducido considerablemente.


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HCM

  • Hernán Cortés
  • hernan.cortes@milenio.com
  • Editor web de Ciudad de México. Egresado de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

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