Uno tras otro, de scroll en scroll, las horas se van en videos de formato corto. Ni siquiera hace falta terminar uno para ver el que sigue. El bucle comienza con unos inocentes minutos frente a la pantalla y termina con el equivalente a una jornada laboral dentro de TikTok o Instagram.
Este fenómeno ya es estudiado por científicos de todo el mundo, quienes buscan dimensionar cuál es el costo de entregar una de las pocas cosas que aún nos pertenece: la atención. Un estudio reciente confirma que el deslizamiento infinito tiene una evidente influencia en la eficacia y velocidad con la que el cerebro procesa, aprende, recuerda información y responde a los estímulos.
Los videos cortos están acabando con el rendimiento cognitivo
El artículo publicado en la revista de la American Psychological Association (APA) analizó 71 investigaciones en las que participaron más de 98,000 personas de diferentes edades y nacionalidades para analizar cómo afectan los videos cortos (como TikTok, Instagram Reels o YouTube Shorts) en la mente y la salud.
Los investigadores de la Universidad Griffith, una destacada institución de investigación australiana, descubrieron que pasar demasiado tiempo viendo videos cortos impacta directamente la capacidad de atención, el autocontrol y los niveles de estrés y ansiedad.
Según los resultados, cuanto más cortos eran los videos, peor era el rendimiento cognitivo. Las habilidades más afectadas fueron la capacidad de prestar atención y el control inhibitorio (la habilidad para concentrarse, evitar distracciones o frenar impulsos). En el primer caso se redujo hasta en un 38%, mientras que el segundo bajó 41%.
Más horas frente a la pantalla también se asociaron con una peor salud mental general, aumentando especialmente los niveles de estrés y ansiedad en más de un 30%. Aunque muchos de los estudios se enfocaron en las mentes más jóvenes, las consecuencias se observaron tanto en edades tempranas como en adultos, sin importar qué plataforma preferían.
Los autores también tenían la hipótesis de que pasar tantas horas frente al bombardeo de estereotipos podría estar afectando la autoestima o la insatisfacción corporal en los participantes, pero los datos no encontraron un impacto significativo.
Al respecto, los autores proponen que la gran variedad de creadores y temas que existen actualmente en estas redes podría actuar como un escudo.
¿Las redes sociales están creando cerebros más distraídos?
Los niños que usan redes sociales a una edad temprana parecen obtener peores resultados en las pruebas escolares en comparación con aquellos que esperaron un poco más para adentrarse en el mundo virtual.
El estudio publicado en Nature Human Behaviour reveló que los alumnos que comenzaron a tener cuentas en redes sociales entre los 11 y 12 años tuvieron puntuaciones más bajas en los exámenes de matemáticas y lectura.
Aunque es pronto para culpar a los dispositivos móviles por los resultados, los investigadores no lograron confirmar un vínculo causal, pero sostienen que, al menos durante la preadolescencia, estas redes sociales son problemáticas.
Señales que alertan sobre el uso problemático del celular
Los manuales aún no reconocen como tal la existencia de la adicción a las redes sociales o el teléfono celular, pero sí reportan algo conocido como uso problemático del celular.
Los focos rojos para identificar una relación de dependencia son simples e incluyen: no poder ir a dormir hasta no revisar todas las redes sociales o terminar una serie, además de:
- Impulsividad: intentar detenerse y no poder hacerlo
- Procrastinación: posponer tareas prioritarias y escolares por estar en las redes
- Ansiedad por desconexión: dedicar un gran esfuerzo para conseguir internet para seguir al tanto de redes sociales
- Mentir: utilizar una justificación o engaño para mantenerse conectado
- Desplazamiento de otros ámbitos de la vida: sustituir la convivencia cara a cara, con familia o amigos, por la pantalla.
LHM