Empresarios industriales de la construcción, señalaron que el proyecto del acueducto Solís–León representa una oportunidad estratégica para atender la crisis hídrica del estado y, al mismo tiempo, detonar actividad económica para el sector de la construcción, pero también implica retos que se deben mediar con la socialización.
Raúl Silva Ávila, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Guanajuato, advirtió que un proyecto de esta magnitud genera reacciones diversas, por lo que llamó a reforzar la socialización.
“La labor de socialización del proyecto requiere un mayor esfuerzo para que pueda aceptarse por todos los que se verán afectados o beneficiados”, afirmó.
También insistió en que debe existir un orden en la ejecución. “La tecnificación va primero; no se puede pensar en comenzar el uso del agua si no se ha terminado esa etapa”, remarcó.
“Si estos trabajos afectan la operación normal del campo, deben resolverse primero para que puedan continuar con sus labores”, concluyó, al insistir en la necesidad de una gestión social más sólida para evitar conflictos.
Desde el punto de vista técnico, el líder empresarial explicó que el proyecto atiende una distorsión histórica en el uso del agua que no será fácil revertir.
“De las aguas superficiales, el uso agrícola representa un 87% del consumo, mientras que el urbano anda del orden del 10% y el industrial solo el 3%”, detalló.
Sin embargo, subrayó que este uso mayoritario es también el menos eficiente.
“Andamos hablando de una eficiencia de entre un 30 y un 40%, lo cual indica que se desperdicia la mayor parte del agua destinada para uso agrícola”, puntualizó.
Ante este escenario, Silva Ávila consideró que la tecnificación del campo es una deuda pendiente que se debe solucionar sin mayores frenos.
“Esto tiene que hacerse para aprovechar mejor el recurso hídrico”, dijo, al reconocer como positivo que el proyecto contemple la tecnificación agrícola y el uso de aguas superficiales para el consumo urbano e industrial y lograr que se dejen de explotar las aguas subterráneas, que en el estado están sobreexplotadas”, añadió.
En el ámbito económico, el presidente de la CMIC señaló que el acueducto representa un área de oportunidad para un sector que enfrenta escasez de obra.
“Desde la óptica del sector construcción, también es la oportunidad de que haya trabajo, que en estas épocas es muy escaso”, expresó.
Aunque reconoció que se trata de un proyecto de coparticipación federal y estatal, cuya obra principal es a cargo del Ejército, pero que podrían participar empresas guanajuatenses.
“Si bien no en la obra magna, sí en muchísima obra complementaria que se va a dar alrededor de este proyecto, pueden participar las empresas guanajuatenses”, espera